La falta de lluvias durante las primeras semanas de septiembre ya deteriora la disponibilidad de agua en los lotes de trigo y obliga a frenar la siembra de maíz en sectores del sur provincial. El escenario contrasta con la expectativa de un El Niño fuerte hacia el cierre del año, que podría modificar el régimen de precipitaciones durante la primavera y el verano.
La primavera comenzó con una señal incómoda para el campo santafesino: mientras crece la expectativa por un fenómeno de El Niño que podría ganar intensidad hacia fin de año, las reservas de humedad de los suelos continúan perdiendo volumen y empiezan a condicionar decisiones productivas.
El último reporte de la Dirección Nacional de Riesgo y Emergencias Agropecuarias, con información al 13 de septiembre, confirma que las lluvias fueron escasas durante las primeras dos semanas del mes y que, como consecuencia, predominan los desecamientos en los lotes de trigo de siembra temprana.
Los mapas que estiman el contenido de agua útil para lotes de trigo en el primer metro del suelo muestran un deterioro en el norte del país, donde continúa ampliándose el área con reservas hídricas deficitarias. El déficit ya alcanza buena parte de las principales zonas productivas de Salta, Chaco y Santiago del Estero, en una tendencia que también comienza a reflejarse en los sectores del norte santafesino más próximos a esas provincias.
LEÉ MÁS►El Niño llega con lluvias dispares y las reservas de agua ya empiezan a bajar en el área triguera

En el centro y sur provincial, en tanto, predominan actualmente las reservas clasificadas como regulares, mientras que las condiciones adecuadas perdieron superficie respecto de los relevamientos anteriores.
El retroceso resulta especialmente evidente en los departamentos San Cristóbal y Castellanos, donde las áreas que anteriormente presentaban una situación mayoritariamente adecuada pasaron a estar dominadas por reservas regulares. Solo permanece una franja en mejores condiciones en la zona limítrofe entre ambos departamentos.
El mapa empieza a mostrar focos de déficit en el norte santafesino
En el norte de la provincia, el deterioro es todavía más marcado. En el domo agrícola oriental, sobre el norte de San Javier y el sur de General Obligado, parte de las reservas pasó de adecuadas a regulares y comenzaron a aparecer sectores con disponibilidad escasa de agua e incluso un punto clasificado como sequía.
Una situación similar se observa en el extremo oeste santafesino. En el departamento 9 de Julio, las reservas que se encontraban en condición regular pasaron a escasas y aparece una superficie importante clasificada como sequía, especialmente hacia el norte departamental, en cercanías de Chaco y Santiago del Estero.
La evolución coincide con la advertencia general del organismo nacional: mientras las lluvias siguen siendo insuficientes, crece el área con reservas deficitarias en el norte argentino y el proceso de desecamiento se extiende sobre los cultivos de trigo.
El escenario también había sido anticipado por el Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario. En su reporte del 10 de septiembre, el equipo señaló que en el oeste de la Zona Núcleo, sobre el límite del centro-sur santafesino con Córdoba, la falta de humedad comenzó a frenar la implantación del maíz.
Para retomar las labores, la semana pasada se necesitan al menos 20 milímetros de lluvia, pero la inestabilidad del viernes 11 sólo generó escasos 2 a 10 milímetros en el sudeste cordobés y nada en Santa Fe. En la región, la campaña triguera también empieza a mostrar el impacto de la menor disponibilidad de agua.
El trigo todavía sostiene su potencial, pero pierde margen
El GEA estimó que el 75% de los lotes de trigo de la región se encontraba entre condiciones excelentes y muy buenas. Sin embargo, ese porcentaje representa 15 puntos menos que a la misma altura de 2025 y ya aparece un 5% de los lotes en condición regular. Las bajas temperaturas, la menor disponibilidad hídrica y algunos problemas sanitarios comienzan a dejar su marca en el cultivo.

La diferencia con la campaña anterior es uno de los datos que mejor permite dimensionar el cambio de escenario. Durante el invierno de 2025, la región había recibido precipitaciones excepcionales, favorecidas además por aguas más cálidas de lo normal sobre el Atlántico frente a las costas argentinas. Para esta misma época, casi toda la Región Núcleo presentaba reservas adecuadas a óptimas.
LEÉ MÁS►Soja 2026/27: la primera proyección anticipa más hectáreas y un factor clave que desplaza al maíz
Este año, en cambio, julio y agosto terminaron con registros de lluvias cercanos a los valores históricos. En agosto, la Región Núcleo recibió entre 1 y 20 milímetros en el oeste y entre 30 y 62 milímetros en el este, valores que estuvieron dentro de los rangos estadísticos habituales pero que no alcanzaron para sostener el mismo nivel de reservas de la campaña anterior.
El contraste también se refleja en la siembra de maíz. La región ya implantó el 25% del área prevista para el cereal temprano, el mayor avance para esta fecha de las últimas cinco campañas. El centro-sur de Santa Fe concentra el mayor progreso, con 70% del área sembrada, pero en el sur provincial las tareas apenas alcanzaron el 12% y comenzaron a encontrar un límite en la falta de humedad.
