La nueva perspectiva meteorológica anticipa precipitaciones dentro de lo normal durante las próximas semanas, aunque concentradas en la segunda mitad de julio. Desde agosto, el escenario cambia y aumenta la probabilidad de excesos hídricos, con impacto también en el río Paraná.
La confirmación de un fenómeno El Niño con alta probabilidad de alcanzar una intensidad fuerte o muy fuerte empieza a delinear el panorama climático para Santa Fe. Mientras julio transitaría con lluvias dentro de los valores habituales, aunque relegadas mayormente a la segunda quincena, las proyecciones para los próximos siete meses muestran un cambio de tendencia: desde agosto crecerían las probabilidades de precipitaciones por encima de lo normal, especialmente en el este y el norte provincial, al tiempo que se espera una recuperación de los niveles del río Paraná hacia la primavera.
Julio: lluvias normales, pero concentradas en la segunda quincena
El Informe Semestral del Centro de Monitoreo Meteorológico y Climático SAT señala que, en los próximos 30 días, el comportamiento de las precipitaciones se mantendría dentro de los parámetros históricos para la provincia.
No obstante, el reparto temporal será desigual. «Las precipitaciones estarían dentro de lo normal. Sin embargo, ocurrirían en la segunda quincena del mes, quedando la primera prácticamente sin lluvias», indica el documento.
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En cuanto a las temperaturas, el organismo prevé un comienzo de julio con valores inferiores a los habituales debido al ingreso de aire frío durante la primera semana. Luego, las condiciones tenderían a normalizarse.
Desde agosto aumenta el riesgo de excesos de lluvia
El cambio más relevante aparece en la proyección de mediano plazo. El análisis de las anomalías de precipitación muestra que, desde agosto, comenzaría a consolidarse un escenario más húmedo sobre Santa Fe.
Según el informe, aunque ese mes todavía presentaría condiciones cercanas a lo normal en parte de la provincia, «no puede descartarse que ya desde agosto pueda ocurrir un exceso en las lluvias«. Esa señal se fortalecería durante septiembre y volvería a intensificarse desde noviembre, mientras que octubre aparece como un posible período de transición con menor intensidad de las anomalías.
La tendencia responde tanto a la evolución del Pacífico ecuatorial como al comportamiento del Atlántico Sur, dos factores que favorecerían un mayor aporte de humedad sobre la región.
El Niño fuerte y un verano con más agua
El informe destaca que los organismos internacionales asignan un 83% de probabilidad a que El Niño alcance una intensidad fuerte o muy fuerte durante el verano. «Es de esperar un verano y un otoño con lluvias muy abundantes en nuestra provincia», sostiene el reporte.
Además del aumento de los acumulados, la organización advierte que el contexto atmosférico podría favorecer una mayor frecuencia de tormentas fuertes, episodios de lluvias persistentes y períodos de bloqueo atmosférico, capaces de mantener durante varios días sistemas de precipitación sobre una misma región.
El Paraná también muestra una tendencia de recuperación
La perspectiva hidrológica acompaña el escenario climático. Considerando las lluvias previstas sobre el noreste argentino y las cuencas de aporte ubicadas en Brasil y Paraguay, el informe anticipa un cambio en la dinámica del río Paraná. «Los niveles de este último tendrían una tendencia a crecidas importantes desde la primavera«, señala el documento.
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Para el sector agropecuario, el seguimiento de esta evolución será determinante tanto por el impacto sobre la disponibilidad de agua para los cultivos como por la planificación logística en las zonas ribereñas.
En materia térmica, la proyección indica que, más allá de algunos meses con valores cercanos a los normales, las temperaturas medias tenderían a ubicarse levemente por encima de los registros históricos, en un contexto asociado a una mayor nubosidad y al incremento previsto de las precipitaciones.



