Las precipitaciones de las últimas semanas permitieron recuperar los lotes que mostraban síntomas de falta de agua durante etapas clave del cultivo. En paralelo, el centro-norte santafesino completó la siembra de maíz de primera y girasol, con superficies finales cercanas a las expectativas iniciales.
Las lluvias registradas durante los últimos días de septiembre y la primera parte de octubre revirtieron los síntomas de déficit hídrico que presentaban algunos lotes de trigo del centro-norte santafesino. La mejora llegó en un momento importante para el desarrollo del cereal, durante las etapas de floración e inicio de fructificación.
Según el Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, las precipitaciones “revirtieron las condiciones” y posibilitaron una recuperación “en un momento muy oportuno, necesario e indispensable”.
El informe destacó que el 96% de los cultivares se encontraba en estado bueno o muy bueno, con lotes excelentes, mientras que el 4% restante permanecía en condición regular. Además, no se detectó la presencia de plagas o enfermedades de consideración. También se registraron tareas de aplicación de fertilizantes nitrogenados y herbicidas.
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La recuperación de los cultivos mejoró las perspectivas sobre los resultados de la campaña. El SEA señaló que la evolución del trigo “ilusionó y acrecentó las expectativas por los futuros rendimientos”, luego de los muy buenos resultados obtenidos en la campaña anterior.
Maíz de primera: la siembra cerró casi en línea con lo previsto
Las lluvias también favorecieron el inicio de la campaña gruesa 2026/27, al reponer el agua útil en la cama de siembra y sumar humedad a los perfiles del suelo. Con ese escenario, finalizaron las tareas de implantación de maíz temprano o de primera en el área de estudio.
La superficie finalmente sembrada alcanzó las 97.800 hectáreas, frente a una intención inicial de 98.000 hectáreas. La diferencia fue de apenas 200 hectáreas.
Girasol: se implantaron 169.400 hectáreas
La siembra de girasol también llegó a su fin, con una superficie de 169.400 hectáreas, frente a las 170.000 hectáreas previstas inicialmente. De este modo, quedaron sin cubrir 600 hectáreas respecto de la intención original.
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El informe atribuyó esa diferencia a las condiciones ambientales de algunos sectores puntuales del noroeste del área de estudio. En términos generales, las lluvias favorecieron la disponibilidad de agua útil para la implantación y el comienzo del ciclo del cultivo.
