Cuatro técnicos del Centro Operativo Experimental Ángel Gallardo adhirieron al programa de retiros voluntarios y dejan a la unidad sin personal propio para sostener sus principales actividades. En la provincia ya se multiplican las desvinculaciones, incluyendo directores y referentes técnicos de distintas dependencias.
La decisión de los cuatro técnicos del INTA que se desempeñaban en el Centro Operativo Experimental (COE) Ángel Gallardo abrió un escenario de incertidumbre sobre la continuidad de las actividades de esa histórica unidad santafesina. La adhesión de todo el plantel propio al programa de retiros voluntarios impulsado por el Gobierno nacional deja al establecimiento “al borde de la paralización de sus actividades”, según expresaron los trabajadores en un comunicado, y refleja el impacto que está teniendo en Santa Fe la reestructuración del organismo.
El plan de retiros gana volumen y acelera su impacto en Santa Fe
El caso de Ángel Gallardo es una de las expresiones más visibles del proceso que atraviesa el INTA en todo el país. De acuerdo con una fuente consultada por AIRE Agro, en las dependencias de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) Rafaela ya se contabilizan 39 adhesiones al programa de retiros voluntarios. A ellas se suman otras 16 en la EEA Oliveros y 9 en la EEA Reconquista, sin incluir jubilaciones ni renuncias.
La misma fuente explicó que el número creció de manera marcada en los últimos días, luego de que el Gobierno nacional decidiera prorrogar el plazo originalmente previsto hasta fines de mayo debido a que las adhesiones seguían lejos de las aproximadamente 1.200 desvinculaciones buscadas en todo el país.
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“Hasta el 31 de mayo eran 28, y estos últimos 10 días que prorrogaron se sumaron más”, señaló la fuente respecto de la situación en Rafaela. Mientras tanto, a nivel nacional ya serían alrededor de 870 los trabajadores que aceptaron el retiro voluntario.

La salida de los directivos, un factor que pudo influir en las adhesiones
Entre las bajas más resonantes en Santa Fe aparecen el director del Centro Regional Santa Fe, ingeniero agrónomo Alejandro Longo, máxima autoridad provincial del organismo; el director de la EEA Oliveros, Lucas Gómez, quien había accedido recientemente al cargo mediante concurso; y la licenciada Verónica Sapino, responsable del Laboratorio de Suelos y Agua de la EEA Rafaela.
La fuente consultada por AIRE Agro indicó además que también se acogieron al programa directores de otros Centros Regionales, responsables de Estaciones Experimentales Agropecuarias y directores nacionales asistentes de áreas estratégicas como Investigación, Extensión y Desarrollo e Informática. “Son del equipo del Director Nacional que toman el retiro”, explicó.
A su entender, esas decisiones pudieron haber influido sobre otros trabajadores que aún analizaban adherirse al plan. Se trata de funcionarios que están “en la primera línea”, afirmó, y cuyas determinaciones pudieron ser interpretadas por sus subordinados como una señal sobre el futuro del organismo. “Calculo que puede haber sido un condimento más para quienes estaban en duda”, sostuvo.
La fuente también mencionó otro aspecto que generó malestar entre parte del personal: “Los años de planta transitoria al final no los reconocieron, sólo toman los de planta permanente”.

El Centro Operativo Ángel Gallardo queda sin su personal propio
La situación del Centro Operativo Experimental Ángel Gallardo representa uno de los casos más sensibles dentro del proceso de reestructuración.
“Quedan cuatro profesionales de CONICET”, resumió la fuente. Sin embargo, esos investigadores pertenecen al instituto de doble dependencia con INTA Rafaela y no integran la estructura operativa del centro, por lo que la salida del personal propio deja sin continuidad buena parte de las actividades que allí se desarrollaban.
En un comunicado difundido por los trabajadores se advierte que la medida implica “la salida de la totalidad del personal propio que sostenía las principales líneas de investigación y comunicación desarrolladas en la unidad”. Además, sostienen que áreas estratégicas como acuicultura, horticultura sustentable, desarrollo de bioinsumos y comunicación institucional quedan “sin continuidad operativa”.
El documento agrega que esta situación “pone en riesgo años de trabajo científico-técnico, vinculación con productores y generación de conocimiento para el territorio”, al tiempo que expresa preocupación por el impacto sobre proyectos en ejecución, actividades de transferencia y procesos de innovación.
Entre los profesionales que dejan sus funciones figura Ariel Belavi, referente nacional de acuicultura del INTA y una de las figuras más reconocidas del establecimiento.
Aunque en el predio continuará funcionando la Agencia de Extensión Rural Monte Vera, orientada al acompañamiento de productores de la región, la salida de los cuatro técnicos propios deja en suspenso gran parte de las tareas habituales del centro.
Un predio con casi un siglo de historia que volvió a convertirse en referencia
El Centro Operativo Experimental Ángel Gallardo tiene una trayectoria que se remonta a la década de 1930 y fue oficialmente reinaugurado el 12 de diciembre de 2016, luego de un proceso de recuperación impulsado por el Gobierno provincial, el Colegio de Ingenieros Agrónomos de Santa Fe y la Universidad Nacional del Litoral.
La iniciativa comenzó en 2011 con el objetivo de rescatar un espacio considerado pionero de la investigación agropecuaria argentina, donde incluso antes de la creación del INTA o del CONICET se desarrolló el “Santa Fe 4”, reconocido como el primer híbrido de maíz obtenido en el país.
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En 2014, el Ministerio de la Producción, el INTA y la Fundación ArgenINTA firmaron un convenio que permitió invertir 15,3 millones de pesos para reacondicionar las instalaciones y transformarlas en un polo de desarrollo tecnológico para la producción frutihortícola. Desde entonces, el organismo nacional asumió la administración de las actividades científico-técnicas mediante un comodato.
