El monitoreo nacional de noviembre muestra un aumento del área bajo condiciones secas, con predominio de categorías leves en gran parte del territorio. Las lluvias registradas en regiones clave ayudaron a moderar los déficits hídricos y a limitar la presencia de sequía moderada y severa.
La sequía volvió a ganar superficie en Argentina durante noviembre, aunque con una intensidad menor a la registrada en meses previos. Así lo indica el Informe Mensual de la Mesa Nacional de Monitoreo de Sequías, elaborado por especialistas de la Red GIRCYT (Red de Organismos Científico-Técnicos para la Gestión Integral del Riesgo), que advierte que el área total afectada alcanzó las 51,3 millones de hectáreas, lo que representa un incremento superior al 40 % respecto de octubre.
El norte argentino concentra los principales déficits hídricos
Según el relevamiento, los principales déficits hídricos se concentraron en el norte y noroeste del país y en sectores de la costa atlántica de Buenos Aires, Chubut y Santa Cruz. En contraste, el pasaje frecuente de frentes y perturbaciones atmosféricas favoreció las lluvias en buena parte del centro y noreste del territorio nacional y en el norte y sur de la Patagonia, lo que contribuyó a moderar la severidad del fenómeno.
El Noroeste Argentino (NOA) fue la región con mayor expansión de la sequía leve, que superó las 17 millones de hectáreas. Allí se observaron signos de desecamiento en el centro de Catamarca y La Rioja, extendiéndose hacia el norte de Cuyo, además del este de Salta y el noroeste de Santiago del Estero. En estas zonas se reportaron afectaciones leves en la vegetación, la disponibilidad de forraje y la condición corporal del ganado, junto con algunas limitaciones en el acceso al agua para bebida animal.
En la Patagonia, si bien la sequía redujo su intensidad y no se registraron áreas en condición moderada, la categoría leve alcanzó cerca del 40 % del territorio regional. Persistieron déficits de humedad en la costa este y amplias áreas con índices de vegetación por debajo del promedio histórico, especialmente en Río Negro, Chubut y Santa Cruz. En el norte santacruceño, la falta de precipitaciones al inicio de la primavera limitó la recarga hídrica del suelo y redujo la oferta forrajera, con impacto sobre la producción ovina en plena etapa de lactancia.

El Noreste Argentino (NEA), el centro del país y Cuyo también registraron sequía leve, aunque con una superficie afectada inferior al 10 % en cada región. En el centro, las reservas de agua en el suelo se mantuvieron en niveles mayormente óptimos, con la excepción del norte de La Pampa, mientras que en el NEA se observó una mejora puntual en el centro de Formosa.
Desde el punto de vista climático, el informe señala que las condiciones del fenómeno El Niño–Oscilación del Sur (ENOS) son consistentes con una fase fría de débil intensidad, con una probabilidad del 50 % de que La Niña persista durante el verano austral. Para los próximos meses se prevé una disminución gradual de las lluvias en la mitad norte de la cuenca del Plata y caudales en descenso en los ríos afluentes, aunque sin expectativas de bajantes extremas, salvo una afectación más marcada en el Delta del Paraná.
De este modo, el monitoreo de noviembre muestra un escenario de sequía más extendido pero menos severo, con contrastes regionales marcados y una evolución fuertemente condicionada por la variabilidad climática de corto plazo y el contexto de La Niña débil que domina el escenario actual.
