El director nacional de Lechería proyectó un cierre de año con un crecimiento de la producción cercano al 4% y buenas perspectivas para las exportaciones. Además, repasó las herramientas que impulsa el Gobierno para mejorar el financiamiento, la sanidad y la competitividad de los tambos.
La lechería argentina siempre se enfrenta al clima y a los desafíos globales, pero también, y sobre todo, a sus propias circunstancias internas, que incluyen expectativas positivas y algunas miradas negativas que, desde adentro, condicionan la percepción de la realidad.
Sebastián Alconada, director nacional de Lechería, recorre habitualmente las distintas cuencas, no le teme a las críticas y mantiene una mirada optimista sobre el cierre de un año en el que la recuperación de la producción, el crecimiento sostenido de las exportaciones y una agenda de trabajo enfocada en financiamiento, trazabilidad, sanidad y adopción tecnológica permiten mejorar las bases de sustentación de una actividad productiva fundamental e irremplazable.
Este será otro año en el que la producción lechera terminará con números en verde y en el que se podrían alcanzar los 12.000 millones de litros. «Volvemos a tener un aumento en la producción. Vamos a terminar el año seguramente como lo calculábamos, alrededor de un 4% arriba, a pesar de lo que está pasando con El Niño», indicó en diálogo con AIRE Agro.
Mientras el mercado interno todavía lucha por recuperarse, las exportaciones mantienen una evolución favorable. «Venimos siendo consistentes, también aumentando mes a mes y en la comparación interanual. Creemos que el año va a seguir de esa manera».

Esta evolución se da en un contexto en el que el 27,4% de la producción nacional se destina a las ventas al exterior. En septiembre, las exportaciones registraron un crecimiento interanual del 17,7% en toneladas y del 12,2% en valores. Sin embargo, también resulta clave la evolución de los precios del comercio internacional, que actualmente muestran una caída de 4,7 puntos porcentuales respecto de los valores de 2025.
Financiamiento para los tambos: una nueva garantía con la propia hacienda
Entre los principales desafíos identificados para los próximos meses, el funcionario de la Secretaría de Agricultura de la Nación ubicó el acceso al financiamiento como una cuestión fundamental.
En un contexto en el que el precio al productor todavía no logra recuperarse, Alconada explicó que se encuentra en la etapa final de desarrollo la herramienta informática necesaria para poner en funcionamiento el sistema de E-Warrant, ya reglamentado. Este mecanismo permitirá utilizar la hacienda como garantía crediticia mediante el bloqueo del Documento de Tránsito Electrónico (DT-e).
El sistema posibilitará identificar el stock comprometido como garantía y diferenciarlo del disponible, facilitando la confección de carpetas crediticias y agilizando el acceso a fondos por parte de los productores.
«Esta herramienta innovadora le va a permitir al productor acceder de manera más fácil al financiamiento. Facilitar lo que es el armado de la carpeta, que por ahí es la traba más grande que existe», explicó. De esta manera, la propia hacienda que sustenta el negocio lechero podrá funcionar como respaldo para obtener crédito.
Trazabilidad lechera: anticiparse a las exigencias de los mercados internacionales
Alconada también destacó los avances en el diseño de un documento de trazabilidad lechera, que se desarrolla junto con las provincias, las entidades de productores y las industrias.

