Agromandriles: un toque de atención para educar en la filosofía libertaria a los argentinos con problemas de comprensión.
No es culpa del gobierno nacional que el tipo de cambio real multilateral esté tan bajo porque estamos presenciando un ingreso sustancial de divisas gracias al agro (que recibió muy bien la rebaja de retenciones), el petróleo y la minería (beneficiados por el RIGI).
Los mandriles de siempre, junto con los integrantes del “club de la devaluación”, insisten en que el tipo de cambio actual no es el adecuado para la competitividad de la economía argentina. Pero se equivocan.
Con gran generosidad, el líder Javier Milei permitió que las filiales de las compañías internacionales puedan girar al exterior utilidades y dividendos correspondientes a los ejercicios iniciados desde el 1 de enero de 2025.
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El hecho de que esa posibilidad esté restringida para ejercicios anteriores al año 2025 no obedece a una cuestión cambiaria, sino para equiparar la situación del sector agropecuario con el resto de las actividades económicas.
El gobierno libertario, en su afán de crear condiciones equivalentes y eliminar discrepancias distorsivas, mantiene –con la excepción de las utilidades generadas a partir de 2025– el cepo sobre las utilidades de corporaciones extranjeras para crear un entorno económico igualitario.
Así como los empresarios agropecuarios no se pueden llevar los campos al exterior, corresponde aplicar el mismo criterio al resto de los sectores económicos, de manera tal de que deban conservar el capital generado en la Argentina dentro del territorio nacional.
Se trata, aunque pocos puedan advertirlo, de una medida tomada para proteger los intereses del campo, un rubro que durante los gobiernos kirchneristas sufrió las más variadas e insólitas discriminaciones.
Otros se han quejado de la decisión tomada esta semana por la Comisión Nacional de Valores en lo relativo a la suspensión transitoria de la aprobación de nuevos Fondos Comunes de Inversión Abiertos destinados a inversores calificados que inviertan más del 25% de su patrimonio neto en el exterior, además de inhabilitar nuevas suscripciones de cuotapartes en ese tipo de fondos ya existentes.
Debido a la elevada volatilidad e incertidumbre presente en los mercados internacionales, una decisión de esa naturaleza se explica por la necesidad de promover la preservación del capital de una porción de los inversores argentinos, quienes, teniendo la posibilidad de financiar la transformación nacional a través de instrumentos seguros como las Lecaps, Boncaps y Bontes, prefieren, de manera irresponsable, arriesgar el capital en activos externos.
Es importante no confundir las cosas y entender que el espíritu de la filosofía libertaria es el motor de la política económica, ya sea para igualar la cancha en materia sectorial o bien cuidar a la población de conductas inapropiadas que puedan atentar contra su propio patrimonio.
Asegurar que el tipo de cambio actual no refleja el valor real del dólar implica atentar contra el programa económico instrumentado por el líder. El hecho de que, circunstancialmente, el dólar pueda verse afectado por medidas de índole estructural no significa que haya “cepo”, ya que los ciudadanos argentinos pueden comprar, sin límite alguno que su propia capacidad de ahorro, todos los dólares que quieran en el Mercado Único y Libre de Cambios.
Frente a los desinformadores seriales que intentan confundir a la gente, tenemos que ocupar todas las trincheras comunicacionales para llevar claridad y tranquilidad. No bajemos los brazos ¡Viva la libertad, carajo!


