Agromandriles: un toque de atención para educar en la filosofía libertaria a los argentinos con problemas de comprensión.
El país comunista de China restringe el ingreso de soja estadounidense para usar esa “carta” en las negociaciones bilaterales emprendidas con EE.UU., nación que, como sabemos todos, representa el faro de la libertad mundial.
La semana que viene, el presidente chino, Xi Jinping, arribará a Washington para reunirse con su par, Donald Trump, en la Casa Blanca. Y los productores de soja de EE.UU. solicitaron a su mandatario —por medio de una carta— que el poroto forme parte de las negociaciones.
El año pasado, China se comprometió a comprar al menos 25 millones de toneladas de soja estadounidense por ciclo comercial. Se estima que ya realizaron órdenes de compra de soja 2026/27 por 15,5 millones de toneladas, lo que implica que faltarían 9,5 millones para completar el cupo.
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Esas cuotificaciones ciertamente representan un atentado contra el libre comercio y distorsionan el sistema de formación de precios en el mercado internacional de la oleaginosa.
Diferente es el caso de EE.UU., que, al momento de conceder cuotas de importación, no lo hace para condicionar una negociación bilateral, sino para promover la libertad de opciones entre los consumidores del orbe.
Un ejemplo es el cupo preferencial concedido este año a la Argentina por 100.000 toneladas de carne vacuna, el cual, si bien está vigente hasta fines de 2026, fue completado recientemente.
A fines de agosto pasado, Trump habilitó de manera temporaria otro nuevo cupo de importación de carne vacuna libre de aranceles, pero esta vez dejó afuera a la Argentina para darle la posibilidad a otras naciones, como es el caso de Brasil. Se trata, en este caso, de un volumen de 100.000 toneladas que estará vigente por 90 días.
Tales acciones permiten a los consumidores estadounidenses tener acceso a un alimento básico a precios más razonables, dado que los valores de la carne en el mercado de EE. UU. venían subiendo mucho en los últimos tiempos.
El hecho de establecer un “corte” para el cupo argentino se explica precisamente por la necesidad de asegurar un adecuado equilibrio entre la demanda y la oferta en el mercado, evitando desequilibrios que puedan alterar las condiciones propias de una economía de mercado.
Tal como muy bien explica la escuela austríaca (línea fundadora), los precios libres son señales de información sobre escasez, preferencias de ahorro y recursos disponibles, de manera tal que todo lo que contribuya a la formación de los mismos resulta adecuado para que la oferta pueda disponer de indicios acordes a la situación real del mercado.
Por lo tanto, frente a capacidades decrecientes de consumo por parte de la población argentina (producto del ahorro y redistribuciones virtuosas hacia el sector financiero), resulta apropiado mantener un nivel de oferta de equilibrio que asegure el acceso orientado a consolidar la formación de precios, porque, de lo contrario, se correría el riesgo de un desajuste dinámico de carácter estructural (esto se explica muy bien con una serie de ecuaciones que son muy complejas para el 98 % del público objetivo de este artículo).
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Estas cuestiones, al momento de hacer docencia en materia de difusión de la política económica libertaria, es fundamental tenerlas en cuenta, ya que los “kukas” no pierden ocasión para “marear” al público por medio de la desinformación. Sigamos adelante con la “batalla cultural” que tenemos entre manos. No bajemos los brazos. ¡Viva la libertad, carajo!

