La campaña fina se inició con perfiles cargados de humedad, pero también con excesos que complican barbechos y decisiones en buena parte del norte santafesino. El SEA estima una caída del 10% en la intención de siembra y los productores ajustan estrategias de fertilización, rotaciones y manejo según cada zona.
La campaña de trigo 2026 comenzó en el centro norte de Santa Fe atravesada por una paradoja: las abundantes lluvias de los últimos meses dejaron muy buena humedad en los perfiles, pero en algunas zonas falta piso para encarar el ciclo a punto tal que es al principal causa en la reducción del área proyectada. En ese escenario, al que se suma el incremento de los costos por la suba de los fertilizantes, productores y asesores empiezan a definir cuantas hectáreas harán y, sobre todo, con qué nivel tecnológico encararán el cultivo.
El Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) proyectó una intención de siembra de 450.000 hectáreas para el área de estudio, unas 50.000 menos que en la campaña pasada. La reducción, según el informe, se concentraría especialmente en el norte provincial, donde los excesos hídricos alteraron barbechos, frenaron controles de malezas y condicionaron las rotaciones.
“Comenzó una nueva campaña de cosecha fina, con la particularidad de una muy buena disponibilidad de agua útil en la cama de siembra”, destacó el SEA. Pero advirtió que la caída del área responde a “los montos pluviométricos, los estados de los lotes y la imposibilidad de la realización de las tareas necesarias, en fechas óptimas”.
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El norte santafesino, entre el agua y el cambio de estrategia
En departamentos como 9 de Julio, Vera, General Obligado y parte de San Cristóbal, las decisiones productivas están fuertemente atravesadas por las dificultades que dejaron las lluvias acumuladas de los últimos meses.

El director técnico del SEA, el edafólogo Rubén Walter, explicó a AIRE Agro que “los excesos hídricos impidieron hacer buenos barbechos y control de malezas por falta de piso”. Según indicó, eso llevó a modificar planteos y a reconsiderar cultivos. “Muchos volverían a apuntar al girasol, ante la firmeza de las cotizaciones y la fidelidad del cultivo a campo”, señaló.
Walter aclaró que, a diferencia de otras regiones trigueras, el retroceso del cereal en el norte santafesino no responde principalmente a la ecuación económica sino a estas limitantes ambientales. Aunque reconoció que el aumento del fertilizante obligó a repensar estrategias de nutrición.
En ese sentido, sostuvo que aparecen esquemas “más inteligentes” para aplicar nutrientes: “No poner todo el fertilizante de entrada, sino una parte en germinación y el resto en macollaje, según cómo se desarrolle el cultivo”.
Fertilización bajo la lupa y rindes de equilibrio más exigentes
La discusión sobre cuánto fertilizar atraviesa prácticamente toda la región. En varias zonas, los asesores coinciden en que la tecnología aplicada podría caer respecto de campañas anteriores, especialmente en lotes alquilados.
Desde el departamento Las Colonias, el ingeniero Raúl López, director técnico del semillero multiplicador de Molino Matilde, advirtió que “va a haber una disminución de la superficie” en la zona de influencia del molino, estimada entre “15 y 20%”.
Pero remarcó otra preocupación: “Lo más llamativo o más preocupante es que quizás baje la aplicación de tecnología, concretamente de fertilizante”. Con los números actuales, dijo, el rinde de indiferencia en campo alquilado ronda 30/35 quintales, cuando el promedio zonal anda en 27 o 28. Y agregó: “Tenemos miedo de eso”, indicó en referencia al posible deterioro de calidad comercial e industrial del cereal.

La preocupación no es menor para la industria molinera, especialmente después de la campaña pasada. “Tuvimos volúmenes muy altos pero con calidad pésima”, resumió.
En el centro provincial sostienen las rotaciones
Un poco más al sur, el escenario aparece algo más estable. En Gálvez, departamento San Jerónimo, el ingeniero agrónomo Leonel Tornotti aseguró que la mayoría de los productores mantendrá el esquema habitual de rotación. “Acá vamos a mantener la rotación”, afirmó, apoyado en una condición inicial que definió como “óptima” por la humedad disponible.
La estrategia predominante apunta a inciar el ciclo con buena nutrición y luego ajustar sobre la marcha. “La apuesta es arrancar de la mejor manera”, explicó. Según detalló, habrá planteos con “150 kilos, otros 200 o 250” de urea, además del arrancador al momento de la siembra. Después, el manejo quedará sujeto a la evolución climática y del cultivo. “Más adelante se analizará cómo se desarrolla el año y en función de eso se chorreará arriba algo más”, indicó.
Tornotti señaló además que el valor de la urea mostró cierta baja en los últimos días, incluso “por debajo de los 900 dólares” en operaciones de volumen. En función de esto, calculó rindes de indiferencia de 35 quintales en campo propio y de “40 o 45 quintales” en campo alquilado, dependiendo de la estrategia tecnológica y el valor del arrendamiento.

General Obligado: el trigo resiste, pero con menos insumos
En el noreste provincial, el trigo todavía conserva espacio dentro de las rotaciones, aunque con ajustes defensivos. El ingeniero agrónomo de la Unión Agrícola de Avellaneda (UAA) Federico Dyke sostuvo que en General Obligado la campaña “dependerá más de la lluvia que de otra cosa”.
Según estimó, el área podría caer apenas “un 5 o un 7%”, salvo que continúen las precipitaciones y se complique la implantación. “Algunos productores se están anticipando demasiado a la fecha óptima”, comentó.
Dyke proyectó una superficie de “35.000 a 40.000 hectáreas” para la región y aseguró que el cereal seguirá presente porque “se adapta muy bien a las rotaciones, especialmente los ciclos cortos”.
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Sin embargo, también observó un ajuste tecnológico. “Sí se está viendo, por la relación de precios, cambios en el uso de fertilizantes”, indicó. Incluso reconoció que “puede ser que se fertilice menos o no se fertilice”.
En paralelo, aparecen nuevos competidores dentro del planteo agrícola. Además del girasol, el maíz ganaría terreno por las perspectivas de un año climático más húmedo. “Hoy, con este pronóstico de lluvia, juega un rol importante el maíz de fin de julio”, explicó. Y concluyó: “Estratégicamente, puede ser que le saque superficie al girasol y al trigo”.
