El 44° monitoreo nacional confirmó una marcada brecha regional en la presencia de Dalbulus maidis: el norte conserva alta presión del vector, mientras el Centro-Sur consolida una tendencia descendente. El informe también incorporó nuevos datos sobre la presencia del patógeno responsable del achaparramiento del maíz en poblaciones de la chicharrita.
Las primeras heladas comenzaron a mostrar su efecto sobre la población de chicharrita del maíz en buena parte de la región agrícola argentina. Los monitoreos realizados durante la primera quincena de junio reflejan una retracción del vector allí donde el frío empezó a instalarse, aunque el panorama sigue siendo muy diferente en las zonas endémicas del norte del país, donde las bajas temperaturas todavía no actuaron como factor de regulación natural y persisten altas densidades de Dalbulus maidis, el insecto transmisor del Corn Stunt Spiroplasma (CSS), enfermedad que durante la campaña 2023/24 provocó pérdidas estimadas en 6,5 millones de toneladas de maíz, equivalentes al 20% de la producción nacional.
Los datos corresponden al 44° informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, elaborado con relevamientos realizados entre el 1 y el 15 de junio. Según la red, «las poblaciones de chicharrita comienzan a retraerse, salvo en las zonas endémicas», un comportamiento que vuelve a evidenciar marcadas diferencias entre regiones y refuerza la importancia de sostener los monitoreos durante el otoño y el invierno para anticipar escenarios de riesgo.
El norte continúa concentrando las mayores poblaciones
El relevamiento confirma que el NOA, el NEA y la región Centro-Norte siguen siendo las áreas con mayor presión del vector.
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En el NOA, donde el 76% de las trampas estaban instaladas sobre maíces en estado de madurez fisiológica (R6), el 83% de las localidades quedó dentro de la categoría de máxima abundancia, con más de 100 adultos por trampa, incluso con un leve incremento respecto del informe anterior.

En el NEA la situación prácticamente no cambió. Allí, el 54% de los sitios monitoreados registró más de 100 adultos por trampa, manteniéndose los altos niveles poblacionales observados en el relevamiento previo.
La región Centro-Norte también mostró una elevada presión del insecto. La chicharrita estuvo presente en el 97% de las localidades evaluadas, aunque comenzó a observarse una leve disminución en los sitios de mayor abundancia: la proporción cayó del 81% al 64% entre un informe y otro.
En el Litoral también apareció una señal de retracción. Aunque el 90% de las trampas detectó presencia del insecto, las localidades con más de 100 adultos descendieron del 26% al 16%, con las mayores capturas concentradas en Entre Ríos y Corrientes.
Centro-Sur: baja la población, aunque persisten algunos focos
La región Centro-Sur volvió a mostrar el escenario más favorable entre las principales zonas agrícolas.
De las 105 localidades relevadas, en el 47% no se detectó presencia de Dalbulus maidis, mientras que apenas el 6% quedó dentro de la categoría de máxima abundancia, frente al 13% registrado en el monitoreo anterior.
Además, el promedio de capturas en lotes de maíz descendió de 53,98 a 32,96 adultos por trampa, un comportamiento que, según el informe, resulta consistente con la reducción observada en las categorías de mayor abundancia.
No obstante, el monitoreo identificó algunos focos puntuales con elevados niveles de captura. Villa Mugueta registró 271 adultos por trampa y Timbúes alcanzó 426, ambas localidades de Santa Fe.
Baja presencia de insectos portadores de CSS en el Centro-Norte
El informe también incorporó nuevos resultados sobre la presencia del patógeno dentro de las poblaciones del vector.
Las muestras fueron recolectadas entre abril y mayo en Esperanza y San Justo (Santa Fe) y en Sebastián Elcano (Córdoba), donde investigadores analizaron adultos de Dalbulus maidis mediante técnicas de PCR para determinar la presencia de Corn Stunt Spiroplasma.
Los resultados mostraron niveles bajos de portación. En Esperanza no se detectaron individuos positivos (0%), mientras que San Justo registró un 3% de adultos portadores y Sebastián Elcano alcanzó el 10%.
Los análisis fueron realizados por la Dra. Inés Catalano, del Centro de Bioinvestigaciones (UNNOBA-CICBA).
Monitorear durante el invierno, la principal recomendación
Más allá de las diferencias regionales, desde la Red Nacional de Monitoreo remarcaron que la evolución de las poblaciones durante el invierno será determinante para comprender la dinámica del vector de cara a la próxima campaña.
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En ese sentido, señalaron que es necesario «monitorear activa y sistemáticamente también durante el período otoño-invernal» para evaluar el efecto de las heladas sobre las poblaciones, detectar posibles cambios en su distribución y anticipar eventuales escenarios de riesgo para el próximo ciclo maicero.
