Una investigación realizada en 79 sitios de seis continentes analizó cómo el manejo influye en la producción de forraje y otros servicios ecosistémicos. Los resultados revelan los beneficios y costos ocultos de intensificar el uso de los pastizales.
Los pastizales sostienen gran parte de la ganadería mundial. Además de aportar forraje para los animales, almacenan carbono, regulan el ciclo del agua, protegen los suelos frente a la erosión y albergan una importante diversidad de especies vegetales y animales.
En un contexto de creciente demanda de alimentos y mayores exigencias ambientales, una de las preguntas centrales es cómo aumentar la producción sin comprometer esas funciones ecológicas.
Con el objetivo de responder ese interrogante, más de 50 investigadores de instituciones de distintos países analizaron información proveniente de 79 sitios experimentales distribuidos en América del Norte, América del Sur, Europa, África, Asia y Oceanía.
El trabajo se desarrolló en el marco de la red internacional The Nutrient Network, que estudia cómo las prácticas de manejo afectan el funcionamiento de los pastizales en diferentes regiones del mundo. Entre los autores principales figuran Laura Yahdjian, Sofía Campana, Pedro Tognetti, Pamela Graff y Cecilia Molina, docentes e investigadores de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) y Juan Alberti, de la Universidad de Mar del Plata.

Uno de los resultados más relevantes fue que los distintos tipos de pastizales incluidos en el estudio —aquellos utilizados actualmente por la ganadería, los que habían sido pastoreados en el pasado reciente y los dominados por herbívoros silvestres— mostraron niveles similares de provisión de servicios ecosistémicos.
Además, la exclusión total del pastoreo no generó beneficios sostenidos en el tiempo. Si bien durante los primeros años se observaron algunas mejoras en determinados indicadores, esos efectos tendieron a desaparecer e incluso, en algunos casos, estuvieron asociados con reducciones en la diversidad vegetal. “Las ventajas de excluir los grandes herbívoros fueron pequeñas en el corto plazo y no se observaron beneficios adicionales en el largo plazo”, indicó Yahdjian.
Los resultados sugieren que la presencia de grandes herbívoros forma parte del funcionamiento natural de estos ecosistemas y cuestionan la idea de que eliminar completamente el pastoreo con ganado doméstico sea siempre una estrategia de conservación.
A partir de ese punto, la investigación pone el foco en otro desafío: cómo aumentar la producción sin afectar procesos ecológicos que sostienen el funcionamiento de los pastizales.
Producir más también tiene costos ocultos
Al analizar los efectos de la fertilización, los resultados mostraron beneficios claros desde el punto de vista productivo. “La incorporación de nutrientes mejoró la producción de forraje, la estabilidad del suelo, la regulación climática y el control de la erosión”, señaló la ivestigadora.
Sin embargo, también detectaron efectos de la fertilización sobre otros componentes del ecosistema. A medida que aumentó la disponibilidad de nutrientes, disminuyó la diversidad de especies vegetales presentes en los pastizales. Esa reducción estuvo asociada a una menor provisión de servicios ecosistémicos relacionados con la biodiversidad, como la polinización y la resistencia a las invasiones biológicas.

Los efectos negativos fueron más evidentes cuando la fertilización se sostuvo durante varios años. Mientras los beneficios productivos aparecieron rápidamente, algunas consecuencias sobre la biodiversidad se manifestaron a más largo plazo. “Las acciones de manejo que promueven la producción de biomasa reducen no solo la diversidad de plantas, sino también la polinización y la resistencia a las invasiones biológicas”, advirtió.
El estudio no plantea que la fertilización deba evitarse, sino que destaca la necesidad de considerar simultáneamente los distintos servicios que brindan los pastizales. Desde esta perspectiva, una práctica puede generar beneficios productivos y, al mismo tiempo, afectar otros procesos ecológicos relevantes para el funcionamiento del sistema.
Los resultados refuerzan la idea de que el desafío no consiste únicamente en maximizar la producción de forraje, sino en encontrar estrategias de manejo capaces de sostener también la biodiversidad y otras funciones ecológicas de los pastizales.
El desafío de encontrar un equilibrio
El trabajo sostiene que los pastizales brindan múltiples servicios ecosistémicos de manera simultánea. Además de producir forraje, contribuyen al almacenamiento de carbono, la fertilidad de los suelos, la regulación hídrica, la conservación de la biodiversidad y otros procesos fundamentales para el funcionamiento de los ecosistemas. Por eso, las decisiones de manejo suelen generar beneficios en algunos aspectos y costos en otros.

El estudio identificó relaciones positivas entre la fertilidad y la estabilidad de los suelos, así como entre la diversidad vegetal y la polinización. Pero también encontró compensaciones entre ciertos objetivos productivos y ambientales. En otras palabras, los sitios con mayor producción de forraje no siempre fueron aquellos que mostraron mejores indicadores de biodiversidad o de funcionamiento ecológico.
La principal conclusión del trabajo es que ni la exclusión total del pastoreo ni la intensificación basada exclusivamente en el aumento de insumos aparecen como soluciones universales. Por el contrario, los resultados sugieren que la clave está en diseñar sistemas capaces de sostener simultáneamente la producción y los procesos ecológicos que la hacen posible en el largo plazo. “El manejo más deseable es aquel que maximiza la provisión de múltiples servicios ecosistémicos”, sostuvo Yahdjian.
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Para los sistemas ganaderos basados en pastizales naturales, el mensaje es claro. El desafío ya no pasa únicamente por producir más o conservar más, sino por encontrar estrategias que permitan compatibilizar ambos objetivos. Entender cómo las prácticas de manejo afectan la biodiversidad, los suelos y los servicios ecosistémicos resulta fundamental para construir sistemas productivos más resilientes y sustentables.
