El 45° monitoreo nacional detectó fuertes caídas de la población del vector en las regiones donde las bajas temperaturas ya se hicieron sentir. Aunque el NOA y el NEA siguen concentrando las mayores abundancias, el informe registró un cambio de tendencia y anticipa que la actual ola polar podría profundizar la retracción.
Las primeras heladas generalizadas y el descenso sostenido de las temperaturas comenzaron a cambiar el mapa de la chicharrita del maíz. Un nuevo relevamiento mostró una fuerte reducción de las poblaciones en las regiones Centro-Norte y Centro-Sur, mientras que por primera vez también aparecieron señales de estabilización e incluso una leve retracción en parte de las zonas endémicas del norte argentino, donde hasta ahora el insecto mantenía niveles persistentemente elevados.
Los datos corresponden al 45° informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis y fueron relevados entre el 16 y el 30 de junio, antes del ingreso de la ola polar que actualmente afecta a gran parte del país. Por eso, los técnicos consideran que el próximo monitoreo podría mostrar una disminución aún mayor de las poblaciones del vector del Corn Stunt Spiroplasma (CSS), la bacteria asociada al complejo del achaparramiento del maíz, que durante la campaña 2023/24 provocó pérdidas estimadas en 6,5 millones de toneladas, equivalentes al 20% de la producción nacional.
El mayor impacto del frío se vio en el Centro-Norte y el Centro-Sur
Las bajas temperaturas comenzaron a reflejarse con claridad en las regiones donde el invierno ya se instaló.
En el Centro-Norte, el 94% de las trampas registró presencia de Dalbulus maidis, pero la proporción de localidades con máxima abundancia cayó del 64% al 36% respecto del relevamiento anterior. Esa reducción también se tradujo en una baja significativa del promedio regional de capturas.

La caída fue todavía más marcada en el Centro-Sur. Allí, el 54% de las localidades monitoreadas no registró capturas, apenas el 1% quedó dentro de la categoría de máxima abundancia y el promedio regional volvió a descender de manera significativa, consolidando la tendencia observada desde los primeros ingresos de aire frío.
Según resume el informe, «la temperatura ha empezado a modular las poblaciones de la plaga, incluso antes de la llegada de la actual ola polar», cuyo impacto recién podrá medirse en el próximo relevamiento.
Las zonas endémicas empiezan a cambiar de tendencia
El principal cambio que dejó este monitoreo apareció en las regiones donde históricamente la plaga mantiene las mayores poblaciones.
En el NOA comenzó a observarse una leve disminución en la categoría de máxima abundancia, acompañada por un incremento de localidades con ausencia o bajos niveles de capturas, lo que redujo el promedio regional. Aun así, el 83% de los sitios monitoreados continúa dentro de las categorías de mayor abundancia.
En el NEA el panorama sigue siendo más estable. Allí aumentó la proporción de localidades con capturas superiores a 100 adultos por trampa, aunque el promedio regional prácticamente no mostró cambios respecto del informe anterior.
Para los técnicos, el dato más relevante es que el crecimiento sostenido que venían mostrando las zonas endémicas comenzó a frenarse. «Se comienza a ver una estabilización o leve retracción, pero aún con mucha abundancia», señala el informe.
El Litoral también consolida una baja gradual
La región del Litoral mantuvo una amplia distribución del vector: el 90% de las localidades registró presencia de chicharritas.
Sin embargo, los niveles poblacionales continuaron reduciéndose. Las localidades con más de 50 adultos por trampa descendieron del 35% al 17% respecto del relevamiento previo, aunque las mayores densidades siguieron concentrándose en Entre Ríos y Corrientes.
Esperan que la ola polar profundice la caída
Como el monitoreo finalizó el 30 de junio, los resultados todavía no reflejan el efecto de la intensa ola polar que actualmente alcanza a buena parte del territorio nacional.
Por ese motivo, desde la Red Nacional de Monitoreo consideran esperable que el próximo informe muestre una reducción adicional de las poblaciones, especialmente en las regiones donde las heladas fueron más intensas.
Al mismo tiempo, los especialistas insistieron en la necesidad de sostener el seguimiento durante todo el año. «Estos resultados refuerzan la importancia de mantener activos los sistemas de monitoreo«, señalaron, porque permiten seguir la evolución estacional del vector, detectar cambios en su distribución y anticipar escenarios de riesgo para la próxima campaña maicera.
La información corresponde al 45° informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, integrada por Maizar, AAPPCE, Aapresid, CREA, INTA y la EEAOC, con la participación del Centro de Bioinvestigaciones de la UNNOBA-CICBA para el análisis de la presencia de Corn Stunt Spiroplasma.