El objetivo principal es anticiparse a futuras exigencias de los mercados internacionales y garantizar la trazabilidad de la leche destinada a exportación. «Algunos lo exigen, pero la mayoría no. Pero va a venir, eso va a venir, entonces queremos adelantarnos», señaló sobre una herramienta que aportará beneficios vinculados al monitoreo sanitario, la transparencia comercial y la logística.
Según explicó, el relevamiento georreferenciado de tambos, caminos y recorridos de recolección permitirá brindar información útil a provincias y municipios para orientar inversiones en infraestructura vial. A esto se suma la necesidad de mejorar la eficiencia logística en un contexto en el que los costos de transporte tienen una incidencia creciente.
Para Alconada, «antes con un gasoil subsidiado era una cosa, ahora el costo de lo que es logística, tanto en recolección de leche como en distribución del producto terminado, tiene un impacto grande en el precio y en el costo».
Así, la trazabilidad también podría convertirse en una herramienta financiera para un sector que, hace ya más de dos años, logró disponer de los primeros créditos a valor producto para la actividad agropecuaria.
El director nacional de Lechería planteó que un documento oficial que certifique los litros entregados por un productor a una industria podría convertirse en respaldo para acceder a capital de trabajo y líneas de crédito más ágiles.
Sanidad en los tambos: tuberculosis, brucelosis y cambios en la vacunación
En materia sanitaria, Alconada destacó el trabajo conjunto con las provincias y el Senasa para mejorar el estatus sanitario de los rodeos lecheros, una demanda creciente de los productores. Consideró que el actual contexto de precios de la vaquillona y de la vaca de descarte ofrece una oportunidad para avanzar en la limpieza de los rodeos y en programas de erradicación de enfermedades.
«Creo que es un buen momento, es una oportunidad para poder hacer la limpieza de los rodeos y empezar a mejorar», sostuvo, en referencia a la necesidad de desprenderse de los animales positivos a tuberculosis o brucelosis que todavía existen, pese a los requisitos obligatorios de cuidado y prevención.
En cuanto a la brucelosis, destacó la disponibilidad de la vacuna RB51.

Respecto de la tuberculosis, anunció avances para incorporar kits de diagnóstico rápido y anticipó la llegada de una prueba de detección en tanque de leche. «Vamos a tener un test de detección rápido de tuberculosis en tanque de leche. Eso facilita el monitoreo porque lo hacés mucho más habitualmente», explicó.
La herramienta permitiría realizar controles frecuentes, detectar tempranamente posibles focos y reducir los costos para los productores. Esto no solo beneficiaría a los establecimientos afectados, sino también a los campos linderos, que en ocasiones sufren las consecuencias de la falta de prevención de otros productores.
En cuanto al esquema de vacunación contra la fiebre aftosa, existe una iniciativa en análisis junto con las provincias, que surgió a partir de planteos de productores lecheros.
La propuesta apunta a trasladar la vacunación al momento del secado de la vaca para disminuir su impacto productivo. «Argentina pierde casi un día de leche por la estrategia de vacunación«, sostuvo Alconada. Además, señaló que algunas vacas de alta producción no logran recuperar plenamente su rendimiento después de la aplicación de la vacuna, dependiendo del momento de la lactancia en que se encuentren.
El funcionario aclaró que cualquier modificación deberá contemplar estrictamente las exigencias sanitarias vinculadas al comercio internacional de carne. Recordó que existen períodos de carencia para la exportación y señaló que la implementación de sistemas de identificación individual mediante caravanas electrónicas es clave para asegurar la trazabilidad y evitar riesgos comerciales. «La irresponsabilidad de uno nos puede llevar a que se nos caiga un mercado», advirtió.
Tecnología y exportaciones: las claves para mejorar la competitividad lechera
Finalmente, Alconada insistió en la necesidad de incorporar tecnología y profesionalizar la toma de decisiones en los tambos. Destacó el valor de los sistemas de información, el software de gestión, la genética y los equipamientos como herramientas para mejorar la eficiencia de una lechería cada vez más exigente.
«Creemos fundamental el análisis de la información, contar con datos para poder tomar decisiones», afirmó. En ese sentido, planteó la necesidad de dejar atrás prácticas tradicionales de manejo que ya no responden al ritmo de las demandas del mercado interno y, mucho menos, del internacional.
Argentina dispone actualmente de 104 mercados abiertos para productos lácteos, aunque las exportaciones siguen muy concentradas en un grupo reducido de destinos. «Tenemos que animarnos a exportar a más mercados», sostuvo.
El funcionario destacó que existe una demanda interesante y que numerosas empresas argentinas están a la altura de las competencias internacionales de quesos, como la que se desarrolla estos días en España. Estos reconocimientos respaldan la calidad de los productos lácteos nacionales y permiten proyectar nuevas oportunidades de crecimiento.
Alconada concluyó con una mirada positiva sobre el desempeño de la actividad: «La verdad que este es un año al que le falta todavía para su cierre, pero somos optimistas en los resultados del sector«.
