El proyecto de Santa Fe para financiar infraestructura vial con un aporte sobre los granos abrió un punzante intercambio entre los representantes del Gobierno provincial y la industria exportadora. Pese a las diferencias sobre el monto y quién debe afrontarlo, ambas partes coincidieron en la necesidad de invertir para mejorar la logística del Gran Rosario.
La discusión sobre el fideicomiso que impulsa el Gobierno de Santa Fe para financiar obras viales en los accesos al complejo portuario del Gran Rosario irrumpió en el panel de infraestructura del seminario de ACSOJA y concentró el debate entre el secretario de Cooperación provincial, Cristian Cunha, y el presidente de CIARA-CEC, Gustavo Idígoras.
Entre reconocimientos mutuos por las obras en marcha y coincidencias sobre la necesidad de mejorar la competitividad logística, ambos protagonizaron un intercambio de «chicanas» centrado en el aporte de u$s 1,50 por tonelada que la provincia propone cobrar a los exportadores.
Coincidencias sobre la infraestructura, diferencias por quién paga
Durante su exposición, Idígoras destacó las obras que la provincia ejecuta en la zona portuaria, como la ruta hacia Timbúes, la tercera mano de la autopista y la ampliación de la Ruta A012. Incluso agradeció que el Gobierno provincial «no está usando la deuda pública para hacer campaña, sino obras para los puertos».
Sin embargo, marcó sus diferencias cuando abordó el proyecto de fideicomiso. El dirigente explicó que la industria acompañó la necesidad de financiar infraestructura, aunque cuestionó tanto el monto como el sujeto alcanzado por el aporte.

Propuso que el financiamiento se realice mediante un peaje para todo el transporte de cargas que utilice esos corredores y no exclusivamente para los granos. «Los vecinos no, pero todos que tengan carga: desde una empresa de courier internacional hasta nosotros, deberíamos pagar por una obra de infraestructura», planteó.
Sobre la tasa, fue aún más categórico. «Es una retención encubierta», recordó que fue la primera definición con la que describió la propuesta presentada por la provincia durante las negociaciones.
No obstante, aclaró que el debate apunta a mejorar la competitividad. «Las diferencias son para construir competitividad, no estamos discutiendo para ver cómo reducimos producción o exportaciones, sino cómo hacer crecer nuestra Argentina», afirmó.
Las chicanas entre Cunha e Idígoras
El momento de mayor distensión del panel llegó cuando Idígoras ironizó sobre el desenlace de la negociación. «Seguramente nos vamos a poner de acuerdo; Cristian va a bajar el u$s 1.5 a u$s 0.30, que es lo que nos quiere anunciar y probablemente vamos a estar todos contentos y lo vamos a pagar en el peaje, seguramente algo de eso va a pasar», lanzó.
La respuesta de Cunha no tardó en llegar. El funcionario defendió el esquema de administración mixta previsto para el fideicomiso y sostuvo que el objetivo es crear un instrumento público-privado «que no sea caja de ningún gobierno», administrado por la provincia junto al sector privado y con previsibilidad para sostener las inversiones.
Luego devolvió la chicana al dirigente empresario. «Le quiere dar una caja al sector privado«, dijo sobre la propuesta oficial, y agregó mirando a Idígoras: «Yo entiendo que a vos te parece muy raro».
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Cuando el presidente de CIARA-CEC replicó que el esquema «es caro», Cunha respondió con otra ironía: «Caro depende de qué, si no tenés rutas no podés… salvo que compres muchos helicópteros«. Y advirtió que, sin nuevas obras, «no vamos a poder cargar los Panamax».
Pese al intercambio, el funcionario destacó el tono del debate: «Lo bueno es que estas discusiones se están dando elevando la vara hacia arriba, así que bienvenida».

Más tarde, en diálogo con la prensa, ratificó que el proyecto seguirá negociándose y aseguró que la provincia sólo avanzará cuando exista acuerdo entre las partes. «La idea es no imponer nada, sino que salga por consenso», señaló.
Stop 5.0, el balance de un cambio logístico y el paso hacia Pulso
Antes del cruce con Idígoras, Cunha repasó la evolución del sistema Stop 5.0, implementado para ordenar el ingreso de camiones a los puertos del Gran Rosario.
Recordó que durante años la región convivió con largas filas de camiones, robos y accidentes, y que el operativo cosecha de 2024 permitió contener parcialmente la situación. Sin embargo, sostuvo que en 2025 concluyeron que «con eso no se solucionaba nada, ordenábamos el caos«.
Según explicó, el punto de inflexión fue reemplazar los turnos asignados por día por bandas horarias específicas de descarga. El sistema, desarrollado junto con terminales portuarias, municipios, transportistas y camioneros, «es un éxito que logramos entre todos». Incluso aseguró que «logramos darlo vuelta en 45 días», aunque reconoció que todavía quedan aspectos por mejorar.
Sobre esa base, presentó la plataforma Pulso, que ampliará las capacidades de Stop 5.0 mediante información en tiempo real y trazabilidad de las cargas. El objetivo, explicó, es construir datos que permitan definir futuras inversiones con criterios objetivos y planificar obras como playas concentradoras fuera del radio de 30 kilómetros del cordón portuario, pensando en un escenario de 200 millones de toneladas de producción.
Finalmente, propuso extender la herramienta a escala nacional, impulsar una nueva ley de cabotaje y reactivar puertos del norte santafesino para diversificar el movimiento de cargas.
