El multicampeón de Turismo Carretera participó en las clasificatorias de paleteada y aparte campero en Coronda, donde compitió junto a su hijo y sus hermanos. Tras su retiro de las pistas en 2021, combina la cría de caballos con un nuevo rol en el automovilismo.
Siete títulos en el Turismo Carretera, una trayectoria que lo ubica entre los más grandes del automovilismo argentino y un lugar asegurado en la historia grande del deporte. Sin embargo, hoy Guillermo Ortelli transita una etapa diferente, lejos del ruido de los motores y cada vez más cerca del campo, los caballos criollos y la vida familiar.
Su presencia en Coronda, durante las jornadas clasificatorias de paleteada y aparte campero de la Asociación de Criadores de Caballos Criollos (ACCC), reflejó ese cambio. En el establecimiento El Argentino, donde por primera vez se realizaron estas pruebas, Ortelli fue uno más entre los cerca de 80 jinetes que llegaron desde Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires para competir en ambas disciplinas.
“Estamos disfrutando mucho acá. La verdad que lo compartimos con la familia y es algo que realmente uno va descubriendo y me atrapó”, contó, en una jornada especial: el sábado 25 de abril, día en que celebró su cumpleaños a puro galope.
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Una carrera que marcó época
Nacido en Salto, provincia de Buenos Aires, Ortelli construyó una de las trayectorias más exitosas del automovilismo nacional. Fue siete veces campeón del Turismo Carretera, solo por detrás de Juan Gálvez en cantidad de títulos, y también compitió en categorías como TC 2000, Top Race, Turismo Nacional y TC Pick Up.

Su retiro como piloto llegó a fines de 2021, con una despedida formal en 2022. Desde entonces, mantiene su vínculo con el deporte desde otro rol: “Sigo con el equipo en el cual me retiré, que es el Canning Motorsport. Subir a manejar no, como que ya es un ciclo cumplido”. Esa decisión no implicó alejarse de la competencia, sino redirigirla hacia otro ámbito.
El campo, los caballos y una pasión compartida
El vínculo con el campo no es nuevo en su historia. “Siempre estuvimos abocados al agro, así que lo vivimos desde muy chicos”, recordó sobre su vida en Salto, donde continúa radicado.
Pero el acercamiento más profundo a los caballos criollos se dio en los últimos años. “No es que toda la vida estuve arriba de los caballos. Casi con la pandemia empezamos a involucrarnos y la verdad que me atrapó”.
Hoy, esa actividad ocupa un lugar central. Ortelli cría caballos y participa activamente en competencias. “Criamos caballos criollos de acuerdo a lo que a nosotros nos gusta y a lo que tratamos de poder utilizar en estas disciplinas”.

El proceso productivo tiene sus tiempos. “Para ver un caballo que vos imaginaste, que nació, que se crió y se domó, hay un proceso mínimo de cuatro o cinco años”, explicó.
Competir en familia
En Coronda, el ex piloto participó del aparte campero junto a sus hermanos y de la paleteada con su hijo, con quien comparte esta nueva pasión. “Gracias a Dios tengo a mi hijo que le gusta mucho también, que lo podemos compartir, disfrutar juntos”.
Ese componente familiar es central en su experiencia actual, pero no desplaza su perfil competitivo. “Cada vez que me subo al caballo o me subí al auto lo hacía con mucha pasión. Quería hacerlo de la mejor manera y perfeccionarme todos los días”.
La paleteada, un desafío distinto
Aunque también participa en aparte campero, Ortelli reconoce una preferencia clara. “La paleteada es mi especialidad, es a lo que más hago hincapié”.

En las jornadas de Coronda —donde compitieron yuntas de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires— la exigencia quedó en evidencia. El sábado y el domingo se desarrollaron pruebas con resultados que variaron entre jornadas, reflejando la complejidad de la disciplina.
Para él, el atractivo está justamente en esa dificultad. “Es un desafío: se tiene que juntar tu caballo con el caballo de tu compañero, vos con tu compañero y tiene que coincidir la vaca”.
A diferencia del automovilismo, donde la respuesta del vehículo es previsible, aquí intervienen múltiples variables. “El auto va a frenar donde vos le des la orden. El caballo se acostumbra y cuando querés cambiar, te puede sorprender. Son cosas que hay que aprender todo el tiempo”.

La misma lógica, otra disciplina
Pese a las diferencias, Ortelli encuentra puntos en común entre ambas actividades. “Si bien pareciera que no es comparable, la manera en la que uno lo prepara y lo enfoca, la pasión es similar”.
Esa lógica se traslada también al entrenamiento y al cuidado previo. “El caballo no solo que lo disfrutás acá; tiene toda una preparación previa, una atención, y ahí es donde le dedicamos mucho tiempo”.
En ese sentido, su enfoque mantiene rasgos de alto rendimiento, ahora aplicados al mundo ecuestre.
Un ambiente que lo recibió y un lugar que suma
Más allá de la competencia, Ortelli valoró el contexto del evento en Coronda, que reunió a equipos de distintas provincias en una fecha del calendario nacional de la ACCC. “Es un ambiente en el que me recibieron muy bien y me abrieron muchas puertas”.

Sobre el establecimiento anfitrión, destacó el espíritu con el que se organizó la actividad. “Me gustó mucho porque pregonan la tradición, las costumbres nuestras”.
También subrayó el trabajo detrás de escena: “Veo la dedicación, las ganas y el amor que se hace. Después puede fallar algo o no, pero es por intentar hacerlo”.
Un nuevo camino competitivo
Lejos de los podios del Turismo Carretera, pero aún impulsado por la misma motivación, Ortelli transita un presente donde el campo, la familia y los caballos marcan el ritmo. “Nos vamos proponiendo objetivos y vamos avanzando. No es fácil, pero la idea es adquirir experiencia”.
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En ese recorrido, Coronda fue una escala más, pero también una muestra de cómo una figura del deporte argentino redefine su vínculo con la competencia sin perder la esencia.
