Un módulo de secado spray de seis metros de diámetro salió desde Santa Fe rumbo a una industria láctea de Córdoba en un operativo que requiere retirar obstáculos urbanos y avanzar a baja velocidad. La estructura fue diseñada por una firma santafesina que ya lleva cerca de 100 equipos vendidos en Argentina y otros países de la región.
El operativo comenzó el domingo y no pasó inadvertido. Un imponente carretón con una torre de secado de leche de seis metros de diámetro avanzó lentamente por el norte de la ciudad de Santa Fe mientras cuadrillas de operarios levantaban cables y agentes de muncipales cortaban el tránsito para permitir su paso. Este despliegue marcará cada tramo de un recorrido de apenas 300 kilómetros hasta San Marcos Sud, en Córdoba, un viaje que demandará entre tres y cuatro días por las dimensiones de la estructura.
Un módulo de secado que abastecerá a una industria láctea
La carga corresponde a un módulo de secado spray fabricado por una empresa santafesina dedicada al diseño de equipos para deshidratación. La unidad tiene capacidad para procesar 250.000 litros diarios de leche, suero y otros derivados lácteos.
El destino es una empresa quesera cordobesa que también exporta leche y necesitaba incorporar capacidad para secar el suero generado por su producción. Según explicó a AIRE Agro uno de los socios de la firma IAF Ingeniería, Sergio Bagnaroli, el cliente ya había adquirido anteriormente otra estructura de mayor porte, capaz de procesar 400.000 litros por día.
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El desafío de mover una estructura de seis metros de diámetro
El traslado demanda un operativo especial debido a las dimensiones del equipo. El itinerario incluye el paso por Monte Vera, Recreo, Colonia Pujol, Esperanza, Pujato Norte, Franck, San Mariano y Santa Clara de Buena Vista antes de ingresar a la provincia vecina y recorrer los kilómetros necesarios hasta arribar a San Marcos Sud.

«Tienen que ir cortando cables, levantando carteles, incluso sacando semáforos; por supuesto todo se tiene que reconectar una vez que pasó», resumió Bagnaroli. El empresario reconoció que el convoy «llamó la atención por el lío que armó«, aunque aclaró: «Esto lo venimos haciendo hace rato, nada más que ahora llamó la atención».
Cuándo conviene transportar la torre armada
El empresario explicó que no todas las plantas se trasladan completas. En muchos casos se envían desarmadas y se montan directamente en el establecimiento del cliente, una alternativa que pasa prácticamente inadvertida desde el punto de vista logístico.
La decisión depende principalmente de los costos del transporte, aunque también influye la mayor o menor urgencia para la puesta en marcha. «A veces (los compradores) también evalúan tiempos«, explicó Bagnaroli. “Vos pensá que una planta que produce 36 toneladas de leche en polvo por día, a u$s 4.000 la tonelada, estás hablando de mucha plata, entonces el tiempo pesa mucho”.
Cuando el edificio ya está preparado para recibir el equipo, trasladarlo armado permite acelerar la instalación. «Le ganás tiempo», señaló, y remarcó que detener la producción de una planta de gran capacidad implica un impacto económico significativo.
Un negocio que requiere años de negociación
La operación que hoy se observa en las rutas comenzó mucho antes. Según la empresa, desde las primeras conversaciones hasta la concreción de una venta pueden transcurrir alrededor de dos años.
Un ejemplo es la planta que la firma está terminando de instalar en una láctea de Recreo, con capacidad para secar 600.000 litros diarios y cuya puesta en marcha está prevista para los próximos meses. Esa negociación comenzó en 2021.
El empresario afirmó que actualmente existen nuevas consultas y anticipó que otra planta podría confirmar una compra próximamente.

Una empresa santafesina con presencia regional
Bagnaroli explicó que la firma que conducen con su socio Alberto Ferreyra desarrolla la ingeniería completa de cada equipo, tanto del proceso como de la parte mecánica, mientras que la fabricación se realiza mediante talleres tercerizados de la región.
«Nuestra manera de operar y tener relativamente buenos precios es no tener estructura permanente; contratamos en el momento que necesitamos», explicó Bagnaroli. Esa modalidad también permitió sostener la actividad de proveedores locales. «Los talleres con los que trabajamos estaban queriendo cerrar y con esto pudieron seguir adelante», destacó.
La compañía lleva colocadas cerca de 100 unidades de diferentes tamaños. Además de equipos para leche y suero, también diseñó plantas para secar sangre, stevia y tanino. Sus equipos, cuyos diámetros pueden ir desde 1,6 metros hasta estructuras de gran porte como la que viaja a Córdoba, fueron vendidos a clientes de Argentina, Paraguay, Bolivia, Chile y Colombia.
En ese último país la empresa constituyó una sociedad propia y replica el mismo esquema de trabajo: aporta la ingeniería y terceriza la fabricación en talleres locales.
Bagnaroli explicó que antes una mayor proporción de componentes se construía en Santa Fe y luego se enviaba a Colombia, pero el aumento de los costos locales modificó esa ecuación. «Hoy estamos caros, la mano de obra subió en dólares», afirmó. Aun así, aseguró que «siempre tratamos de mandar una parte desde acá», mientras la empresa ya trabaja en nuevos proyectos próximos a concretarse en ese mercado.
