La planta fue adecuada con estándares internacionales tras una inversión de US$ 300.000 para mejorar la calidad de producción de un insumo estratégico para la ganadería. Tras la puesta en marcha, el director nacional del INTA visitó las instalaciones y llevó un mensaje al personal sobre la situación institucional y el futuro del organismo.
Las obras de modernización del Laboratorio de Inmunología y Parasitología del INTA Rafaela marcaron un nuevo paso para la producción de una vacuna clave para la sanidad bovina argentina. Durante una recorrida para conocer las mejoras, el director nacional del organismo, Ariel Pereda, destacó el trabajo realizado por el equipo técnico y aprovechó la visita para dialogar con el personal sobre el presente de la institución, atravesada por un fuerte proceso de achique, al que consideró necesario comenzar a revertir.
Un laboratorio estratégico para la sanidad ganadera
El Laboratorio de Inmunología y Parasitología del INTA Rafaela desarrolla investigaciones en epidemiología y control de garrapatas, enfermedades transmitidas por estos parásitos, diagnóstico serológico y molecular de patologías de importancia para la producción bovina de carne y leche, además del estudio y control de dípteros y parásitos gastrointestinales de interés veterinario.
Junto con su actividad científica, presta servicios y asesoramiento permanente a empresas ganaderas, veterinarios, organismos sanitarios como SENASA, FAO, fundaciones provinciales, Coprosas y a la industria farmacéutica, especialmente en control de ecto y endoparásitos, evaluación de antiparasitarios y diagnóstico de enfermedades.

Uno de sus principales aportes al sector es la producción y comercialización de la vacuna contra la babesiosis y la anaplasmosis bovina, conocidas como complejo tristeza bovina. Con este inmunógeno ya fueron vacunados más de 12 millones de bovinos en la Argentina.
Obras para producir con estándares internacionales
Las mejoras demandaron una inversión de US$ 300.000 destinada a adecuar la planta a normas internacionales y elevar la calidad farmacológica de la producción. Entre los trabajos realizados se incrementó la calificación ISO de las áreas donde se elabora el inmunógeno, lo que permite operar con instalaciones equivalentes a las de laboratorios de referencia internacional, como los existentes en Queensland, Australia.
El objetivo es fortalecer el sistema de gestión de calidad y garantizar la elaboración de un insumo considerado crítico para la sanidad ganadera nacional.

Durante la recorrida, Pereda destacó que el laboratorio quedó habilitado para producir vacunas «con niveles iguales a la industria farmacéutica». Además, señaló que el logro fue posible «gracias al trabajo conjunto» del equipo técnico, el acompañamiento institucional del INTA y el aporte de la cooperadora, lo que permitió alcanzar la habilitación del SENASA para operar bajo los mismos estándares que cualquier productor farmacéutico del país.
El mensaje de Pereda sobre el presente del INTA
Además de participar de la inauguración, Pereda mantuvo un encuentro con trabajadores de la Estación Experimental para analizar la situación institucional tras el proceso de retiros voluntarios y reducción de personal.

Según indicó, el organismo perdió cerca del 30% de su planta de trabajadores, un escenario que, afirmó, ya tiene consecuencias sobre las actividades, los servicios y los compromisos asumidos con el sector agropecuario.
En ese contexto, sostuvo que «debemos terminar con este achique sin sentido de la institución» y remarcó que el INTA «no tolera más continuar en una agenda negativa».
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El director nacional explicó que actualmente se está relevando en todo el país el impacto de esa reducción para identificar las capacidades que se vieron afectadas. «Es tiempo en el INTA para empezar a restablecer a la institución», afirmó.
Finalmente, recordó que la misión histórica del organismo sigue vigente desde su creación hace siete décadas y planteó la necesidad de recuperar su capacidad de acción. «Necesitamos un INTA activo, un INTA positivo», expresó, al sostener que el desafío es continuar generando valor para el desarrollo de la producción y la vida rural.
