En la Sociedad Rural de Rafaela, especialistas coincidieron en que los sistemas productivos del país pueden mejorar su rentabilidad y reputación global si avanzan hacia modelos de carbono neutro y carne libre de deforestación.
La Sociedad Rural de Rafaela fue sede este miércoles de una jornada sobre modelos productivos sustentables, que reunió a referentes del sector público y privado con un eje común: el desafío de producir más cuidando el ambiente.
En el encuentro —organizado junto a Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), la Confederación de Asociaciones Rurales de Santa Fe (Carsfe), el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) y el Grupo de Ayuda de Mujeres Agropecuarias— se abordaron las claves del carbono neutro y la trazabilidad ambiental de la carne argentina.
El presidente de la entidad, Leonardo Alassia, destacó el compromiso de los productores que buscan adaptarse a las nuevas exigencias globales de sustentabilidad. Acompañaron autoridades del Ministerio de Desarrollo Productivo de Santa Fe, del Gobierno Municipal de Rafaela, y del Concejo local.
El carbono neutro como oportunidad para Argentina
El titular de Carsfe, Berardo Vignatti, valoró que existe “una inquietud del productor por capacitarse con este tema de carbono neutro o entender de qué se trata, ver si es posible adaptarse a la nueva normativa o las nuevas condiciones que vienen”.
Explicó que los sistemas agropecuarios nacionales tienen condiciones naturales para avanzar hacia el carbono neutro, y que “Argentina y Santa Fe están en un camino positivo”, respaldado por estudios de organismos nacionales e internacionales.
La especialista en sustentabilidad Jonicélia Araujo, docente de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNL, subrayó que la forestación es una herramienta estratégica para mejorar la captura de carbono y aumentar la productividad. Propuso incorporar árboles en los sistemas agrícolas y ganaderos, para aprovechar los servicios ecosistémicos y acceder a los mercados de carbono.
“Este es el momento ideal para comenzar —afirmó Araujo—. Estamos de frente a muchos cambios climáticos, estamos viviendo sequías, incrementos de temperatura, por eso el clima nos tiene que dar una mano y nosotros al clima también”.
La especialista recordó que Argentina participará la próxima semana en la COP-30, en Belén (Brasil), donde presentará una propuesta de compensación y mitigación de emisiones, en sintonía con las exigencias de la Unión Europea para importar alimentos de bajo carbono.
Carne libre de deforestación: el otro gran desafío
El ingeniero agrónomo Adrián Bifaretti, jefe de Promoción Interna del IPCVA, presentó los resultados de un estudio conjunto con el INTA y el INTI sobre el ciclo de vida ganadero. Según los datos, la ganadería argentina captura más carbono del que emite y utiliza la mitad del agua que otros países para producir un kilo de animal vivo.
“Tratamos de concientizar a los productores que hay aquí una oportunidad, porque no sólo tenemos el mejor bife de chorizo del mundo, el más sabroso, el más jugoso, lo que deleita al mundo, sino que también podemos empezar a trabajar en un posicionamiento de la carne desde lo ambiental”, aseguró Bifaretti.
El IPCVA destacó que menos del 1% del territorio nacional presenta riesgo de deforestación, lo que posiciona al país para cumplir con la normativa europea que entrará en vigencia en enero de 2026. Esa norma exige demostrar, mediante imágenes satelitales y trazabilidad digital, que los animales provienen de campos sin deforestación ni conflictos de tenencia.
Argentina está bien posicionada, aunque debe fortalecer la digitalización y la carga correcta de polígonos productivos, según lo señalado por Bifaretti, tras su reciente participación en la feria internacional Anuga, en Alemania.


