Agromandriles: un toque de atención para educar en la filosofía libertaria a los argentinos con problemas de comprensión.
Esta semana el movimiento libertario perdió una batalla. Resulta necesario recapitular para aprender de los errores cometidos y salir fortalecidos en el proceso.
El proyecto de desregulación del servicio de practicaje no logró prosperar porque los “baqueanos” fluviales y marítimos se negaron a trabajar y prácticamente paralizaron el comercio exterior del país.
Es decir que la conexión comercial de la Argentina con el mundo depende de algunas pocas decenas de empresas que prestan un servicio por demás sencillo: guiar al capitán de un buque en las zonas de acceso a los puertos.
LEÉ MÁS►El costo del confort: desterrando el mito de la “propiedad” de los agrodólares
Con los generosos beneficios del “Súper RIGI”, seguramente llegarán al país grandes corporaciones tecnológicas que, con un poco de esfuerzo, puedan desarrollar un agente de inteligencia artificial (IA) que pueda realizar la tarea que hoy realizan los prácticos, pero con un costo infinitamente menor.
Podemos liderar esa avanzada tecnológica en todos las dimensiones, ya que, gracias a la reforma de la Ley General de Sociedades –que se está tratando en el Congreso– el agente que preste el servicio podría constituirse como una Sociedad Automatizada (SA-IA) sin requerir empleados ni personas físicas para su administración ordinaria.
Aquellos que aseguran que tal innovación jurídica resulta abominable, deben saber que el proyecto especifica que toda SA-IA debe contar con un “responsable humano”, quien responde legalmente por las acciones del agente, además de cumplir con las obligaciones tributarias correspondientes.
Eso implica, por ejemplo, que si un agente IA práctico llegase a provocar el choque de un buque contra una terminal portuaria, los damnificados tendrían contra quien accionar y al menos disponer de los servidores en los cuales se aloja el diseño algorítmico para resarcir parte del daño económico.
La batalla cultural que tenemos por delante es necesario librarla en varios frentes de manera simultánea. No podemos quedarnos dormidos, especialmente si los integrantes de la “casta” se niegan a reducir sus pretensiones para ajustar sus ingresos al tipo de cambio de equilibrio instrumentado por el Banco Central (BCRA) para luchar contra la inflación.
El gobierno del líder Javier Milei logró –en muy poco tiempo– recomponer los salarios de los argentinos medidos en dólares. Ahora es necesario que la gente haga su parte y ajuste sus remuneraciones con respecto a la media regional.
LEÉ MÁS►Un traspaso histórico: basta de pedirle al Estado que haga más de lo que le corresponde
Si eso se lograse sin interferencias políticas y sindicales, el país alcanzaría en muy pocos años avances destacados en competitividad. Sigamos evangelizando. Tenemos todo para poder hacer a la Argentina grande de nuevo, incluso considerando a los propios argentinos ¡Viva la libertad, carajo!

