Los especialistas recomendaron revisar la infraestructura, aumentar las reservas forrajeras y planificar el manejo del rodeo antes de la primavera. Advirtieron que el mayor impacto podría sentirse recién en el otoño de 2027.
La confirmación de un evento El Niño para los próximos meses llevó al INTA Rafaela a recomendar que los tambos de la cuenca lechera santafesina comiencen desde ahora a preparar sus establecimientos.
Aunque el invierno transcurre con condiciones neutrales, los pronósticos anticipan una primavera con lluvias superiores a lo normal, por lo que los especialistas consideran que las decisiones que se tomen antes de que lleguen los excesos hídricos serán determinantes para reducir riesgos productivos y económicos.
El mayor riesgo podría aparecer recién el próximo otoño
El ingeniero agrónomo Guillermo Cavallero, del Área de Desarrollo Rural del INTA Rafaela, sostuvo que el tiempo disponible antes de la primavera representa una oportunidad para planificar. «Las decisiones que tomemos hoy son las que van a permitir atravesar con mejores resultados el próximo otoño», afirmó.
El técnico recordó que entre enero y junio se acumularon 624 milímetros de lluvia en la región, frente a un promedio histórico de 553 milímetros, una situación que refleja que los suelos ya presentan una elevada carga de agua.

Cavallero aclaró que los principales perjuicios no necesariamente se observarán durante la primavera o el verano, sino que podrían manifestarse entre marzo y abril del próximo año. «Si las pasturas permanecen anegadas, las raíces sufren por falta de oxígeno, se pierde la planta y desaparece una parte importante de la oferta forrajera del sistema», advirtió.
El especialista recordó que las pasturas base alfalfa representan entre el 70% y el 80% de la alimentación de muchos tambos de la región, por lo que su deterioro también implica elevados costos de reimplantación.
Infraestructura y drenaje, las primeras tareas recomendadas
Desde el INTA señalaron que una de las prioridades consiste en revisar la infraestructura antes del inicio del período de lluvias intensas.
Entre las principales recomendaciones figuran el abovedado de callejones, el mantenimiento de cunetas, la sistematización del drenaje interno de los establecimientos y la revisión de corrales y patios de alimentación.
«Nuestros campos tienen pendientes muy bajas, por eso es fundamental ordenar el flujo del agua dentro del establecimiento», explicó Cavallero. En ese sentido, indicó que los callejones pueden cumplir una doble función: facilitar el tránsito de los animales y conducir el agua hacia los sectores de desagüe.
También aconsejó ubicar las bolsas de silo y los sectores de alimentación en lugares elevados y con buen acceso para evitar dificultades cuando el ingreso de maquinaria se complique por el exceso de humedad.

Más reservas forrajeras y planificación del rodeo
Otra de las recomendaciones apunta a incrementar las reservas de alimento para afrontar una eventual pérdida de pasturas. «Si normalmente planificamos una determinada superficie para silaje, probablemente sea momento de producir un poco más pensando en un eventual déficit forrajero», señaló el especialista.
Cavallero recordó que durante el evento El Niño de 2015-2016 numerosos establecimientos debieron adquirir alimentos de menor calidad y a mayores costos debido a la escasez de forraje. «La reserva que hoy parece un costo adicional puede transformarse en la herramienta que permita sostener la producción», resumió.
Además, planteó la conveniencia de revisar con anticipación la carga animal de cada establecimiento para reducir la presión sobre el sistema si las condiciones climáticas se deterioran. «Habrá que analizar qué categorías conviene mantener y cuáles descartar para preservar el funcionamiento del sistema», indicó.
También ponen el foco en caminos y canales
Más allá de las acciones dentro de cada establecimiento, el INTA remarcó la importancia de mantener operativa la infraestructura rural.
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Cavallero sostuvo que el buen funcionamiento de caminos, alcantarillas, cunetas y canales resulta determinante para acelerar el escurrimiento del agua y limitar los efectos de los excesos hídricos.
Según el especialista, cuando ese sistema presenta deficiencias, el agua permanece por más tiempo dentro de los campos y aumentan las pérdidas productivas, por lo que insistió en aprovechar los próximos meses para realizar las tareas de mantenimiento antes de que las lluvias pronosticadas comiencen a intensificarse.
