Investigadores de la UNR, que ya inscribieron una soja con cuatro granos, avanzarán en el análisis de 100 variedades comerciales para identificar las regiones de ADN asociadas a esta característica. Con el uso de marcadores moleculares, el objetivo es acortar los tiempos de mejora genética y transferir más rápido esa particularidad a distintos cultivares de la oleaginosa.
En las variedades comerciales actuales de soja predominan las vainas de tres semillas; menos del 7 % produce vainas con cuatro. Sin embargo, la ciencia avanza: logró romper ese techo y ya existe una variedad que produce el 60 % de sus vainas con un cuarto grano.
Una soja con más granos por vaina: el salto que busca la ciencia argentina
El incremento del rendimiento está cada día más cerca. En uno de los proyectos que lleva adelante el Instituto de Investigaciones en Ciencias Agrarias de Rosario (IICAR) comenzará la evaluación de 100 variedades comerciales para, posteriormente, sumar la característica que hace posible una soja 4G.
Agregar una semilla más por vaina impacta favorablemente en el rendimiento potencial. Esta es una característica controlada genéticamente y poco afectada por el ambiente.
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La investigadora Julieta Bianchi lidera el equipo de trabajo del Conicet en el Laboratorio de Ecofisiología Vegetal (Lefive) del Instituto de Investigaciones en Ciencias Agrarias de Rosario (IICAR, Conicet–Universidad Nacional de Rosario), que lleva adelante el proyecto seleccionado en la convocatoria Investigación Orientada 2025, impulsada por el gobierno de la provincia. Hace unos días recibió financiamiento para continuar con la investigación, lo que permitirá dar un paso más.

Bianchi explicó a AIRE Agro que actualmente se están realizando evaluaciones preliminares de la incorporación de la característica en dos líneas comerciales puntuales, pero que el proyecto ahora apunta a evaluar genes en un centenar de variedades comerciales.
“La idea es ver si tienen algunas de las regiones de ADN asociadas a la característica. Es evaluar el material comercial para determinar si hay algo que ya esté presente y qué habría que incorporar para hacer el proceso de mejora mucho más rápido”, detalló.
El objetivo es acortar los tiempos de incorporación del rasgo mediante herramientas de marcadores moleculares, lo que permitiría una selección más precisa y eficiente dentro de los programas de mejoramiento genético.
De la investigación al campo: la transferencia tecnológica en marcha
El Laboratorio de Ecofisiología Vegetal ya cuenta con una línea de soja con alto porcentaje de vainas de cuatro semillas inscripta en el Registro Nacional de la Propiedad de Cultivares del Instituto Nacional de Semillas bajo el nombre “Tango 4S”. Este paso no solo protege la innovación, sino que también abre la puerta a su transferencia tecnológica.
El año pasado, la Universidad Nacional de Rosario firmó un convenio con GDM Argentina SA, empresa especializada en genética vegetal que tiene a Don Mario Semillas como su marca insignia, con el objetivo de incorporar la característica obtenida a una línea comercial de soja.
Bianchi señaló que la prueba piloto avanzó en la incorporación de la tecnología en dos variedades comerciales de distintos grupos de madurez. Una corresponde a la región Pampeana Centro, que abarca el centro-sur de Santa Fe, el norte de Buenos Aires y el este de Córdoba; la otra, a un grupo de madurez más largo, destinado al norte de Santa Fe, Chaco, Tucumán y Salta.

“Dependiendo de los resultados, la idea es introducirla en todo el germoplasma comercial. Hoy no se sabe si las variedades disponibles en el mercado ya cuentan con alguna de las regiones de ADN que identificamos, lo que podría acelerar el proceso”, precisó.
Financiamiento provincial para una innovación con impacto productivo
La línea Investigación Orientada 2025, impulsada por la Agencia Santafesina de Ciencia, Tecnología e Innovación, recibió 350 proyectos en distintas modalidades. El programa busca apoyar la generación de nuevos conocimientos científicos y tecnológicos desarrollados por grupos de investigación de instituciones públicas y privadas sin fines de lucro radicadas en la provincia. La investigación que se lleva adelante en el Instituto de Investigaciones en Ciencias Agrarias de Rosario recibió un financiamiento de 20 millones de pesos.
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Con este nuevo respaldo y la evaluación masiva de materiales comerciales, el desarrollo rosarino apunta a dar el salto desde la prueba experimental hacia una innovación con impacto directo en el sistema productivo. Si los resultados acompañan, la “soja 4G” podría convertirse en una de las próximas fronteras de la mejora genética nacional.
