Diseñado y fabricado en El Trébol, Santa Fe, el Terrum AGV U-251 es un vehículo modular capaz de pulverizar, tomar muestras de suelo y realizar otras tareas de forma autónoma. Tras su presentación en Agroactiva, la mitad de la preventa exclusiva ya encontró dueños en distintas provincias.
La robotización del trabajo agropecuario dejó de ser una proyección para convertirse en una realidad desarrollada en el país. Desde El Trébol, Santa Fe, la empresa Tornomar presentó en Agroactiva el primer Vehículo de Guiado Autónomo (AGV) agrícola diseñado y producido íntegramente en Argentina, un desarrollo que no solo llamó la atención por su tecnología sino también por su rápida aceptación comercial: de las diez unidades que integran la preventa exclusiva, cinco fueron vendidas durante la muestra.
Un robot agrícola modular pensado para múltiples tareas
El Terrum AGV U-251 fue concebido como una plataforma capaz de adaptarse a diferentes trabajos mediante módulos intercambiables. Según explicó Bruno Gianni, director de Operaciones (COO) de Tornomar, en diálogo con AIRE Agro, “este prototipo es un robot autónomo 100 % desarrollado acá en Santa Fe, es un equipo modular que podemos hacer distintas labores en el agro”.
Actualmente puede equiparse para realizar pulverizaciones, muestreo de suelo, aplicaciones con esparcidores o funcionar como caja de carga, permitiendo que un mismo vehículo cumpla distintas funciones según las necesidades del usuario.
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En Agroactiva, la unidad exhibida incorporaba un pulverizador con barral de fibra de carbono de 10 metros de ancho y un tanque de 150 litros de capacidad, ampliable a 300 litros. “Luego podemos también poner los equipos de muestreo de suelo, que es a lo que principalmente nos dedicamos nosotros como empresa, y lo que son los esparcidores”, detalló Gianni.
Cómo funciona el sistema autónomo
La principal innovación del equipo radica en su capacidad para trabajar prácticamente sin intervención humana directa.
El robot opera mediante una plataforma web desde la cual el usuario carga mapas de aplicación y prescripciones agronómicas que se envían a través de conexión Starlink. Una vez recibidas las instrucciones, el vehículo inicia la tarea de manera autónoma mientras un operario solo supervisa su correcto funcionamiento.
“En cualquier lugar que esté el equipo trabajando se le puede mandar la prescripción para que arranque a trabajar solo, con un operario que vaya visualizando que el equipo esté trabajando bien, pero es un equipo 100 % autónomo”, explicó el directivo.
El sistema también incorpora monitoreo remoto permanente. Si durante el recorrido encuentra un obstáculo inesperado, como un árbol caído que no figura en la cartografía, el robot se detiene automáticamente y notifica al operador.

“Si pasa algo el equipo va a notificar que se detuvo por un motivo determinado y puede tomar acción de forma remota”, señaló Gianni, destacando que esa característica permite al productor o al ingeniero dedicar tiempo a otras actividades mientras el robot continúa operando.
Tecnología desarrollada en Santa Fe
Aunque algunos componentes de potencia son adquiridos a proveedores nacionales, el corazón del sistema fue desarrollado por Tornomar. “Nosotros desarrollamos una placa electrónica donde conectamos todos los periféricos, antena GPS, Starlink, controladores de motores y todas las salidas para manejar las máquinas que están arriba del equipo”, indicó Gianni.
La empresa también creó el software de gestión, el hardware y el firmware que gobiernan el funcionamiento del robot. “Es totalmente desarrollo argentino, la electrónica y fabricado en El Trébol”, afirmó.
La navegación robotizada, considerada uno de los principales diferenciales tecnológicos del proyecto, también es de fabricación nacional.
Un híbrido con autonomía para largas jornadas
El Terrum AGV U-251 utiliza un sistema híbrido que combina un generador propio, banco de baterías y transmisión completamente eléctrica.
Gracias a esa configuración puede trabajar aproximadamente tres horas continuas desplazándose a una velocidad cercana a los 15 kilómetros por hora. Transcurrido ese tiempo, solo necesita una recarga de combustible para continuar la tarea.
“Lo que puede estar parado el equipo son diez minutos cada tres horas”, explicó Gianni.
Pulverizar, muestrear o aplicar insumos con un solo equipo
La modularidad permite que el mismo vehículo sea utilizado para distintas actividades según el implemento instalado.

En pulverización, el barral convencional con picos intercambiables facilita adaptar el tamaño de gota y la dosis de aplicación utilizando una tecnología ya conocida por los productores, pero automatizada.
En el caso del muestreo de suelo, el robot automatiza una labor clave para la toma de decisiones agronómicas sobre fertilización y manejo nutricional.
Por su parte, el módulo esparcidor permite distribuir cebos o semillas para pasturas, ampliando el abanico de aplicaciones posibles.
“La principal virtud es que al ser robotizado ayuda a que la tarea siempre sea constante o repetitiva”, destacó Gianni. Además, sostuvo que su tamaño compacto permite acceder a una tecnología de automatización con un costo inicial relativamente accesible.
Pensado tanto para pequeños productores como para prestadores de servicios
Uno de los objetivos de Tornomar es facilitar el acceso a la robotización agrícola. “Puede arrancar un productor de 100 hectáreas o uno de 600 o 1.000; no vamos a condicionar ese perfil”, aseguró Gianni.
La empresa también identifica como usuarios potenciales a contratistas y prestadores de servicios que ya trabajan con drones agrícolas. “Una persona que viene trabajando con un dron ya tiene una estructura relativamente chica y este equipo puede ayudarle a bajar los costos operativos”, explicó.
Para ese segmento, la interfaz desarrollada resulta familiar y complementa las tareas que actualmente realizan desde el aire con operaciones terrestres automatizadas.
De prototipo funcional a producción en serie
El vehículo presentado en Agroactiva corresponde al primer prototipo completamente operativo de la empresa. Tornomar lanzó una preventa limitada de diez unidades con entrega exclusiva hasta el 1° de enero de 2027. Luego proyecta iniciar la fabricación en serie. “De los diez equipos ya vendimos cinco; la verdad que fue espectacular la expo”, resumió Gianni.
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Las primeras unidades tendrán destino en Salta, Córdoba y Buenos Aires, y fueron adquiridas por perfiles muy diversos: empresas dedicadas al monitoreo agronómico interesadas en automatizar el muestreo de suelo, productores agropecuarios y hasta un comerciante especializado en drones que identificó una oportunidad para ampliar su oferta tecnológica.
“Va a haber equipos dando vueltas próximamente”, anticipó el ejecutivo, convencido de que la robotización agrícola desarrollada en Santa Fe comienza a encontrar un espacio concreto dentro del mercado argentino.
