La mejora del precio a cosecha no logra compensar el fuerte aumento de la urea y crecen las dudas en plena definición de la campaña fina. En algunas zonas ya prevén recortes de hasta el 30% en el área sembrada.
A menos de un mes del arranque de la siembra fina, la campaña de trigo 2026/27 en la zona núcleo entra en etapa de definiciones con una señal que empieza a repetirse entre técnicos y productores: aun con mejores precios para el cereal y perfiles de humedad favorables, la ecuación económica no termina de cerrar.
Según la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario, se mantiene la proyección de un recorte de 300.000 hectáreas en el área de trigo, equivalente a una caída interanual del 17%.
“El trigo va por escalera; la urea por ascensor”, resumieron ingenieros de Aldao para describir la diferencia entre la evolución del precio del cereal y el salto de los fertilizantes nitrogenados. Desde la región advierten que “la mejora es insuficiente para enfrentar una urea de 1.000 U$S/tn”.
LEÉ MÁS►Alerta en los molinos: sobra trigo, pero falta el que sirve para hacer pan
Fertilizantes caros y márgenes ajustados frenan la intención de siembra
De acuerdo con el relevamiento de GEA, el principal factor que hoy condiciona la expansión triguera es el costo de los insumos, especialmente la urea, que se mueve “con valores muy cercanos a los 1.000 u$s/t”. Aunque el trigo diciembre mostró en las últimas semanas un leve repunte hasta los 229 dólares por tonelada, el incremento no alcanza para recomponer márgenes.

En este contexto, los técnicos consultados remarcan un dato que se repite en buena parte de la región: prácticamente no hubo compras anticipadas de urea. Incluso en zonas donde se registraron algunas operaciones, como Marcos Juárez, varios productores analizan redireccionar esos fertilizantes hacia el maíz.
También aparecen estrategias defensivas para reducir costos financieros y ganar tiempo. Una de ellas es diferir aplicaciones de nitrógeno. “Arrancar con fósforo a la siembra y postergar el nitrógeno, dejándolo librado a que se produzca una baja de precios”, señalaron desde la encuesta semanal.
Sin embargo, algunos asesores relativizan esa posibilidad y advierten sobre el impacto productivo. “Eso no se puede considerar una estrategia”, sostienen, porque implica “asumir una fertilización deficiente que limitará el potencial del cultivo”.
Los rindes de indiferencia siguen siendo altos
La presión de los costos también se refleja en los rindes necesarios para cubrir gastos. Según los técnicos relevados por GEA, los números actuales exigen rendimientos de indiferencia de entre 35 y 40 quintales por hectárea en campo propio y de hasta 50 qq/ha en lotes arrendados.
“Niveles difíciles de garantizar”, remarcan los asesores, especialmente en un contexto donde muchos productores todavía no terminaron de definir su planteo de fina.
“Aún hay tiempo, aunque ya estemos arrancando mayo y normalmente ya tenemos definido el plan de siembra fina”, explicaron desde la región núcleo. Por ahora, el escenario base no muestra cambios importantes y se mantiene la estimación de recorte de área.

El agua acompaña, pero no alcanza para revertir la tendencia
A diferencia de otras campañas, el factor hídrico no aparece hoy como la principal limitante. GEA destaca que “el agua en los perfiles acompaña las decisiones de siembra”, una condición que aporta respaldo agronómico para el inicio de la campaña.
Sin embargo, la mejora hídrica no logra compensar la incertidumbre económica. Tras una campaña en la que el trigo “superó todas las expectativas productivas”, el cultivo pierde impulso frente al deterioro de los márgenes.
La situación evidencia una diferencia marcada respecto de años anteriores, cuando la disponibilidad de humedad definía gran parte de las decisiones. Esta vez, el freno llega desde el mercado de insumos.
Recortes desparejos según la región
Las caídas previstas en superficie no son homogéneas dentro de la zona núcleo. En áreas más alejadas de los puertos, como los alrededores de Junín, los técnicos no esperan cambios significativos en el área sembrada y empiezan a evaluarse alternativas logísticas para mejorar resultados, como la entrega directa a molinos cercanos “siempre y cuando la calidad acompañe”.
LEÉ MÁS►Coriandro: el cultivo que gana lugar frente al trigo y mejora márgenes en el invierno
En Pergamino, en tanto, la reducción proyectada ronda el 10%, mientras que en Carlos Pellegrini se ubicaría cerca del 8%.
Los mayores ajustes aparecen en zonas donde la campaña gruesa sufrió más el impacto de la sequía, especialmente en el noreste bonaerense, el sur santafesino y el sudeste cordobés. Allí las proyecciones son más severas: en Bigand estiman una baja del 20% y en Marcos Juárez hablan directamente de recortes “de hasta el 30%”.
