El director nacional de Lechería sostuvo que el crecimiento del sector dependerá de mejorar la eficiencia, incorporar tecnología y adaptarse a las nuevas demandas del mercado. Además, destacó el potencial de la innovación y el agregado de valor para fortalecer la competitividad de la cadena láctea argentina.
La recuperación del precio de la leche que recibe el productor avanza lentamente, mientras que la demanda de productos elaborados muestra una mejora algo más acelerada. En paralelo, la industria láctea atraviesa un escenario de fuertes cambios, con desafíos y oportunidades que impulsan una transformación en la que la innovación y la tecnología aparecen como factores decisivos.
Ante referentes de toda la cadena reunidos esta semana en la Jornada Nacional de Lechería FOSS-USAL, el director nacional de Lechería, Sebastián Alconada, sostuvo que la actividad no puede seguir enfocada únicamente en producir más litros, sino que debe orientarse hacia la eficiencia, la sostenibilidad y la capacidad de adaptarse a un mercado en constante evolución.
Durante el encuentro, realizado en el campus de la Universidad del Salvador, en Pilar (Buenos Aires), explicó que todavía existen establecimientos donde «los datos se siguen llevando en un cuadernito» y tambos que mantienen sistemas tradicionales de manejo. Sin embargo, advirtió que «ahora hay que acelerar«.
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«No somos el ombligo del mundo, pero sí una actividad económica muy importante, con fuerte impacto en las economías regionales«, afirmó. Además, remarcó que incluso en un escenario sin inflación, la falta de eficiencia puede llevar a un productor a perder dinero.

El funcionario recordó que hacia 2050 la población mundial demandará un 70% más de alimentos y consideró que la lechería argentina tiene una oportunidad para posicionarse mejor si incorpora tecnología y utiliza los datos de manera estratégica.
Las tres innovaciones que, según Alconada, pueden transformar la lechería
En ese contexto, presentó tres ejemplos que sintetizan el potencial de la innovación aplicada al tambo, al que definió como el eslabón clave para crecer de manera sustentable.
El primero fue la genómica, una herramienta que permite caracterizar genéticamente a los animales y seleccionar aquellos con mejores condiciones productivas y ambientales, reduciendo el consumo de agua, alimento y las emisiones.
El segundo ejemplo fue el monitoreo temprano de terneras mediante bolos ruminales y collares inteligentes, tecnologías que permiten seguir la evolución de cada animal desde el nacimiento hasta su etapa productiva, acercando la innovación al productor mediante financiamiento y asistencia técnica.
El tercer caso fue el uso de semen de razas carniceras en vacas de descarte, una práctica que ya se expande en Estados Unidos y que abre nuevas oportunidades de negocio en un contexto de buenos precios para la carne, aunque requiere un manejo cuidadoso para no comprometer la reposición de los rodeos.
Innovación y agregado de valor para responder a nuevas demandas
La exposición también abordó las tendencias de consumo. Alconada señaló que las proteínas ocupan un lugar cada vez más importante en la alimentación y que las mayores exigencias de los consumidores obligan a desarrollar productos con mayor valor agregado.
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Como ejemplo, mencionó un snack lácteo elaborado por la pyme Capilla del Señor, de Villa María, junto con el INTI y universidades, que recibió un reconocimiento de la ONU por su potencial para combatir la malnutrición en poblaciones vulnerables. Se trata de pequeñas láminas de mozzarella liofilizada que no requieren refrigeración y pueden conservarse durante años.
«Veinte chips equivalen a un vaso de leche, no requieren cadena de frío ni agua potable y tienen tres años de vida útil», destacó. A su entender, este desarrollo demuestra que la innovación también puede surgir desde pequeñas empresas y contribuir a los objetivos de sustentabilidad.
El mercado exige eficiencia y productos diferenciados
Alconada sostuvo que los cambios en los hábitos de consumo, tanto de jóvenes como de adultos, impulsan la demanda de productos listos para consumir y generan oportunidades para desarrollar alimentos destinados a una población con mayor expectativa de vida.
También hizo referencia al avance de nuevas tecnologías médicas que modifican las dietas y abren espacio para proteínas alternativas, un escenario que, según explicó, representa una oportunidad para la industria láctea.
En ese marco, insistió en que la lechería debe abandonar la lógica de producir siempre lo mismo y adaptarse a las necesidades del mercado.
«El volumen te da plata, pero la eficiencia te da rentabilidad«, resumió, al mencionar los resultados de la encuesta lechera del INTA, que mostró que los sistemas mejor preparados soportaron con mayor solidez la crisis climática de 2024.
Asimismo, advirtió sobre la vulnerabilidad de las pequeñas y medianas empresas frente a la volatilidad internacional y la necesidad de protegerse de factores externos, como los conflictos bélicos o el aumento de los costos logísticos y de los envases.

Las políticas que el Gobierno impulsa para el sector lechero
«Tenemos una de las leches más baratas del mundo en dólares, pero también uno de los costos de producción más bajos en los tambos. Hay productores que ganan dinero con 20 centavos y otros que pierden con 70», señaló, al cuestionar la idea de que el tamaño del establecimiento garantiza la rentabilidad.
Al cierre de su exposición, convocó al sector a involucrarse en la generación de políticas públicas. «Tenemos la obligación de incidir sobre los tomadores de decisiones para generar condiciones que permitan buenos negocios y más trabajo. Si nos animamos, el futuro puede ser distinto», afirmó.
Recordó que el Decreto N.º 9 del actual Gobierno eliminó definitivamente las retenciones para la lechería y destacó también el levantamiento de los controles de precios. En ese contexto, sostuvo que el gran horizonte de crecimiento continúa siendo la exportación de leche y productos con mayor valor agregado.
«Tenemos 110 mercados abiertos y exportamos a 45 países», indicó, aunque reconoció que todavía queda trabajo por delante para reducir aranceles y ampliar los acuerdos comerciales.
También remarcó que el acceso al financiamiento sigue siendo una de las principales demandas del sector. «La necesidad de contar con crédito barato y a tasas razonables sigue siendo clave para continuar invirtiendo tanto en la industria como en la producción primaria», afirmó.
En ese sentido, destacó la continuidad de las líneas de crédito a valor producto —de las que la lechería fue pionera— disponibles en el BICE y el Banco Nación. Además, mencionó el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) destinado al agro y el avance de un sistema de warrants para la cadena, con el objetivo de ampliar las alternativas de financiamiento.
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Por último, aseguró que la reducción de la carga tributaria continúa en agenda, aunque aclaró que cualquier baja de impuestos será de carácter general y no exclusiva para la lechería. Según explicó, la elevada presión impositiva que soportan los productos lácteos requiere una solución de alcance integral.
La jornada, que reunió a referentes de toda la cadena láctea provenientes de distintos puntos del país, dejó en claro que el sector enfrenta desafíos de gran magnitud, pero también oportunidades concretas si logra acelerar la incorporación de innovación, eficiencia y gestión estratégica.
