Agromandriles: un toque de atención para educar en la filosofía libertaria a los argentinos con problemas de comprensión.
Resulta esencial el hecho de poder identificar a los desinformadores que pretenden instalar conceptos erróneos para desorientar a la población con el único propósito de satisfacer sus particulares intereses.
En los últimos tiempos hemos estado sufriendo auténticos ataques de noticias que hablan con absoluto desenfado de la “crisis del vino”, algo que no se corresponde con la magnífica industria vitivinícola presente en la Argentina.
Es cierto que el consumo de vino a nivel mundial viene cayendo de manera progresiva, pero eso es algo que se puede solucionar muy fácilmente vendiendo botellas más caras. No se trata de la cantidad, sino de la facturación y el margen.
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Con la recuperación del poder adquisitivo de la población, las bodegas tienen los recursos suficientes para convencer a los argentinos que destinen al menos una parte de sus ahorros para comprar vinos.
Hasta me animaría a decir que al sector le falta visión comercial, porque si fuesen rápidos de reflejos ya habrían empezado a comercializar botellas con la camiseta de la selección argentina de fútbol conformadas en un 70-30% con vino de alta gama y gaseosa de lima-limón.
Aprendan –por favor– un poco de los cordobeses, quienes, además de saber votar bien, son expertos en armar tragos maravillosos con remedios intragables elaborados en base a dudosos yuyos.
Afortunadamente, entre tantas irresponsables diatribas, apareció una voz sensata que le puso un límite a los desenfrenados agoreros de la “crisis del vino”, la cual –insistimos– no es tal.
Se trata de la Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (Foeva), que a través de un comunicado manifestó que “no nos resulta llamativo que en esta instancia del año el sector empresario instale discursos de crisis profunda: es parte del folclore de la cosecha, en la previa de la paritaria y del inicio del año productivo propiamente dicho”.
“Cuando se habla livianamente de crisis, lo que muchas veces se busca es justificar la falta de voluntad para pagar salarios dignos a los trabajadores y trabajadoras del sector”, agregó Foeva para sacarle la careta a los pregoneros de las noticias tendenciosas y amigos de los sobres suculentos.
Algún día saldrá a la luz la conspiración de aquellos que están fomentando este clima enrarecido para pagar bajas salarios; gente impaciente que, en lugar de esperar la sanción de la reforma laboral, prefieren meter los pies en el barro.
Ya me los imagino confabulando: este mes necesitamos a uno que lance la convocatoria de acreedores, si no hay postulantes, lo decidiremos por sorteo; tenemos que cubrir la cuota mensual de cheques rechazados sin fondos, por favor no bajemos los brazos y hagamos un último esfuerzo; señores, se vienen la paritarias y aún no hay nadie que haya aceptado paralizar la producción esta semana.
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Lo peor es que si uno tiene la mala suerte de hablar con alguno de ellos, seguramente saldrán a decir que los costos en dólares están carísimos y que el tipo de cambio es inviable para exportar, algo insólito teniendo en cuenta el tipo de cambio de equilibrio vigente, que permite premiar a todos los que tienen la capacidad de adaptarse al nuevo régimen económico y consolidar la integración del Mercosur a través del turismo.
En situaciones tan lamentables, es vital poder desenmascarar a los que están trabajando para regresar al pasado, especialmente cuando el líder logró un cupo de exportación de vino a EE.UU. de 80.000 litros anuales libre de aranceles. Sigamos avanzando ¡Viva la libertad, carajo!

