Agromandriles: un toque de atención para educar en la filosofía libertaria a los argentinos con problemas de comprensión.
Con frecuencia se indica que el gobierno de Javier Milei está focalizado solamente en los sectores hidrocarburífero y minero. Con malicia, algunos insisten en que el agro no forma parte de la agenda del líder. Pero incurren en un error y los propios hechos así lo confirman.
Una fase ENSO “El Niño” muy fuerte viene en camino y el gobierno está haciendo los mayores esfuerzos para anticiparse a ese evento disruptivo.
En principio, la mayor parte de los recursos del Fondo Fiduciario de Infraestructura Hídrica seguirá colocada en títulos públicos del Estado nacional para asegurar la estabilidad macroeconómica. Peor que estar inundado, es estar inundado y además padecer presiones inflacionarias. La sensatez ante todo.
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El gobierno se tomó además el trabajo de difundir una serie de recomendaciones para reducir el impacto del evento en el sector agropecuario, apelando a la responsabilidad individual de los empresarios que forman parte de ese sector estratégico.
“Las inclemencias del fenómeno de El Niño pueden traer secuelas para la producción argentina. Por eso hay decisiones que pueden marcar la diferencia. Anticiparse, prever y planificar puede ser la mejor estrategia para enfrentar la emergencia”, señala el documento oficial.
El texto recomienda “reducir anticipadamente la carga animal por unidad de superficie”, medida muy oportuna también para incrementar la oferta interna de carne y promover así una reducción de los precios de ese alimento básico. Además de evitar un problema, el ganadero podría realizar una contribución social.
También se solicita “disponer de espacios de emergencia que permitan trasladar a los animales rápidamente” si el agua avanza sobre los potreros o dificulta el acceso a las zonas de pastoreo. Para esto, con parte de las ventas de hacienda, sería factible comprar una barcaza para el traslado seguro de los animales. Los más pequeños podrían incluso disfrutar el contexto bíblico contenido en esa operatoria.
La recomendación oficial también contempla “priorizar el aprovechamiento de los ambientes que podrían quedar inutilizados por el agua”, donde la hidroponia o la pesca deportiva de pejerreyes podría llegar a tener un rol destacado. Resiliencia combinada con creatividad.
A su vez, el documento plantea la necesidad de “asegurar la disponibilidad y accesibilidad de las reservas forrajeras”. En este caso, una buena alternativa podría ser colocar flotadores en los fardos de heno o alfalfa, además de geolocalizadores para poder recuperarlos cuando las condiciones climáticas sean las adecuadas.
Por último, el documento aconseja “reforzar las recorridas y el monitoreo sanitario”, ya sea por medios terrestres o acuáticos, para lo cual podría ser una buena idea ir pensando en usar parte de los fondos obtenidos de la venta de hacienda para la compra de un par de motos de agua.
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Por fortuna, los empresarios agropecuarios cuentan con un gobierno que, a diferencia de los anteriores, esta vez los tiene en consideración. Lo único que tienen que hacer es cumplir con las recomendaciones oportunamente difundidas. Si las fuerzas del cielo deciden ponernos a prueba, tenemos que demostrar que estamos a la altura de los acontecimientos. No bajemos los brazos ¡Viva la libertad, carajo!

