Agromandriles: un toque de atención para educar en la filosofía libertaria a los argentinos con problemas de comprensión.
Esta semana, el ministro desregulador Federico Sturzenegger compartió recibos de sueldo con el nuevo formato dispuesto por la Ley de Modernización Laboral, en el cual es factible advertir el salario bruto del neto, con el detalle de todo lo que se escurre del bolsillo del trabajador.
Algunos mandriles, muy desubicados, solicitaron al funcionario que procediera a hacer lo mismo con la liquidación primaria de granos, para que los productores puedan ver lo que se «lleva» el Estado nacional con los derechos de exportación.
Pobrecitos, no saben que, si se instrumentara ese pedido, terminarían pagando más retenciones, porque el costo de los servicios provistos por el Gobierno nacional supera con creces lo que abonan en concepto de derechos de exportación.
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Entre 2024 y 2025 se abrieron y reabrieron más de 300 mercados para productos agroindustriales argentinos, y ese servicio, ciertamente, no es gratuito; tiene un costo por demás oneroso.
Durante la campaña electoral, el líder Javier Milei había indicado que no iba a hacer negocios con China ni con ningún otro país comunista, una declaración que, si bien algunos juzgaron como improcedente y propia de alguien carente de entendimiento sobre la situación actual del contexto internacional, representaba, en realidad, una jugada estratégica extraordinaria.
Durante la presidencia de Milei, China comenzó a comprar trigo y maíz argentinos, lo que representó un hito histórico trascendente. Cuando el país liderado por Xi Jinping impuso cuotas de importación a los proveedores de carne vacuna, castigó especialmente a Brasil —su supuesto socio geopolítico— y no provocó daño alguno a la Argentina. Ejemplos así abundan.
Hay que ser muy necio para no comprender que tales eventos no son casualidades, sino esfuerzos deliberados para que Milei organice una visita oficial a China, algo que el líder está evitando de manera deliberada.
La indiferencia de Milei está haciendo más por el negocio agroindustrial argentino que todos los esfuerzos juntos de sus predecesores. Los máximos líderes políticos chinos quieren conocer personalmente a uno de los personajes más relevantes de la esfera global y se esfuerzan por hacer concesiones orientadas a lograr ese objetivo.
Cada viaje a EE. UU. e Israel, en ese sentido, incrementa la ansiedad entre la dirigencia china, que procede a estudiar qué más puede hacer para que el líder se digne a visitar su territorio. Habrá, seguramente, más novedades en la materia próximamente.
Vale recordar, además, que, luego de décadas de negociaciones que parecían destinadas a fracasar, fue Milei quien firmó el Tratado de Libre Comercio Mercosur-Unión Europea en representación de la Argentina. Y fue él quien consiguió una cuota extraordinaria de exportación de carne vacuna en EE. UU.
Tendríamos que incluir el costo de cada una de esas gestiones comerciales y diplomáticas para luego prorratearlo en función de las exportaciones agroindustriales, lo que muy probablemente terminaría generando una suba de las alícuotas de las retenciones agropecuarias.
Así que, cada vez que algún usufructuador de la fotosíntesis se queje de que se eliminan retenciones para el sector petrolero y la minería, debería recapacitar para comprender que se está pegando un tiro en el pie. Sigamos haciendo docencia libertaria para ilustrar a la gente que, luego de décadas de socialismo, carece de herramientas conceptuales para entender que «no existe el almuerzo gratis». No bajemos los brazos. ¡Viva la libertad, carajo!

