El Paraná aún no alcanza los niveles de alerta, pero crece la búsqueda de campos altos y algunos rodeos comenzaron a salir por prevención. Los pronósticos anticipan un escenario más complejo desde la primavera.
Los ganaderos de la costa santafesina comenzaron a mirar el río con más atención. Aunque el Paraná todavía se mantiene lejos de los niveles de alerta y las evacuaciones de hacienda son escasas, la confirmación de un evento El Niño con probabilidad de ser fuerte y los pronósticos de mayores lluvias desde agosto encendieron las primeras medidas preventivas.
La búsqueda de campos altos, el traslado anticipado de algunas categorías y el seguimiento permanente de las alturas hidrológicas forman parte de un escenario de expectativa que, por ahora, no alteró de manera masiva la actividad en las islas.
El Paraná sigue lejos de los niveles críticos, pero preocupa el panorama para la primavera
Las mediciones de la Prefectura Naval Argentina muestran que el río permanece muy por debajo de los niveles de alerta. Este 29 de julio, el Paraná registró 3,34 metros en Reconquista ( alerta 5.10 metros), 4,51 metros en San Javier (alerta 6 metros) y 2,99 metros en la ciudad de Santa Fe (alerta 5.30), mientras que en Corrientes alcanzó 3,75 metros (alerta 6.5), todos valores alejados de las marcas de alerta y evacuación.
A corto plazo, el pronóstico del Instituto Nacional del Agua (INA) tampoco anticipa cambios bruscos. Para la primera quincena de agosto prevé oscilaciones dentro de los niveles actuales, con leves subas y bajas en los distintos puertos.

Sin embargo, el escenario cambia al observar las proyecciones climáticas de los próximos meses. El informe semestral del Centro de Monitoreo Meteorológico y Climático SAT prevé excesos de precipitaciones desde agosto, con una intensificación durante la primavera y el verano como consecuencia de un evento El Niño ya declarado, que tiene un 83% de probabilidades de alcanzar intensidad fuerte o muy fuerte.
El reporte semestral también advirtió que, debido a las lluvias previstas en el noreste argentino y en las cuencas de aporte del Paraná en Brasil y Paraguay, «los niveles del río tendrían una tendencia a crecidas importantes desde la primavera«.
Productores atentos: pocas evacuaciones, pero crece la preparación
En Villa Ocampo, un productor consultado por AIRE Agro resumió el momento con una frase: «Estamos en alerta». Explicó que hasta ahora «no salieron muchos» animales de las islas y recordó que el último repunte del Paraná (unos 10 días atrás) permitió llenar lagunas, aunque luego el nivel volvió a bajar parcialmente.
El productor señaló que el contexto resulta más delicado porque coincide con la época de parición. «Como están los ríos cargados, cualquier repunte ya complica«, afirmó. Además, advirtió que todavía ingresa agua desde el Chaco y que nuevas lluvias en el oeste podrían agravar rápidamente la situación.
A furuto, el principal problema ─aseguró─ será la falta de campos disponibles en zonas altas. «La primera opción será meter boyeros en las banquinas y quedarse sobre las rutas, con el peligro que implica», describió.
Desde la región, un asesor confirmó que «la gente todavía está en la isla«. En tal sentido explicó que las evacuaciones se organizan siguiendo el comportamiento del río Iguazú y recién se activan cuando supera los 18 o 20 metros (hoy se encuentra en 13.6 metros).
Aunque aclaró que aún no hubo movimientos importantes, reconoció que «hay mucha agua, están llenos los bañados y eso hace que ante una crecida se va a llenar rápido, porque el río no está bajo».
La falta de campos altos preocupa en el norte santafesino
Desde la Sociedad Rural de Reconquista, su vicepresidente Augusto Gastaldo sostuvo que «no hay nada grave» en el presente, aunque muchos ganaderos ya comenzaron a buscar alternativas. «Hay muchos productores buscando campo de altura», indicó.

El dirigente advirtió que la situación resulta diferente a la de otras crecientes porque coincide con los anegamientos registrados en los Bajos Submeridionales durante los últimos meses. «No hay lugar en ninguno de los dos lados», resumió, al explicar que históricamente una región compensaba los problemas de la otra.
A ese panorama sumó las dificultades de acceso por el deterioro de los caminos y el exceso de humedad, que también afecta el desarrollo de las pasturas.
En Romang y San Javier ya aparecen movimientos preventivos
En la zona de Romang comenzó a ingresar agua, aunque todavía sin obligar a evacuaciones generales. El presidente de la Sociedad Rural local, Walter Beckley, explicó que «no es como para evacuar», pero confirmó que algunos productores decidieron adelantar movimientos.
Según indicó, principalmente salen rodeos de cría y categorías livianas de invernada porque «son las categorías que más sufren con cualquier repunte del río». En cambio, la hacienda más pesada permanece en las islas a la espera de cómo evolucione El Niño.
Por el momento, las salidas se realizan mayormente por arreo, ya que los accesos terrestres siguen habilitados. Beckley agregó que las barcazas disponibles podrían alcanzar si la evacuación es gradual, aunque advirtió que una crecida rápida podría generar dificultades logísticas.
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El dirigente también observó una diferencia respecto de otros años. Si el mayor impacto llega entre septiembre y octubre, «nos agarra con la primavera, con los campos más preparados; por suerte el invierno nos dio un respiro y el pasto ya está verdeando».
En San Javier, desde la Sociedad Rural coincidieron en que muy pocos productores trasladaron hacienda hasta ahora, aunque reconocieron una «gran preocupación». La entidad estima que, si los pronósticos comienzan a cumplirse, «en un mes va a ser la gran movida«, cuando la disponibilidad de campos altos volverá a convertirse en el principal desafío para los ganaderos de la costa santafesina.
