La proyección para 2026 supera los 50 kilos de carne de pollo y los 430 huevos por habitante al año. El sector genera 115.000 empleos, factura más de US$9.100 millones y reclama mejoras en competitividad para expandir su producción.
En una jornada marcada por el optimismo por la fuerte respuesta del mercado interno y por los desafíos que plantea la expansión del negocio, la cadena avícola conmemoró este jueves el Día Nacional de la Avicultura en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
Durante el encuentro, organizado por el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) junto con la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (CAPIA), referentes del sector destacaron que 2026 se perfila con niveles históricos de consumo de carne de pollo y huevo, aunque advirtieron que el crecimiento futuro dependerá de una mayor inserción internacional y de mejores condiciones para invertir.
Consumo récord y un sector que mueve más de US$9.100 millones
La avicultura proyecta para este año un consumo interno superior a los 50 kilos de carne de pollo por habitante y 430 huevos por persona, equivalentes a otros 28 kilos. En conjunto, ambas proteínas alcanzarían unos 78 kilos por habitante al año, consolidando al sector como uno de los principales proveedores de proteína animal de la dieta de los argentinos.
Durante la celebración, el presidente de CEPA, Franco Santangelo, destacó la confianza de los consumidores en ambos productos y afirmó que la actividad tiene «el deber y el compromiso de alimentar a nuestra población».

Además del abastecimiento del mercado interno, la actividad representa un importante aporte económico. En 2025, el sector de carne aviar facturó más de US$6.300 millones, mientras que la producción de huevos superó los US$2.800 millones.
La cadena también sostiene 115.000 puestos de trabajo directos e indirectos —80.000 vinculados al pollo y 35.000 al huevo— y genera demanda para industrias como la metalúrgica, la construcción, la madera, la farmacéutica, el plástico y la petroquímica. A su vez, consume anualmente alrededor de 5 millones de toneladas de maíz y 2,1 millones de toneladas del complejo soja, consolidando su peso dentro del entramado agroindustrial.
Exportaciones: el próximo desafío para sostener el crecimiento
Con un mercado interno considerado plenamente abastecido, desde CEPA señalaron que la posibilidad de mantener una expansión sostenida dependerá de aumentar las exportaciones. «El desarrollo futuro y la previsibilidad de la avicultura dependen indefectiblemente de la exportación», sostuvo Santangelo.
En ese sentido, destacó que la Argentina recuperó rápidamente el estatus sanitario de país libre de Influenza Aviar tras los brotes registrados en los últimos 12 meses, gracias al trabajo conjunto con el Senasa. Actualmente, el país cuenta con más de 100 destinos habilitados y concretó exportaciones a más de 70 mercados durante 2025.

No obstante, el sector consideró prioritario avanzar en la zonificación sanitaria con socios comerciales como China, la Unión Europea, Sudáfrica, Chile y Perú, además de gestionar la reapertura plena del mercado chino mediante un mayor respaldo político del Poder Ejecutivo.
Inversiones e impuestos, en la agenda de competitividad
Los empresarios también plantearon que el crecimiento previsto exige nuevas inversiones en infraestructura. Según estimó CEPA, para sostener un incremento de la producción del 2% anual será necesario incorporar unos 200 galpones avícolas de última generación cada año, junto con mejoras en energía, redes eléctricas y caminos rurales.
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Para ello, reclamaron el acompañamiento del Estado y del sistema financiero, además de una agenda orientada a reducir costos y equiparar las condiciones de competencia con otros países productores.
Entre los principales pedidos figuran la reducción de impuestos considerados distorsivos, la eliminación de los derechos de exportación para la carne de pollo, la devolución del saldo técnico del IVA bajo un esquema de «IVA neutro» y la reducción de la alícuota del IVA para el sector del huevo del 21% al 10,5%, en línea con otros alimentos básicos de la canasta familiar.
