La baja rentabilidad, el aumento de los costos y el recambio generacional explican parte del retroceso. Desde Carsfe advierten que no sólo afecta a los establecimientos de menor escala.
La escena se repite en distintos puntos de la cuenca lechera de Santa Fe: establecimientos que dejan de producir y vacas que salen del circuito. En el último año, se redujo la cantidad de tambos en la provincia y entre las causas se menciona una combinación de costos crecientes, dificultades para el recambio generacional y un precio de la leche que perdió terreno frente a la inflación.
Según el informe «Panorama productivo actual en el sector lácteo santafesino», elaborado por el Centro de Estudios y Servicios de la Bolsa de Comercio de Santa Fe en base a datos de Senasa, la provincia pasó de 3.345 tambos activos en junio de 2025 a 3.055 en el mismo mes de 2026. Son 290 unidades productivas menos en un año, una caída cercana al 8,7%.
Desde la Bolsa señalaron que, por un acuerdo de confidencialidad con el organismo sanitario, no es posible precisar cuántos cierres correspondieron a cada estrato. Sin embargo, indicaron que el mayor impacto se concentró en los tambos de hasta 50 vacas y aquellos que cuentan con entre 51 y 100.
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Los tambos más chicos, en el centro de la reestructuración
La estructura productiva santafesina muestra que los establecimientos de 101 a 250 vacas son los más numerosos, con 1.610 unidades, equivalentes al 52,7% del total. Los familiares, de hasta 50 vacas, suman 305, mientras que los de 51 a 100 alcanzan 568.

Pablo Riva, coordinador de Lechería de Carsfe y CRA, confirmó a AIRE Agro que la entidad maneja la misma cantidad de cierres. Explicó que las razones son diversas, aunque ubicó entre las principales a la ecuación económica y los problemas vinculados al traspaso generacional.
El proceso, de todos modos, no se limita a las explotaciones pequeñas. “Hay algunos que son más grandes, que dejaron por un problema de rentabilidad y el gran trabajo diario que implica la actividad”, sostuvo Riva.
En esos casos, explicó, algunos productores optan por abandonar la lechería y pasar “a otra actividad como la ganadería que hoy tiene mayores niveles de rentabilidad”.
La distribución territorial también muestra una concentración del impacto. Desde la Bolsa indicaron que Las Colonias fue el departamento con mayor cantidad de cierres, seguido por Castellanos y San Cristóbal.
Costos en aumento y un precio que no acompaña
El informe señala que los márgenes mínimos, que en muchos casos no alcanzan para cubrir los costos operativos, se combinaron con el complejo recambio generacional, la asimetría de precios y el incremento de costos fijos, especialmente energía y alimentación. La situación dejó a numerosos pequeños productores en una posición crítica.
Riva sumó entre los factores recientes el comportamiento del combustible. “Prácticamente se duplicó y eso tiene un impacto fuerte, no sólo dentro del campo sino también en los fletes de los insumos”, afirmó, en referencia al impacto de la guerra en Medio Oriente.
También señaló que en los tambos más intensivos, que utilizan soja en la alimentación, el precio del insumo aumentó a partir de la baja de las retenciones. A eso agregó el incremento de los salarios. “Un montón de elementos aumentaron sus costos, pero el precio de venta está planchado desde hace casi un año”, sostuvo.

El reporte de la Bolsa ubicó en junio el precio promedio pagado al productor en $520,4 por litro, frente a $474,8 un año antes. El incremento nominal fue del 9,6%, por debajo de la inflación del período, en torno a 33.5%, por lo que el valor perdió capacidad de compra en términos reales.
Qué pasa con las vacas cuando cierra un tambo
El cierre de un establecimiento tampoco implica necesariamente que sus vacas sean absorbidas por otros tambos. Según Riva, “en su mayoría no” pasan a otros establecimientos, sino que “van directamente a frigorífico como carne, porque tiene más valor”.
El dirigente vinculó esta situación con la mayor utilización de semen sexado, que generó una oferta elevada de hembras en el mercado y contribuyó a mantener deprimidos sus valores.
En un contexto de incremento en el total de litros de leche, el informe advierte sobre una tendencia hacia una mayor concentración de la producción y la necesidad de recomponer el stock vacuno.
Santa Fe mantiene su peso en la lechería nacional
Pese a la reducción de tambos, Santa Fe conserva un papel central en la estructura lechera argentina. Los 3.055 establecimientos representan el 34,8% de los aproximadamente 8.780 tambos activos del país. La caída provincial fue, además, inferior a la registrada a nivel nacional, que alcanzó el 9,5%.
La provincia también cuenta con 941.428 bovinos en unidades productivas destinadas a la actividad tambera, el 31,1% de las existencias nacionales y el segundo mayor stock, detrás de Córdoba. Castellanos, Las Colonias, San Cristóbal y San Martín concentran el 81,6% de los bovinos lecheros santafesinos.
En cuanto a los tambos, esos cuatro departamentos reúnen el 85,3% de los establecimientos de la provincia y explican el 30% de los tambos activos del país.
La producción creció y proyectan una mejora para 2026
La reducción de establecimientos no se trasladó, por ahora, a una caída de la producción. Entre enero y junio de 2026, Santa Fe produjo 699,5 millones de litros de leche cruda, un 1,7% más que en igual período de 2025. El dato surge de las once empresas representativas relevadas por el Ministerio de Desarrollo Productivo, que abarcan alrededor del 78,1% del total.
Si no se producen eventos climáticos de magnitud durante el segundo semestre, el informe proyecta un volumen anual similar al del año anterior o incluso un crecimiento cercano al 3% interanual.
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En ese escenario, la calidad de la materia prima, la incorporación de tecnología y unas perspectivas más favorables para el mercado externo aparecen como variables que pueden aportar impulso al sector. El desafío queda planteado en recomponer el stock, sostener la producción y evitar que la concentración productiva continúe desplazando a los establecimientos de menor escala.
