La REM de Aapresid y el INTA Manfredi confirmaron la aparición de dos biotipos de Chloris virgata resistentes a distintos herbicidas. La maleza ya ocupa unas 11 millones de hectáreas y puede provocar pérdidas de rendimiento de hasta 80% en cultivos estivales.
La Red de Manejo de Plagas de Aapresid (REM) elevó a “alerta roja” el seguimiento sobre Chloris virgata, conocida comúnmente como cola de caballo, tras la confirmación de dos nuevos casos de resistencia en Córdoba. La validación, realizada por especialistas del INTA Manfredi, marca un nuevo escenario para el manejo de esta gramínea que en los últimos años amplió su presencia sobre gran parte del área agrícola argentina.
Dos nuevos casos de resistencia encendieron la alerta en Córdoba
La novedad no radica en la aparición de una población con doble resistencia, sino en la confirmación de dos biotipos distintos de la misma especie, cada uno resistente a un principio activo diferente. Desde la REM aclararon especialmente este punto: “no se trata de individuos con doble resistencia – a glifosato y haloxifop -, sino de dos poblaciones de la misma especie, cada una resistente, a uno u otro, de los activos mencionados”.
Por un lado, quedó confirmado el biotipo “Costa Sacate”, resistente a glifosato. Por otro, el biotipo “Colonia Cocha”, resistente a haloxifop R-metil.
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Una maleza que se expandió sobre casi toda el área agrícola
Chloris virgata es una gramínea anual estival que se caracteriza por su elevada capacidad de adaptación y dispersión. Según la REM, inicialmente se concentraba en regiones del norte y centro del país, pero actualmente ya cubre “casi toda el área productiva” y alcanza unas 11 millones de hectáreas afectadas.

La especie presenta características biológicas que complejizan su control. Es una gramínea macolladora, con emergencias escalonadas y una enorme producción de semillas: puede generar más de 40.000 semillas por planta.
Ese patrón de nacimiento discontinuo dificulta el control mediante una única aplicación herbicida y favorece los escapes. En situaciones de alta infestación, la REM advirtió que las pérdidas de rendimiento en cultivos estivales pueden llegar al 80%.
El problema comenzó a tomar forma durante campañas anteriores. Ya en 2024, el INTA Manfredi y la REM habían emitido una alerta amarilla ante sospechas de resistencia múltiple en esta maleza. Con nuevos ensayos y evaluaciones de laboratorio, finalmente pudieron determinar que se trataba de dos biotipos diferentes.
Qué detectaron los ensayos en Colonia Cocha y Costa Sacate
Las primeras señales surgieron a campo. El ingeniero agrónomo Diego Ustarroz recibió reportes de fallas de control con haloxifop R-metil en cercanías de Colonia Cocha, mientras que en lotes próximos a Costa Sacate se observaron fallas reiteradas con glifosato.
Según explicaron desde la REM, en este último caso las fallas “no podían atribuirse a la natural tolerancia de la especie frente al activo”, lo que llevó a profundizar los estudios.
Los análisis de laboratorio terminaron confirmando “lo que se temía”: la incorporación de dos nuevos casos de resistencia dentro del sistema de monitoreo nacional de malezas.
Manejo integrado: la recomendación central de la REM
Frente a este escenario, la REM insistió en abandonar esquemas de control basados exclusivamente en herbicidas y avanzar hacia estrategias integradas de manejo.
“Ahora más que nunca la estrategia debe reorientarse hacia un manejo integrado”, señalaron, promoviendo prácticas como la intensificación y rotación de cultivos, además de la rotación de sitios de acción para reducir la presión de selección.

Herbicidas residuales y control temprano: las claves para contenerla
Debido a la emergencia escalonada de Chloris virgata, desde la REM remarcaron que los controles postemergentes deben complementarse necesariamente con herbicidas residuales que permitan “cerrar la ventana de escape”.
Entre las alternativas destacadas para soja mencionaron:
- piroxasulfone, solo o en mezcla;
- diclosulam;
- sulfometurón + clorimurón en sojas STS.
Para lotes destinados a maíz, indicaron como opción eficaz la combinación de biciclopirona + S-metolacloro.
En cuanto al control postemergente, los ensayos mostraron que todos los biotipos evaluados continúan siendo susceptibles a cletodim. Por eso, salvo en el biotipo resistente a glifosato, la mezcla glifosato + cletodim todavía mantiene eficacia sobre poblaciones susceptibles en aplicaciones tempranas.
De igual modo, el haloxifop R-metil puede seguir utilizándose sobre poblaciones que aún no presentan resistencia a ese activo.
Antes de hablar de resistencia, piden revisar las fallas agronómicas
La REM también advirtió sobre la necesidad de no atribuir automáticamente cualquier falla de control a un caso de resistencia.
“El primer paso es descartar causas agronómicas”, remarcaron, mencionando factores como el estadio de las plantas, las condiciones ambientales al momento de aplicación y la calidad de cobertura lograda durante el tratamiento.
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Según explicaron, esos aspectos siguen siendo determinantes para evitar errores de diagnóstico y sostener la eficacia de las herramientas disponibles.
