La caída del consumo y el aumento de los costos energéticos e impositivos complican a las plantas que abastecen al mercado interno. Raúl Cagliero, presidente de Cafrisa, explicó por qué algunos frigoríficos evalúan adaptar sus instalaciones para incorporar la faena porcina.
La industria frigorífica santafesina enfrenta dificultades para sostener su actividad, mientras evalúa alternativas productivas y comerciales para mejorar su competitividad. Raúl Cagliero, presidente de la Cámara de Frigoríficos de Santa Fe (Cafrisa), analizó la coyuntura en diálogo con el programa 6AM de AIRE, tras participar de SIAL París.
Menos consumo y costos que presionan a los frigoríficos
La mayoría de las plantas asociadas a la cámara abastece al mercado interno y siente la merma en el consumo. «Han caído en la faena», resumió Cagliero. La pérdida de poder adquisitivo de los consumidores limita las ventas de carne vacuna, cuyos precios, según señaló, «siguen amesetados y no creo que se modifique tanto».
Ante este escenario, algunos establecimientos comenzaron a evaluar adaptaciones para incorporar la faena porcina. «El valor del cerdo les permite ingresar más fácil a las carnicerías que con el vacuno», explicó. Aunque las modificaciones técnicas no son numerosas, requieren inversiones y el dirigente espera que la provincia «les otorgue algunos créditos para poder modificarlas».
A la retracción del consumo se suma el encarecimiento de la energía. «Les pegó muchísimo», afirmó sobre el costo eléctrico, y advirtió que algunos frigoríficos llegaron a triplicar sus facturas. Varios recurrieron a créditos provinciales para financiar los pagos.
«Eso pegó muy fuerte, con la caída del consumo», sintetizó. El sector también gestiona una reducción de impuestos como Ingresos Brutos. «Hay que surfear», reconoció Cagliero, quien destacó que mantienen «muy buena relación» con el gobierno provincial.
Reglamento antideforestación: sin señales de otra prórroga
La aplicación del Reglamento 1115 de la Unión Europea fue uno de los temas centrales de SIAL París. La normativa exige acreditar que los productos comprendidos están libres de deforestación.
«Esta fue una feria distinta», describió Cagliero por la proximidad de su entrada en vigencia. Consultado sobre los rumores de una tercera postergación, respondió: «No, no lo hemos escuchado«. Tras reunirse con funcionarios nacionales, aseguró que «están trabajando constantemente para lograr habilitaciones todo el mundo y yo no escuché nada».
Durante la feria, relató, «se acercaron más de 50 importadores europeos y a cada uno se le explicó cómo es la plataforma» Visec, uno de los sistemas disponibles para certificar la trazabilidad. Aunque no es una exigencia acordada entre gobiernos, advirtió que «hay que darle una respuesta a los importadores», porque para ellos sí es una condición comercial.
Cagliero explicó que Visec y el certificado provincial que implementó Santa Fe son gratuitos para el productor, pero tienen distinto alcance. La certificación santafesina comprende animales que hicieron todo su ciclo en la provincia; Visec permite reconstruir hasta 10 establecimientos por los que pasó un novillo.
«Yo ya lo hice», afirmó sobre su inscripción como ganadero. Y defendió la incorporación de herramientas de trazabilidad: «Creo que debemos sí o sí tener ese tipo de cambios«. Como ejemplo, mencionó mercados donde «en la etiqueta de la carne está la cara del ganadero que la produjo, con su QR». Por ello, remarcó: «Señores, debemos entender que el mundo nos pide ciertas cosas».

Certificados y descuentos: qué dijo sobre la denuncia de CRA
Sobre la denuncia de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) por descuentos en el precio de la hacienda a productores sin certificación, Cagliero dijo desconocer si algunos frigoríficos están aplicando esa práctica.
Sin embargo, advirtió que los plazos comerciales obligan a anticiparse: «La mercadería que esté llegando a fin de año a Europa ya debe tener la certificación». Explicó que un contenedor demora entre 35 y 40 días de navegación y que las primeras faenas de noviembre deberán contemplar la documentación para los embarques que ingresen a Europa en 2027.
También aclaró dónde recaería la responsabilidad ante un incumplimiento: «Es una sanción para el importador, no para la planta frigorífica ni el productor».
Cuota Hilton a más de US$ 23.000: el incentivo para adaptarse
Los negocios concretados en SIAL París reforzaron su planteo sobre las oportunidades de los mercados más exigentes. Según Cagliero, se negociaron operaciones por Cuota Hilton a entre US$ 23.000 y US$ 23.500 por tonelada. «Nunca he visto esos valores», afirmó, con 39 años de experiencia en la industria.
Frente a esos precios, propuso revisar las estrategias comerciales y evaluar las ventajas de cumplir con los requisitos ambientales para acceder a destinos mejor remunerados. «Yo no sé si no es conveniente comenzar a pensar en forma distinta», planteó.
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«Tendremos que adaptarnos«, sostuvo sobre el desafío que comparten productores y frigoríficos. Y concluyó: «Va a ser bueno a futuro y otros países ya lo están aplicando». A su entender, buena parte de la resistencia responde a la incertidumbre: «Todos nos oponemos por las dudas«.
