Agromandriles: un toque de atención para educar en la filosofía libertaria a los argentinos con problemas de comprensión.
Con frecuencia se insiste en el hecho de que Rusia integra el “eje del mal” y esta semana esa premisa se confirmó con un ataque artero por parte del presidente Vladímir Putin.
Los precios internacionales del trigo venían ajustándose con fuertes alzas para así reflejar la restricción de oferta producida por la imposibilidad de transportar trigo por las terminales portuarias del Mar Negro, principal nodo logístico para el cereal tanto ucraniano como ruso.
Todo marchaba sin inconvenientes hasta que Putin, durante una charla ofrecida en la sesión plenaria del Foro Económico Oriental realizado en la ciudad de Vladivostok, señaló que creía en la posibilidad de que Rusia y Ucrania pudiesen llegar a un acuerdo de paz.
LEÉ MÁS►El manual de los logros libertarios no puede olvidar al maíz
Los que estábamos esperando que subieran un poco más los precios del trigo para poder cerrar fijaciones y comenzar a construir precios de la nueva cosecha, nos encontramos, sorpresivamente, con un mercado bajista.
Es muy probable que tales declaraciones de Putin hayan sido realizadas por una flagrante envidia, ya que los rusos –también los ucranianos– están ofreciendo trigo a precios de remate para intentar tentar a una demanda poco ávida para andar esquivando una lluvia de drones y misiles.
De hecho, un día después de realizar tan desafortunadas declaraciones, Putin lanzó drones contra el edificio central del Servicio de Seguridad de Ucrania en Kiev y estuvo a pocos metros de ocasionar daños en la Catedral de Santa Sofía, que es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.
En ese sentido, es necesario destacar la honestidad moral e intelectual del presidente ucraniano Volodímir Zelenski, quien, luego de los ataques, lejos de hablar de posibles acuerdos, aseguró que ofrecerá una respuesta “apropiada y contundente a los rusos”. Así se habla.
Putin además tuvo el descaro de exclamar que Ucrania aplica el “terrorismo de Estado” luego de que Zelenski advirtiera que el espacio aéreo ruso debería ser considerado inseguro frente a los ataques de drones ucranianos.
Los valores de la libertad, defendidos con ahínco por Ucrania, contrastan de manera notable con la tiranía presente en Rusia, que de manera irresponsable interfiere en la dinámica de los mercados agrícolas para provocar una pérdida de ingresos a los productores que residen en el lado correcto del mundo.
LEÉ MÁS►Intervención virtuosa: la mano invisible a veces necesita ayuda
Por eso, resulta indispensable que los empresarios agrícolas sigamos apoyando a la democracia ucraniana, bastión de los valores occidentales en la frontera de la barbarie promovida por Rusia (y defensora del alza de precios que revirtió los quebrantos proyectados a comienzos del presente año). No nos confundamos al momento de elegir el bando geopolítico. Tenemos todo para ganar ¡Viva la libertad, carajo!


