La mejora de las condiciones ambientales permitió recuperar parte de las tareas y comenzar a secar algunos lotes. El trigo mantiene una evolución favorable, aunque persiste el amarilleamiento en sectores afectados por excesos de humedad.
Después de varias semanas condicionadas por lluvias y elevados niveles de humedad, el centro norte de Santa Fe recuperó parcialmente el ritmo de las actividades agrícolas. La mejora de las condiciones ambientales durante la última semana permitió volver a ingresar a algunos lotes, avanzar con labores de cosecha y comenzar a revertir los escenarios de encharcamiento y anegamiento.
El Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) señaló que la estabilidad climática favoreció el «reinicio y progreso de las actividades agrícolas«, aunque con diferencias marcadas según la zona y las condiciones de cada lote.
La recuperación fue más evidente en los sectores donde los suelos lograron perder parte del exceso de agua. Sin embargo, las posiciones bajas y los ambientes que todavía conservan elevados niveles de humedad continúan limitando el tránsito de maquinaria.
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Los suelos empiezan a mostrar una recuperación
El cambio de las condiciones ambientales permitió observar una disminución de los escenarios de encharcamiento y anegamiento en distintos sectores de la región.

El secado superficial de los lotes mejoró el acceso y posibilitó retomar algunas labores que permanecían detenidas. De todos modos, los excesos hídricos acumulados durante las semanas anteriores siguen condicionando la transitabilidad en sectores bajos y con dificultades de drenaje.
La diferencia entre ambientes volvió a ser determinante para establecer qué lotes podían trabajarse y cuáles debían permanecer sin intervención.
El algodón continúa con una cosecha muy demorada

El algodón sigue siendo uno de los cultivos más afectados por la prolongación del período húmedo. Aunque la mejora climática permitió algunas tareas puntuales, la recolección continúa condicionada por la falta de piso en numerosos lotes. En la zona este algodonera, la recolección alcanzó el 98 % del total implantado, con un avance de 0,5 punto intersemanal, mientras que el oeste «la situación mejoró, particularmente en los lotes bajos»
En los sectores donde todavía persisten excesos de agua, la maquinaria no puede ingresar o debe hacerlo con muchas limitaciones. A esto se suma el deterioro progresivo de la calidad de la fibra provocado por la permanencia del cultivo a campo.
La situación resulta especialmente compleja en los lotes que ya atravesaron sucesivos períodos de humedad y que, por su ubicación topográfica, presentan mayores dificultades para recuperar condiciones de cosecha. Los rendimientos fueron muy variables, según la zona fluctuaron desde mínimos de 500 kg/ha a máximos que alcanzaron los 3.000 kg/ha.
El maíz de segunda también intenta recuperar ritmo
La cosecha de maíz tardío o de segunda volvió a mostrar cierta actividad con la mejora del clima, pero todavía permanece lejos de un ritmo normal. La humedad de los granos sigue elevada, entre 15 y 18 %, fue los que reguló el ritmo de la trilla, que avanzó paulatinamente. Los rendimientos promedios logrados hasta el momento no variaron y oscilaron, en el sector sur entre 80 y 120 qq/ha, en el centro de 70 a 100 qq/ha y en el norte del SEA, de 60 a 75 qq/ha.

El principal condicionante continúa siendo la humedad de los lotes y, en algunos casos, la dificultad para transitar con las cosechadoras. Allí donde los pisos mejoraron, las tareas pudieron reanudarse, mientras que en los sectores más húmedos la cosecha sigue a la espera de mejores condiciones.
El escenario mantiene extendido el cierre de la campaña gruesa 2025/26, que se superpone con las primeras labores de la nueva campaña agrícola.
El trigo mantiene buen estado, pero aparece el amarilleamiento
En los lotes de trigo, la situación es diferente. El cultivo continúa con una evolución general favorable, aunque los excesos de humedad comenzaron a dejar señales visibles en algunos sectores.

El SEA observó amarilleamiento de las plantas, especialmente en los lotes afectados por encharcamientos y excesos hídricos. La modificación de la coloración refleja el impacto que tuvo la permanencia del agua sobre algunos ambientes.
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Sin embargo, el reporte no detectó enfermedades de importancia en los cultivos. La condición sanitaria general continúa siendo buena y las diferencias observadas responden principalmente al estado hídrico de los lotes.
