El Parlamento Europeo rechazó una reforma que buscaba endurecer el tratamiento de la soja en el régimen de biocombustibles. La decisión mantiene abierto el mercado europeo para un complejo exportador argentino que en 2025 facturó u$s 322 millones.
El Parlamento Europeo rechazó la modificación del Reglamento Delegado 2019/807 que buscaba endurecer la clasificación de la soja como materia prima de alto riesgo de cambios indirectos en el uso del suelo (ILUC), una decisión que despeja, al menos por ahora, el riesgo de que el biodiésel argentino elaborado a partir de aceite de soja perdiera acceso al mercado de la Unión Europea. Tras la votación, la Comisión Europea deberá revisar la propuesta y redactar un nuevo texto siguiendo los lineamientos fijados por el Parlamento, en línea con los planteos presentados por la Argentina.
Qué implicaba la reforma y por qué preocupaba a la Argentina
La normativa en cuestión establece cuales materias primas utilizadas para producir biocombustibles presentan un alto riesgo de provocar cambios indirectos en el uso del suelo (ILUC, por sus siglas en inglés). El concepto parte de la premisa de que, cuando tierras agrícolas destinadas a alimentos pasan a producir cultivos para biocombustibles, la producción alimentaria puede desplazarse hacia nuevas áreas, impulsando la expansión de la frontera agrícola y la deforestación.
Los cultivos clasificados con «alto riesgo ILUC» quedan excluidos de las metas de energías renovables de la Unión Europea, lo que en la práctica limita su importación y utilización para producir biocombustibles.
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La Comisión Europea había impulsado una reforma para endurecer esos criterios y penalizar especialmente a la soja proveniente de países del Mercosur, entre ellos Argentina, Brasil y Paraguay. De haberse aprobado, la medida podía comprometer las exportaciones argentinas de biodiésel hacia Europa, un negocio que el año pasado representó unos u$s 322 millones.

La posición argentina y el trabajo con la Unión Europea
Desde la industria aceitera y el Gobierno argentino sostuvieron que la producción nacional de soja se desarrolla sobre áreas agrícolas ya consolidadas, sin expansión sobre bosques nativos ni desmontes recientes, por lo que no corresponde considerarla de alto riesgo ILUC.
La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC) impulsaron durante los últimos meses gestiones junto con la Cancillería y la Embajada argentina ante la Unión Europea para respaldar esa posición.
El presidente de CIARA-CEC, Gustavo Idígoras, afirmó que la votación parlamentaria «es una muy buena noticia para la Argentina» y destacó que fue el resultado de «un trabajo minucioso» realizado con autoridades europeas, los Estados miembros y legisladores del bloque.
Según explicó, la modificación rechazada «quitaba la soja para siempre de ser una materia prima para el uso de biocombustibles en Europa», por lo que la decisión del Parlamento evita ese escenario.
Qué puede pasar a partir de ahora
Tras el rechazo parlamentario, la Comisión Europea deberá elaborar una nueva versión del reglamento ajustada a los criterios fijados por los eurodiputados. Para la Argentina, esto abre una instancia de negociación destinada a que la producción local de soja sea reconocida por sus condiciones de sustentabilidad.
«Ahora la Comisión Europea tendrá que revisar el reglamento, corregirlo y adaptarlo siguiendo los lineamientos que Argentina propuso», señaló Idígoras.
El dirigente adelantó además que el próximo 16 de julio una delegación argentina participará de reuniones en Bruselas para comenzar esa nueva etapa de discusión técnica. El objetivo, indicó, es avanzar hacia «un reglamento que permita que la soja sea considerada como sustentable y viable para ser materia prima de biocombustibles para los próximos 30 años en la Unión Europea».
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Desde CIARA-CEC también calificaron la decisión como el resultado de «una exitosa gestión público-privada«, al considerar que permite mantener abierto uno de los principales destinos para las exportaciones argentinas de biodiésel de soja mientras continúa el proceso de revisión de la normativa europea.
