La menor entrada de animales al Mercado de Cañuelas y el cambio de estrategia de los productores impulsaron subas en los valores de la hacienda en pie. Matarifes y abastecedores advierten por el impacto sobre la rentabilidad, el capital de trabajo y el riesgo de tensiones en la cadena de pagos.
El mercado ganadero atraviesa un marcado raid alcista impulsado por la escasez de hacienda, la necesidad de abastecimiento interno y una retención creciente de animales en los campos, un combo que presiona sobre los precios en el Mercado Agroganadero de Cañuelas (MAG) y enciende alertas entre los matarifes, que advierten por problemas de rentabilidad, capital de trabajo y tensiones en la cadena de pagos.
Menor oferta de hacienda y necesidad de abastecimiento presionan las cotizaciones
El viernes 20 de febrero, el portal agropecuario Delsector -que sigue a diario la operatoria del MAG- resumió la jornada con una frase contundente: “Voló el mercado de hacienda”. Ese día ingresaron a Cañuelas 5.722 vacunos, lo que permitió cerrar la semana en 13.144 cabezas, un volumen bajo tras el fin de semana extra largo.
La menor oferta no es un hecho aislado. De acuerdo con el sitio especializado Valorcarne, se trató de la quinta semana consecutiva con arribos por debajo del promedio histórico de 21.000 cabezas semanales. En ese lapso, las entradas resultaron en promedio un 15% inferiores, aunque la última semana mostró la mayor caída, cercana al 30%, en un contexto atravesado por los feriados de Carnaval.
LEÉ MÁS►Los buenos precios impulsarían un ciclo de retención en la ganadería argentina
La tendencia a “darle más kilos” a los animales se consolida entre recriadores e invernadores, que estiran los tiempos de engorde y postergan la salida a faena. Ese cambio de comportamiento impacta directamente en la disponibilidad inmediata de hacienda de consumo.

Los precios reflejaron con claridad este escenario. En la última jornada de la semana se pagaron precios máximos de $5.100 por kilo en pie para novillos livianos, $5.650 para novillitos y $5.900 para vaquillonas. A comienzos de febrero, esos valores se ubicaban en $4.870, $4.880 y $4.930 respectivamente, lo que implica subas acumuladas en tres semanas del 4,7%, 15,8% y 19,7%.
Preocupación de los matarifes por rentabilidad y capital de trabajo
Desde el sector de la industria, las preocupaciones se trasladan al eslabón comercial. La Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMyA) advirtió que las subas de la hacienda podrían reflejarse en los mostradores en los próximos días. Su presidente, Leonardo Rafael, explicó que de cada media res vendida a las carnicerías los matarifes logran cobrar, como máximo, el 70% de su valor.
En términos concretos, una media res de 90 kilos ronda actualmente el millón de pesos, de los cuales se perciben unos $700.000. En el último remate del MAG, la hacienda de consumo alcanzó valores de hasta $5.600 el kilo, con un techo de $5.900 para un lote de vaquillonas livianas. “Con estos valores estamos hablando de una media res de $12.300 a $12.600; la verdad, cuesta creer que todo esto vaya a funcionar”, señaló Rafael.
El directivo alertó que el impacto no se limita a la rentabilidad, ya de por sí ajustada, sino que también compromete el capital de trabajo. “Hay eslabones de la cadena que ya están crujiendo y, como va esto, alguno se va a romper”, afirmó. En la misma línea, describió un deterioro en la cadena de pagos, con cheques rechazados y fondos inmovilizados en las carnicerías.
LEÉ MÁS►Ganadería: la zafra de terneros arrancó con precios nunca vistos y el consumo no se queda atrás
“Nunca vi una situación como esta: falta hacienda en un contexto de destrucción económica y con un bolsillo del consumidor que no resiste estos valores de la carne”, concluyó el titular de CAMyA, sintetizando la tensión que atraviesa hoy al mercado ganadero argentino.
