Las precipitaciones acumuladas superaron los 200 mm en algunos departamentos y generaron encharcamientos generalizados, con suelos saturados en toda la región. El informe del SEA advierte “escasa a nula actividad agrícola” y describe caminos rurales anegados que impiden la logística en plena campaña gruesa.
Las lluvias registradas entre el 1 y el 7 de abril generaron la paralización casi total de las labores agrícolas en el centro-norte de Santa Fe, en un contexto de elevada humedad y suelos saturados. El informe semanal del Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) resume el escenario con una definición contundente: “importantes precipitaciones, escasa a nula actividad agrícola”.
En paralelo, advierte un marcado deterioro de los caminos rurales en varios departamentos, con extensos tramos anegados e intransitables, mientras la cosecha de los principales cultivos quedó detenida pese a buenas condiciones generales.
Lluvias generalizadas y suelos saturados
Durante el período analizado, las precipitaciones se caracterizaron por su regularidad, distribución geográfica y persistencia durante varios días consecutivos, con acumulados significativos en toda el área.
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Los registros permitieron diferenciar zonas con más de 200 milímetros en los departamentos San Justo, San Javier y San Martín; entre 170 y 200 milímetros en General Obligado, San Cristóbal, Castellanos, Las Colonias y San Jerónimo; y valores inferiores a 160 milímetros en Nueve de Julio, Vera, La Capital y Garay.

Las lluvias se concentraron en un lapso de aproximadamente cinco días consecutivos, inicialmente como chaparrones y luego como precipitaciones de intensidad media a baja pero persistentes. Esta dinámica derivó en “encharcamiento y anegamiento” en sectores bajos, mientras que en el resto de los suelos se verificaron situaciones de “saturación total o parcial”, producto de la infiltración acumulada. En este contexto, el informe señala que estas condiciones “determinaron la detención, paralización y nulo ritmo de las actividades agrícolas”.
Caminos rurales en estado crítico
El impacto más visible de este escenario se refleja en las vías de comunicación rurales, cuya situación se agravó en distintos puntos del centro-norte santafesino. El relevamiento fotográfico muestra caminos de tierra “totalmente anegados e inundados, sin mantenimiento, ni conservación” en el centro-oeste del departamento La Capital y en el centro del departamento Castellanos, a lo que se suman tramos “parcial a totalmente anegados e inundados, con escaso mantenimiento” también en este último distrito.

La afectación se extiende a otras áreas relevadas en los epígrafes del informe. En el departamento Las Colonias se observan lotes con rastrojos anegados y escurrimientos superficiales que evidencian la dificultad de drenaje, mientras que en San Justo y General Obligado las imágenes asociadas a los cultivos muestran ambientes con exceso hídrico, erosión y encharcamiento, condiciones que impactan directamente en la transitabilidad de los caminos rurales y en la operatividad de los sistemas productivos.
En conjunto, el cuadro descripto refleja una red vial rural fuertemente comprometida, donde el ingreso de maquinaria, el transporte de la producción y las tareas de seguimiento quedan severamente limitadas.
Cosecha detenida y estado de los cultivos
El exceso hídrico, la falta de piso y los altos niveles de humedad en grano interrumpieron las tareas de cosecha y redujeron al mínimo otras labores.

En el caso del maíz temprano, la recolección no registró avances y se mantiene en un 75 % de progreso. Los rindes relevados antes de las lluvias mostraron una marcada variabilidad, con valores de 35 a 55 quintales por hectárea en el norte, máximos de hasta 75 y picos de 90, mientras que en el centro y sur los promedios oscilaron entre 70 y 75 quintales, con máximos de entre 90 y 110 y registros puntuales de hasta 145 quintales.
La soja temprana también vio completamente suspendida su cosecha, con rindes previos de entre 24 y 26 quintales por hectárea como mínimos y entre 38 y 42 como máximos, con picos de 45. El cultivo mantiene una condición mayoritariamente favorable, con un 95 % en estado bueno a muy bueno y transitando etapas reproductivas avanzadas.
En algodón, la recolección alcanzó un avance cercano al 15 % antes de detenerse, con rendimientos promedios de entre 1.800 y 2.000 kilos por hectárea. El estado general es heterogéneo, condicionado por el estrés previo en algunos lotes y por el aporte de las lluvias en otros.
El sorgo granífero presenta su cosecha interrumpida, con rindes estimados entre 40 y 55 quintales por hectárea y gran variabilidad en sus etapas de desarrollo.
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En arroz, la cosecha avanzó parcialmente durante algunos días y luego se detuvo. Los rindes promedios relevados se ubican en torno a los 6.000 kilos por hectárea en San Javier y a los 6.900 kilos en Garay.
La soja tardía continúa su evolución sin inconvenientes generalizados, aunque en sectores del norte se observan lotes en condición regular a mala por efectos de déficits hídricos previos. Mientras que el maíz de segunga, en tanto, mantiene un desarrollo favorable gracias a las precipitaciones recientes.
