Los resultados económicos del segundo trimestre mantienen a la cría, el ciclo completo y la invernada por encima de sus promedios históricos, pese a una corrección respecto de los máximos recientes. El desafío pasa ahora por transformar esa renta en inversiones que reduzcan el riesgo frente a un posible escenario de un El Niño intenso.
La ganadería atraviesa una ventana poco frecuente: aunque los márgenes comenzaron a moderarse tras los máximos alcanzados a comienzos del año, las principales actividades continúan exhibiendo resultados históricamente elevados.
En ese contexto, el mayor desafío para los productores ya no pasa únicamente por capturar buenos precios, sino por consolidar esa renta mediante inversiones que fortalezcan los sistemas productivos antes de un segundo semestre atravesado por pronósticos climáticos que anticipan un posible evento de El Niño de fuerte intensidad.
Así lo plantea el último reporte semanal de Ganadería y Finanzas de Rosgan, elaborado por la analista María Julia Aiassa, a partir de los resultados del Informe Trimestral de Resultados Económicos Ganaderos.
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Márgenes que siguen por encima de la historia, pese al ajuste
El escenario analizado por Rosgan, con datos cerrados a mayo de 2026, muestra que durante el segundo trimestre la baja de los precios de la hacienda, combinada con el avance del nivel general de precios, provocó un retraso en los valores reales del ganado que recortó parte de la mejora observada durante el verano.
Sin embargo, tanto el novillo como el ternero de invernada continúan ubicándose en niveles históricamente altos, sosteniendo resultados económicos superiores al promedio de la serie.
«La actividad continúa transitando uno de sus mejores momentos», señala Aiassa, aunque advierte que el contexto exige «capitalizar los beneficios obtenidos mediante mejoras e inversiones».
Cría y ciclo completo conservan resultados muy superiores al promedio
En cría, el modelo de la Cuenca del Salado registró un margen bruto de $310.573 por hectárea, uno de los mejores valores de los últimos 15 años. Aunque quedó por debajo de los máximos recientes, el resultado continúa siendo 25% superior al promedio de hace un año y 37% mayor al promedio histórico de la serie 2011-2025.
La evolución sigue explicándose principalmente por los elevados precios del ternero y de la vaca de descarte, mientras que los gastos directos permanecieron relativamente estables.
En ciclo completo, el comportamiento fue similar, aunque con un ajuste más marcado. Los márgenes retrocedieron cerca de 15% respecto del trimestre anterior, afectados por el aumento de los costos directos y la estabilización de los valores de la hacienda terminada.
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Aun así, el modelo para el centro-sur de Córdoba alcanzó un margen bruto de $305.636 por hectárea, equivalente a un resultado 42% superior al promedio histórico y 27% mayor al registrado un año atrás, pese a alejarse del récord alcanzado en noviembre pasado.
La invernada siente más la presión, pero sigue mostrando números positivos
La invernada fue la actividad que reflejó con mayor intensidad el cambio de escenario. La persistente fortaleza del precio del ternero elevó la relación de compra/venta hasta un rango de 1,4 a 1,5 terneros por novillo, frente al nivel de 1,2 a 1,3 observado un año atrás y cercano al promedio histórico.
Esa relación redujo los márgenes brutos cerca de 30% durante el trimestre, aunque los sistemas continúan mostrando resultados positivos y superiores a los promedios de largo plazo.
El informe también destaca que los planteos intensificados mantienen ventajas competitivas. Las simulaciones muestran que el aumento de la intensidad del engorde, una mayor escala productiva o la utilización de maíz propio mejoran significativamente los resultados económicos.
A ello se suma una relación insumo-producto particularmente favorable: actualmente, por cada kilo de novillito vendido pueden comprarse cerca de 19 kilos de maíz, frente a los 15 kilos de un año atrás y un promedio histórico cercano a 12 kilos.
Capitalizar las ganancias antes de un cambio climático
Si bien la disponibilidad de maíz no aparece como una limitante, respaldada por una cosecha proyectada cercana a 70 millones de toneladas, el análisis de Rosgan pone el foco en otro riesgo: el climático.
Los principales centros internacionales de monitoreo anticipan una alta probabilidad de que, desde la primavera, se instale un evento de El Niño con precipitaciones superiores a lo normal sobre buena parte del país, con posibilidades de convertirse en uno de los episodios más intensos registrados.
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Frente a ese escenario, la recomendación apunta a convertir los buenos márgenes actuales en activos que permitan amortiguar futuros costos extraordinarios. «La clave pasa por la anticipación y la planificación«, sostiene Aiassa en su análisis.
Según concluye el reporte de Rosgan, las inversiones prioritarias incluyen infraestructura, limpieza de canales y sistemas de drenaje, confección de reservas forrajeras y previsión de recursos financieros para enfrentar eventuales aumentos de costos derivados de eventos climáticos extremos.
El objetivo es evitar una descapitalización forzada del rodeo y sostener sistemas ganaderos más eficientes y resilientes en los próximos ciclos.


