El criador entrerriano de Angus Andrés Francisco Calderón analizó el presente y el futuro de la ganadería y llamó a invertir en los rodeos con la misma intensidad que en la agricultura para potenciar la producción. Además, destacó la importancia de mejorar la eficiencia mediante una mayor marcación, la eliminación de vacas vacías y un manejo integral de la alimentación, la sanidad y la genética.
Andrés Francisco Calderón, «Pancho» para todos, es el alma máter de la cabaña Coembotá –voz guaraní que significa amanecer– , ubicada en el distrito Pajonal, departamento Victoria en la provincia de Entre Ríos, dedicada a la producción de genética Angus. En diálogo con AIRE Agro, analizó el presente de la ganadería argentina y destacó la necesidad de invertir para lograr una mayor producción y mejorar la calidad.
La apuesta por la mejora genética
La selección de toros y vacas combina la experiencia visual —»el ojo» del criador— con herramientas objetivas, como ecografías, mediciones de ojo de bife, DEP y genómica, explicó Calderón. En ese sentido, remarcó la importancia de que los productores «aprendan a interpretar los datos técnicos para tomar mejores decisiones de compra y selección».
Apasionado por la raza Angus, sostuvo que la genética argentina «es reconocida internacionalmente por su calidad, fruto de décadas de selección a campo y de la paciencia de los criadores».
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Por ello, recomendó «invertir en genética de calidad y no utilizar cualquier toro, para aprovechar el potencial de la raza y mejorar los rodeos».

Asimismo, hizo hincapié en la importancia de la marcación —la cantidad de terneros destetados— por encima del simple diagnóstico de preñez, ya que «el destete efectivo es el verdadero indicador de productividad».
También aconsejó eliminar las vacas vacías del rodeo para incrementar la eficiencia y la producción de terneros por hectárea, además de mejorar la alimentación, la sanidad y el manejo desde el nacimiento para maximizar el potencial de cada animal.
El mercado ganadero atraviesa un buen momento
El sector ganadero atraviesa una etapa de recomposición de precios y mayor optimismo entre los productores, aunque en las últimas semanas los valores de la invernada y del ganado gordo se estabilizaron. Según Calderón, este escenario terminó favoreciendo a los invernadores.
En tanto, la demanda de vientres de calidad continúa firme, mientras que los animales de menor calidad mantienen valores considerados normales.
Frente a este panorama, el cabañero espera para su remate el viernes 3 de julio consiga «precios razonables, sin bases mínimas, pero sin regalar la hacienda«.
El desafío es producir más carne y de mejor calidad
Más allá de las fluctuaciones del mercado, Calderón consideró que la ganadería argentina debe aumentar la producción de carne y mejorar su calidad.

En ese sentido, recomendó producir novillos más pesados, de entre 400 y 500 kilos, y desmintió la creencia de que un mayor peso afecta la terneza de la carne. Por el contrario, explicó que un mayor marmoreo —la grasa intramuscular distribuida dentro del músculo— mejora la calidad del producto final.
Para lograr animales pesados y tiernos, sostuvo que la clave pasa por una nutrición adecuada, un manejo sanitario riguroso y evitar el estrés y el hambre durante el crecimiento.
En contrapartida, desalentó la faena de animales livianos, como los novillitos de 300 kilos, ya que reduce tanto el rendimiento como la calidad de la carne.
Bienestar animal e incorporación de tecnología
Calderón también se manifestó a favor de incorporar tecnologías y sistemas de manejo que mejoren la eficiencia productiva y el bienestar animal.
Como ejemplo, contó que en Coembotá están implementando un sistema de feedlot a campo, utilizando las cañadas en lugar de corrales tradicionales. De esta manera, los animales disponen de sombra y agua, se evita la formación de barro y se mejora su bienestar.
Además, destacó el papel de las asociaciones de criadores, como Angus, en la mejora genética y la profesionalización del sector, siguiendo el camino recorrido por la agricultura en materia de tecnificación y control de procesos.
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Recordó que la ganadería requiere ciclos mucho más largos para observar resultados —al menos tres años—, por lo que demanda paciencia y una visión de largo plazo. Sin embargo, insistió en que el objetivo siempre debe ser aumentar la producción.
«Siempre lo repito: si nosotros le pusiéramos a las vacas la plata que se está poniendo en la agricultura, la ganadería se volvería imparable«, concluyó «Pancho» Calderón.
