El coordinador del espacio defendió el trabajo realizado, reconoció las dificultades para avanzar y planteó la necesidad de fortalecer el diálogo entre todos los actores. Además, abrió el debate sobre una eventual reforma de la ley provincial para que las prácticas conservacionistas dejen de ser voluntarias y pasen a ser obligatorias.
Las críticas declaraciones que el ingeniero agrónomo Daniel Welschen, exsecretario de la Producción de Entre Ríos, realizó a AIRE Agro sobre la supuesta inacción en materia de conservación de suelos levantaron polvareda en la provincia. Los principales destinatarios de sus cuestionamientos fueron el Gobierno entrerriano, los dirigentes de las entidades agropecuarias y la Mesa de Buenas Prácticas Agropecuarias (BPA).
«Pregunto: ¿La Mesa de Buenas Prácticas Agropecuarias, cuyos integrantes desde hace muchos años se reúnen de manera permanente, tiene algún resultado para mostrar? ¡Somos pioneros con la Ley de Conservación de Suelos de 1989 y es muy poco lo que se avanza! Funcionarios provinciales, representantes de los productores, Colegio de Ingenieros Agrónomos, Facultad de Ciencias Agropecuarias, INTA: el suelo no puede seguir esperándolos«, había señalado Welschen.
El exfuncionario manifestó su preocupación porque, según su mirada, no se observan avances significativos en políticas y acciones concretas para proteger el suelo. En ese sentido, instó a una mayor articulación y compromiso entre el Estado, los organismos técnicos y los productores.
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Si bien desde el Gobierno provincial no hubo manifestaciones públicas sobre el tema, desde la Mesa de BPA sí respondieron a los cuestionamientos. Su coordinador, Pablo Guelperin, expresó su reconocimiento «a la trayectoria de Daniel y sus opiniones muy directas». Además, recordó que «nos conocemos desde hace mucho tiempo y hemos vivido la transformación del agro entrerriano durante más de 30 años».
Guelperin defendió el trabajo de la Mesa de BPA. «Trabajamos sobre la base de consensos entre entidades y nuestras acciones están alineadas con la legislación vigente, que promueve, pero no obliga, a la conservación de suelos», aclaró. En ese sentido, destacó que «la principal herramienta legal es un incentivo fiscal, mediante la desgravación del Impuesto Inmobiliario Rural, para quienes adoptan prácticas conservacionistas».

Como Welschen había reclamado que la Mesa de BPA mostrara resultados, Guelperin remarcó «los esfuerzos dedicados a la sanción y reglamentación de la ley de fitosanitarios, lo que ha absorbido gran parte de su capacidad operativa debido a los litigios y amparos ambientales». Paralelamente, agregó que «hemos desarrollado actividades de capacitación junto con el Consejo General de Educación, alcanzando a más de mil alumnos y cientos de docentes en todo el territorio provincial, con énfasis en la importancia de las buenas prácticas y el cuidado del suelo».
La Mesa de BPA advierte sobre limitaciones estructurales
Guelperin sostuvo, además, que la Mesa de BPA y el sector agropecuario «enfrentan limitaciones estructurales«, especialmente por «la situación económico-financiera de la provincia, que condiciona la capacidad de intervención del Estado».
Reconoció que, aunque la conservación de suelos es una prioridad para el sector, en un contexto de necesidades sociales más urgentes «no siempre ocupa el primer lugar en la agenda pública». Frente a la escasez de recursos estatales, propuso avanzar en soluciones colaborativas y cooperativas impulsadas por el sector privado y mediante consorcios.
El debate sobre una reforma de la Ley de Conservación de Suelos
Actualmente, la legislación provincial incentiva, pero no obliga, a implementar prácticas de conservación de suelos. Sin embargo, Guelperin explicó que «existe un proyecto para modificar este enfoque, pasando de la promoción voluntaria a la obligatoriedad de prácticas conservacionistas, como ya ocurre en Uruguay y próximamente en Santa Fe«.
A su criterio, ese debate «debe incluir a todos los actores —productores, profesionales, investigadores y Estado— porque la obligatoriedad podría ser necesaria en zonas críticas, siempre que se acuerde en un proceso participativo«.

Las acciones que destaca la Mesa de BPA frente a las críticas
Como respuesta a los cuestionamientos de Welschen, Guelperin también destacó la implementación de relevamientos y controles de erosión a escala regional, como en la zona de Crespo y otras cuencas. Explicó que allí la problemática se aborda no solo a nivel de cada parcela, sino de toda la región, con impactos positivos sobre infraestructura compartida, como caminos, escuelas y puentes.
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«Estas experiencias son pioneras a nivel nacional y han sido replicadas en otras áreas», aseguró.
Guelperin: «No existe inacción, aunque el avance es lento»
En el cierre de su respuesta, Guelperin enfatizó que no existe inacción, aunque reconoció la lentitud y las dificultades para avanzar. Por eso, subrayó la importancia de «mantener el diálogo y el debate abierto para dinamizar la adopción de mejores prácticas», además de encontrar mecanismos innovadores de gestión y financiamiento frente a las restricciones de recursos públicos.
Por último, consideró que la conservación de suelos debe constituir un objetivo compartido y sostenido en el tiempo, más allá de las coyunturas políticas o económicas.
