Tras meses bajo agua, productores lograron ingresar a algunos lotes con rindes de apenas 500 a 700 kilos por hectárea. La calidad y los costos agravan las pérdidas.
La cosechadora volvió a entrar donde durante meses no hubo piso. Entre lotes que permanecieron inundados desde abril, productores de Villa Minetti comenzaron a levantar los últimos granos de una soja que debía haberse cosechado hace casi cinco meses. Para el distrito del noroeste santafesino, la trilla en septiembre marcó un hecho inédito.
“Desde abril que estábamos inundados, con soja por trillar y recién ayer y ahora, primero de septiembre, se va a continuar cosechando, algo único”, contó a AIRE Agro el asesor Amilcar Martel. Hasta ahora, recordó, “lo más tarde que habíamos cosechado había sido en julio”, señaló.
Más de 500 milímetros y el agua que llegó desde el oeste
El problema comenzó en abril, cuando lluvias extraordinarias dejaron más de 500 milímetros en el domo agrícola occidental del departamento 9 de Julio. Solo en Villa Minetti se acumularon 530 milímetros en un par de semanas.
Las sojas de primera, que estaban listas para la cosecha, quedaron semisumergidas. A la lluvia directa se sumó el escurrimiento desde Santiago del Estero: con los suelos saturados, el agua avanzó por los bajos en sentido oeste-este.
La inundación también alcanzó la Ruta Provincial 292S, que conecta la Ruta Nacional 95 con la interprovincial 35 hacia Santiago del Estero y volvió a quedar en el centro de los reclamos por obras.

Según Martel, la zona afectada abarcó una franja de unos 10 kilómetros de ancho, extendida entre Santa Fe y Santiago del Estero. “Recién ahora disminuyeron un poco la precipitaciones y nos permite entrar a lugares que no habíamos podido entrar antes y bueno, salvando lo poco que queda ahí adentro”.
De una cosecha récord a rendimientos de 500 kilos
La situación resultó especialmente costosa porque la campaña venía con buenas perspectivas. “En abril era soja de 2.500, 3.000 kilos, pero en la zona había sojas de 4.000 kilos, era un año que venía bárbaro acá, cosecha récord y rinde récord”, explicó.
El agua dañó primero la parte inferior de las plantas y, con el paso de los meses, las lluvias, el viento y la apertura de las chauchas profundizaron las pérdidas. “Hoy lo que se está sacando es alrededor de 500, 600, 700 kilos, en el mejor de los casos”, precisó. Se estima que todavía quedan entre 5.000 y 6.000 hectáreas por levantar.

La cosecha incluye lotes de soja de segunda y también de primera. Aunque los números no cierran, la decisión es intentar recuperar una parte de la producción. “Uno busca salvar lo poco que queda y achicar la pérdida”, resumió Martel. Algunos productores ni siquiera pudieron sostener la tarea: “Tengo colegas y amigos que estuvieron cosechando, entraron con la máquina y salieron porque no pagan ni la máquina”.
Cosechar para perder menos y las penalizaciones por calidad
En otros casos, los productores negociaron condiciones especiales con los contratistas. “Antes de perder todo, uno hace eso y va sacando, achicando por lo menos la pérdida de este año”, afirmó.
A la baja productividad se agregan las penalizaciones por calidad. “En algunos casos te hacen descuento del 30, 35 y hasta del 38%, pero si lo entregas a puerto te hacen un descuento del 5%”, dijo Martel, y explió que -a causa de la excelente cosecha a nivel nacional- las terminales cuenta con mercadería de calidad para mezclar con el grano dañado, lo que les permite ofrecer menores descuentos.
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La nueva campaña, con menos maíz y obras pendientes
Frente a la nueva campaña, el asesor indicó que –excepto en la zona afectada por la inundación, donde no hubo piso en la fecha apropiada- se sembró bastante trigo. Y que ahora «ya se largó soja en la región, esta semana se empezó a sembrar y se va a sembrar de acá en adelante y girasol también. Pero muy poco maíz por el tema de la chicharrita”.
La experiencia reciente y las perspectivas de un ciclo con influencia de El Niño también condicionan las decisiones. “Mientras dé el tiempo y se pueda sembrar, se va a sembrar soja. Esa es la perspectiva que tenemos acá en la zona”.
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En paralelo, continúa el reclamo por infraestructura. “Todavía estamos esperando las obras que necesitamos, porque todo lo que se dijo y se prometió acá no llegó”, cuestionó Martel, en referencia, entre otras, a intervenciones pendientes sobre la Ruta Provincial 292S.
