Una firma cordobesa ya comercializó alrededor de 400 animales en 2026 y trabaja con una red de cerca de 100 carnicerías. El proyecto busca posicionar un producto con características similares a la carne vacuna y una identidad propia en el mercado.
En 2025, la empresa Pretto Agronegocios incorporó 370 búfalos a su producción ganadera en el centro de Córdoba con una premisa poco habitual: en lugar de destinarlos a ambientes marginales, decidió evaluar su respuesta con pasturas de alfalfa y terminación en feedlot. La experiencia avanzó luego hacia otro desafío: desarrollar un mercado para su carne.
Rodrigo Bosch, director comercial y asociado de la empresa, propiedad de Mauricio y Mario Pretto, compartió con AIRE Agro los primeros resultados del proyecto y su visión sobre el potencial de la producción bubalina.
Cómo mejorar la eficiencia de los búfalos con el manejo
Los búfalos presentan algunas particularidades fisiológicas que condicionan su manejo. A diferencia de los bovinos, tienen mayores dificultades para disipar el calor, por lo que necesitan disponer de sombra y agua. Esa característica explica, en parte, su asociación con ambientes bajos o marginales, aunque existen producciones en distintas regiones de la Argentina.
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Según Bosch, actualmente hay alrededor de 400.000 búfalos en todo el país, desde las provincias del norte hasta la Patagonia. La firma cordobesa desarrolla su producción en campos de Sacanta y Las Varillas, en el centro provincial, y además trabaja con productores de San Luis, Santiago del Estero y otras zonas de Córdoba.

Los socios de la empresa ya contaban con un rodeo de cría, pero en 2025 incorporaron otros 370 búfalos con un objetivo diferente: en lugar de aprovechar su rusticidad para destinarlos a los ambientes de menor potencial, decidieron incorporarlos a un planteo intensivo y evaluar su respuesta con mejores condiciones de alimentación y manejo.
“La mayoría de los productores destina los búfalos a los peores campos, en áreas marginales. Nosotros, en cambio, empezamos a darles un buen manejo”, explicó.
El cambio se concentró en la alimentación. Aunque los búfalos tienen capacidad para aprovechar forrajes de baja calidad, la empresa los recrió sobre pasturas de alfalfa y posteriormente los terminó en feedlot, con un esquema similar al utilizado con los bovinos. “Nos dimos cuenta de que, si en vez de darles pastos duros les damos maíz y alfalfa, engordan y tienen buena calidad”, afirmó.
Para explicar el efecto del manejo, trazó un paralelo con un cultivo forrajero. “El sorgo tiene un gran problema, que se llama sorgo”, ironizó. Muchas veces, se lo destina a los peores lotes, recibe poca fertilización y se cosecha después que el resto de los cultivos. Sin embargo, cuando se ajustan la fecha de siembra, la nutrición y otras prácticas, aparecen los resultados, con brechas de rendimiento de hasta 40% entre los cultivos con mejores y peores manejos.

Con los búfalos ocurre algo similar. “Cuando los empezás a tratar bien, te das cuenta de que son eficientes”, resumió. En ese sentido, destacó que alcanzaron ganancias de 1 kg por día y obtuvieron una carne de buena calidad.
En lo que va de 2026, la empresa comercializó alrededor de 400 búfalos. Para Bosch, allí aparece una oportunidad de negocio: frente al mayor precio de la carne vacuna, el búfalo puede ofrecer una alternativa junto con el cerdo y el pollo, pero con características sensoriales mucho más próximas a las de la carne bovina y un precio más competitivo.
Carne de búfalo: calidad y diferenciación en el mercado
La similitud de la carne de búfalo con la vacuna también plantea un desafío para su diferenciación. Según el productor, a medida que avanza en la cadena, el producto bubalino suele perder su identificación y llega al consumidor como carne vacuna.
La faena se realiza en frigoríficos habilitados para procesar búfalos y las medias reses salen identificadas como tales. En Córdoba, la empresa trabaja con el frigorífico Logros. Sin embargo, esa identificación no necesariamente llega hasta el consumidor.

El empresario subrayó que en la Argentina se faenan alrededor de 25.000 búfalos y solo una pequeña proporción de su carne se comercializa de manera diferenciada. “Si el carnicero no lo dice, el cliente no tiene cómo saberlo. Si ponemos dos bifes, uno de vaca y otro de búfalo, uno al lado del otro, no se nota la diferencia”, aseguró. De allí surge una frase que circula en el sector: “Nace búfalo y muere vaca”.
La empresa busca modificar esa situación mediante el trabajo con alrededor de 100 carnicerías que comercializan carne bubalina. Algunas de ellas ya comenzaron a ofrecer la carne de búfalo de manera diferenciada. Esta práctica permitiría desarrollar un producto con una posición propia en el mercado.
Del campo al plato: cómo crear demanda para la carne bubalina
El desarrollo del proyecto planteó un desafío que iba más allá de la producción. Cuando los primeros animales estuvieron terminados, la empresa necesitó generar una demanda para un producto que todavía tenía poco reconocimiento entre los consumidores.
“En un momento teníamos todos los búfalos gordos y dijimos: ‘¿Qué hacemos?’. Empezamos a posicionarlos, a hacer degustaciones y charlas, y a llevar la carne a algunos lugares a un menor costo para que la empezaran a probar. Hoy está funcionando”, relató.
Ese trabajo también incluyó información sobre la preparación de la carne. Bosch explicó que la carne de búfalo es naturalmente más magra y tiene menos grasa intramuscular que la vacuna. Por esa razón, una cocción excesiva puede reducir su jugosidad y hacer que resulte menos tierna.

La vida productiva de las búfalas y el impacto en el negocio
Para el empresario, una de las principales ventajas para el productor está en la mayor vida productiva de las hembras. Según indicó, mientras una vaca permanece alrededor de cinco años en producción, una búfala puede alcanzar los 20, lo que permite distribuir el costo del vientre durante más años.
“¿Cómo impacta en el negocio una búfala que te dura 20 años? Te da vuelta la ecuación. La amortización de las inversiones baja porque la dividís en más años”, explicó.
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También considera que el crecimiento del rodeo bubalino podría aumentar la oferta argentina de carne, tanto para el mercado interno como para la exportación. “Alguien dijo que el cerdo va a ayudar a que la Argentina exporte más carne. Nosotros creemos que el búfalo también”, concluyó.
