El hallazgo corresponde a tres reproductores raza Dorper importados que dieron positivo tras análisis realizados en el exterior. La detección activó medidas sanitarias, restricciones de movimientos y revisiones en los protocolos que impactan en la operatoria del sector.
La confirmación de tres casos de scrapie clásico en ovinos reproductores importados encendió alertas sanitarias y abrió una serie de repercusiones en el sector, particularmente en Santa Fe y Entre Ríos. El hallazgo, informado oficialmente por el Senasa, marca un antecedente inédito en el país y genera inquietud entre productores, asociaciones de criadores y operadores del comercio exterior.
Confirmación oficial y características de los casos
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) confirmó la detección de la enfermedad en tres ovinos reproductores importados desde Paraguay en 2021 y 2022. Los animales pertenecían a establecimientos ubicados en ambas provincias y murieron de manera natural sin haber presentado sintomatología compatible con la enfermedad.
La detección se produjo -indicaron desde el ente sanitario nacional- en el marco de la vigilancia sanitaria activa, mediante una prueba de tamizaje (ELISA). Posteriormente, las muestras fueron enviadas a un laboratorio de referencia en España, donde se confirmó el diagnóstico a través de la técnica de Western Blot.
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Según el organismo, los ejemplares habían cumplido con todos los requisitos vigentes: ingreso bajo certificado veterinario internacional, inscripción en el Registro Nacional de Reproductores Rumiantes Importados y controles clínicos anuales sin observaciones.

Medidas sanitarias y situación epidemiológica
Tras el primer resultado positivo, Senasa incorporó a los establecimientos involucrados a un programa oficial de control y seguimiento. Entre las medidas adoptadas se incluyen:
- Restricción de movimientos en las unidades productivas afectadas
- Vigilancia intensificada
- Implementación de acciones de contención para evitar la diseminación
Además, Argentina notificó la situación a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) y al organismo sanitario de Paraguay, con el objetivo de profundizar la investigación epidemiológica.
El cambio en el estatus sanitario obliga ahora a revisar protocolos, especialmente en materia de exportaciones, para sostener los mercados internacionales bajo nuevas condiciones.
Impacto en el comercio exterior
Uno de los efectos inmediatos del hallazgo se observa en el comercio internacional. Hasta tanto no se actualicen los protocolos sanitarios, se encuentra virtualmente interrumpido el movimiento de ovinos y caprinos en pie, tanto para exportación como importación.
Desde el organismo sanitario se indicó que productos como lana, cueros, embriones, gelatina, colágeno y carne —con remoción de tejidos de riesgo— continúan siendo considerados seguros bajo estándares internacionales. Sin embargo, otros rubros deberán ajustarse a nuevas medidas de mitigación.
Repercusiones en el sector productivo
El caso generó reacciones en distintas entidades del sector. La Asociación Argentina de Productores de Texel expresó su solidaridad con los criadores afectados y llamó a mantener la calma, a la espera de las definiciones oficiales. También planteó la necesidad de trabajar en conjunto con las autoridades para diseñar estrategias sanitarias a futuro.
En paralelo, desde Santa Fe -donde se ubican dos de las cabañas afectadas, una en Reconquista (departamento General Obligado) y la otra en Tacural (departamento Castellanos) surgieron cuestionamientos respecto de los protocolos sanitarios vigentes al momento del ingreso de los animales, especialmente por la ausencia de pruebas genéticas de susceptibilidad al prion del scrapie.
También se remarca que los animales ingresaron cumpliendo todas las exigencias oficiales, lo que pone el foco en la revisión de los sistemas de control.
Qué es el scrapie y qué implica
El scrapie es una enfermedad neurodegenerativa progresiva y fatal que afecta a ovinos y caprinos. Está causada por priones, proteínas anormales que afectan el sistema nervioso central. Su diagnóstico definitivo es post mortem, ya que no existen pruebas concluyentes en animales vivos.
Se transmite principalmente durante el parto y puede provocar signos como prurito, alteraciones en la marcha, pérdida de peso y cambios de comportamiento, aunque en los casos detectados no se observaron síntomas clínicos.
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Desde el punto de vista sanitario, no se trata de una zoonosis: no afecta a los humanos ni implica riesgos por consumo de productos de origen ovino o caprino. Tampoco se transmite a bovinos.
