El mercado de carbono ya generó USD 1,2 millones para los productores del programa SARA. La primera etapa pagó un promedio de USD 27 por hectárea.
Los primeros productores que implementaron ganadería regenerativa y planificación holística del pastoreo comenzaron a cobrar ingresos por los créditos de carbono generados en sus campos. El pago, canalizado a través del programa SARA de Ruuts, marcó un hito para una modalidad que ahora busca ampliar su adopción en la región.
El programa ya distribuyó USD 1,2 millones en su primer ciclo de comercialización y generó un valor promedio de USD 27 por hectárea para los productores. La iniciativa apunta a que el mercado de carbono se convierta en un incentivo adicional para incorporar más establecimientos al manejo regenerativo.
Qué es SARA y cómo llegó a pagar por carbono
SARA, sigla de Programa de Ganadería Regenerativa Sudamericana, fue desarrollado por Ruuts junto con Ovis 21 y Anthesis. La iniciativa trabaja con productores ganaderos que implementan un manejo adaptativo de sus sistemas, con decisiones que contemplan el negocio, el ambiente y las condiciones particulares de cada establecimiento.
El programa alcanzó meses atrás la primera emisión de créditos de carbono verificados por Verra bajo la metodología VM0042. En total, fueron emitidos 209.244 créditos de carbono verificados, de los cuales una parte ya fue colocada en el mercado.

Ese proceso permitió que los productores que generaron esos créditos comenzaran a recibir los primeros pagos. “Los créditos de carbono son el catalizador de un cambio que venimos impulsando hace más de 17 años en la producción ganadera sudamericana”, afirmó Pablo F. Borrelli, CEO de Ruuts.
Cuánto representan los bonos para los ganaderos
En la primera etapa, el mercado de carbono generó un valor promedio de USD 27 por hectárea para el productor. SARA informó que, en su primer ciclo de comercialización, ya se vendieron, cobraron y distribuyeron USD 1,2 millones provenientes de los créditos generados.
Los ingresos llegan a los establecimientos que forman parte del programa y que, mediante el proceso de medición, reporte y verificación, demuestran la captura de carbono y los resultados ambientales asociados al manejo.
El productor Gerardo Fioretti, responsable de los establecimientos La Jota y Los Migueles, en la Depresión del Salado, comenzó a aplicar este sistema en 2019. “Estamos anotados con Ruuts para cobrar bonos de carbono y, de hecho, lo estamos haciendo”, señaló.
Según explicó, alcanzaron “alrededor de 3 toneladas por hectárea por año promedio de fijación de carbono” y comenzaron a cobrar los primeros bonos vendidos durante el trimestre.
Ciencia, técnicos y monitoreo detrás de cada crédito
La generación de los créditos se sustenta en un sistema de Medición, Reporte y Verificación (MRV), que combina monitoreo ecológico, modelización de carbono y trabajo de campo.

En ese esquema intervienen los nodos, una red descentralizada de técnicos acreditados de Ovis 21, que asesoran a los productores y miden indicadores como biodiversidad, cobertura del suelo, infiltración de agua y carbono.
La información se registra en la aplicación de monitoreo de Ruuts y se integra con imágenes satelitales. Ese conjunto de datos permite convertir las mejoras verificadas en las hectáreas bajo manejo regenerativo en créditos comercializables.
Qué resultados productivos mostró el manejo regenerativo
Además del ingreso por carbono, el programa sostiene que los productores ya venían registrando mejoras productivas y económicas a partir de cambios en el manejo.
En el caso de Fioretti, el pastoreo planificado permitió aumentar la carga del establecimiento y mejorar indicadores de salud del suelo y de los pastizales, sin incorporar insumos. La experiencia busca demostrar que la regeneración puede avanzar junto con la mejora de los indicadores productivos y del margen bruto.
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El pago por carbono suma ahora un incentivo económico a esos resultados. “La ganadería regenerativa tiene tantos atributos que tarde o temprano se volverá la norma”, sostuvo Borrelli, quien consideró que este hito puede acelerar la incorporación de nuevas hectáreas y productores al sistema.
SARA espera que la demanda de créditos permita ampliar su red y proyecta desembolsar USD 30 millones por año hacia 2030, como incentivo para extender la implementación de la ganadería regenerativa en Sudamérica.
