El nivel de encierre es récord, pero los ingresos y egresos vienen cayendo. Rosgan estimó cuánto podría aportar el engorde a corral a la faena en los últimos meses del año. El clima será uno de los factores a tener presentes.
Los establecimientos de feedlot argentinos atraviesan una situación particular: mantienen un nivel de encierre récord mientras reciben y venden menos hacienda que hace un año. Para Rosgan, esta dinámica será determinante para definir cuánto ganado llegará a faena durante el último cuatrimestre de 2026.
El análisis semanal del mercado ganadero de la Bolsa de Comercio de Rosario, elaborado por la especialista María Julia Aiassa, señaló que los corrales de engorde actualmente aportan cerca del 38% de los animales que llegan a faena. La participación creció de manera sostenida desde 2020, cuando representaba alrededor del 30%.
El dato cobra relevancia frente a la caída de la faena. Entre enero y agosto se procesaron 8.130.170 vacunos, un 10% menos que en igual período del año pasado, según datos de la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario.
LEÉ MÁS►Feedlots: Senasa simplificó la inscripción y eliminó dos certificados del trámite
Agosto marcó además el decimocuarto mes consecutivo con una faena inferior a la registrada en el mismo mes del año anterior. La menor participación de hembras también mostró un cambio en la dinámica del rodeo. este mes, las hembras representaron el 43,1% de la faena, el porcentaje más bajo desde junio de 2021. Para Rosgan, esta evolución refleja una mayor retención orientada a preservar la capacidad productiva futura.
Un récord de hacienda en los corrales
Los datos del Senasa al 1° de septiembre mostraron que los feedlots tenían encerrados 2,086 millones de vacunos. El número fue 5,6% superior al registrado un año atrás y se ubicó en un récord histórico.
Sin embargo, el movimiento de los corrales no acompañó ese crecimiento. En agosto ingresaron 341.098 animales, un 14% menos que en el mismo mes de 2025. Las salidas también fueron inferiores: durante ese mes egresaron 431.280 animales terminados, un 7,3% menos que un año atrás.
La diferencia entre ambos movimientos ayuda a explicar la acumulación de hacienda. Los ingresos disminuyeron con mayor intensidad que los egresos, mientras que los animales permanecieron más tiempo dentro de los establecimientos. “Los corrales mantienen actualmente un nivel de existencias tan elevado pese a estar recibiendo menos animales”, explicó Aiassa.
Rosgan vinculó este comportamiento con un alargamiento de los ciclos productivos. La recría volvió a ganar espacio como etapa previa al ingreso a los corrales y extendió los tiempos de permanencia de los animales.
Más kilos por animal
El cambio en la duración de los ciclos también aparece en el peso de la hacienda faenada. En agosto, el peso promedio de la res alcanzó los 246 kilos. Fueron 11 kilos más que en el mismo mes del año pasado y el registro más alto de los últimos 30 años.
Para Rosgan, el mayor peso permite compensar parcialmente la menor cantidad de animales enviados a faena. “Una mayor cantidad de kilos producidos por animal” permite amortiguar parte de la caída en el número de cabezas faenadas, señaló Aiassa. De esta manera, la menor oferta de animales no se traduce de manera proporcional en una reducción de los kilos de carne producidos.
Los feedlots podrían aportar 1,6 millones de cabezas
El último cuatrimestre del año será clave para determinar qué parte de la hacienda actualmente encerrada llegará al mercado. La estacionalidad histórica muestra que los egresos de los feedlots suelen aumentar entre septiembre y diciembre. Octubre se encuentra habitualmente entre los meses de mayor salida.
A partir de ese comportamiento, el análisis estimó que los corrales podrían entregar en promedio unos 400.000 animales terminados por mes durante los próximos cuatro meses. De cumplirse esa proyección, entre septiembre y diciembre podrían salir de los feedlots alrededor de 1,6 millones de cabezas.
Rosgan aclaró que ese volumen no debe interpretarse como una oferta extraordinaria. Se trata, principalmente, de animales que ya forman parte del stock encerrado y que podrían completar su ciclo durante los próximos meses. “El verdadero interrogante no es únicamente cuánto de la oferta futura está actualmente encerrada, sino a qué velocidad esos animales comenzarán a transformarse en oferta efectiva de faena”, planteó Aiassa.
Si la participación de los feedlots se mantiene cerca del 38% actual, una salida de 1,6 millones de animales entre septiembre y diciembre implicaría una faena total de aproximadamente 4,2 a 4,3 millones de cabezas durante ese período. Con los 8,1 millones de animales faenados hasta agosto, el año podría finalizar en un rango de 12,3 a 12,4 millones de cabezas.
El Niño pone otra variable sobre la mesa
A la dinámica propia de los corrales se suma ahora el factor climático. Las perspectivas de un año El Niño, con lluvias superiores a las normales, podrían modificar el funcionamiento de los sistemas ganaderos durante los próximos meses.
En los planteos pastoriles, el exceso de precipitaciones puede dificultar el acceso y la utilización de los potreros. En los feedlots, las lluvias también pueden generar problemas operativos y limitar la capacidad de recepción de nuevos animales.
LEÉ MÁS►Jornada del IPCVA en Humboldt: todo lo que el tambo puede aportar a la producción de carne
Rosgan advirtió que estas condiciones podrían reducir la utilización de los corrales y afectar los márgenes de los establecimientos. “El factor climático volverá a poner a prueba a los sistemas de producción”, sostuvo Aiassa.
Por eso, la evolución de las lluvias será otro elemento a seguir para determinar el ritmo de salida de los animales encerrados.


