El final de la feria judicial podría abrir una alternativa diferente para un conflicto que se profundiza desde abril.
La crisis de Lácteos Verónica sigue acelerando desde el inicio del año. Con más de cien años de historia, sin el pago de salarios, con deudas nunca negociadas, sin leche propia, pero sobre todo ante la ausencia de reacción por parte de sus dueños en la búsqueda de soluciones, no hace más que pensar que el camino sólo conduce hacia la justicia.
Con una manifestación forzada la semana anterior, donde los trabajadores de la propia planta de Clason asistieron en una pequeña proporción, fue el aparato de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina la que intentó mostrar empatía con quienes sufren económica y anímicamente esta situación.
Hace más de siete años que la situación no es buena, que tuvo varios volantazos, pero claramente desde abril pasado el caso no para de complicarse, llegando a esta altura con un marco que parece insalvable.
El gremio Atilra, que debería ser el principal sostén de los empleados en este contexto, aparece más preocupado por sus propios intereses y negociaciones con la familia propietaria que por acompañar de manera efectiva los reclamos. Esa distancia entre el sindicato y la base trabajadora ha profundizado la sensación de abandono y ha debilitado la confianza en las instituciones que deberían garantizar derechos básicos.
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Salarios impagos y pagos parciales agravan la crisis en Lácteos Verónica
Esto se traduce en dos semanas consecutivas sin pagos de salarios, en las cuotas comprometidas en septiembre, que terminan ahora con pagos de entre 24 y 60 mil pesos entre viernes y lunes pasados, con lo cual la gente no cubre ni una mínima compra de supermercado.
Pero el sindicato trata de entretener a los trabajadores con versiones falsas sobre una supuesta venta de la empresa, intentan hacerles creer que son ellos quienes negocian con un fondo de inversión y no la familia Espiñeira que es la dueña de la láctea.
Precisamente, los intereses que se habían despertado a fin de año por alguna de las plantas y por parte de empresas vinculadas al sector se desplomaron por la falta de decisión de la sociedad familiar, pero también por las ínfulas de una gremial que quiere imponer sus condiciones.
Conflicto gremial y contradicciones sindicales en medio de la crisis laboral
Eso es lo que se percibió en las últimas horas, cuando la contradicción en los mensajes a los trabajadores ya cubren una nueva fase.
Pablo Brarda, uno de los delegados de la planta Clason enviaba el domingo a la noche un mensaje en el que indicaba “esta semana voy a estar organizando el traslado a fábrica … desde Totoras (de más está decir que las personas que van en vehículo propio no hace falta que me mande) les escribo esto para decirles que hay muchas personas que no fueron ni una sola vez … el resto me puede enviar al privado para poder organizar los tres turnos de la semana…. entendiendo que hay 4 lugares disponibles! Desde San Genaro, el compañero Luchetti está organizando desde allí!!”.
Con apriete disimulado, el lunes por la mañana la idea cambió, “por razones económicas de Seccional, se nos hace imposible seguir manteniendo los vehículos del gremio operativos, para llevar compañeros a planta Verónica, el consumo de combustible es enorme, y como es de público conocimiento, la empresa no paga aportes y descuentos a esta seccional desde el mes Enero del 2025. Los traslados se realizarán hasta el día miércoles 28/01/26. Espero sepan disculpar la decisión, pero se nos hace imposible afrontar los gastos que generan los traslados”.
No es la primera vez que hay discordancia en las ideas para cumplir los turnos de trabajo, pero lo más llamativo es que se sostenga la imposibilidad de costear el combustible para hacer 20 kilómetros de distancia por la Ruta Nacional 34, ante otros gastos superfluos que sostiene la Seccional de manera constante, o como fue la cena de celebración por las nuevas autoridades en diciembre pasado.
Conflicto gremial y contradicciones sindicales en medio de la crisis laboral
Con tres plantas en la provincia de Santa Fe, las comunidades de Totoras y Clason, de Lehmann y de Suardi observan con preocupación cómo la crisis se extiende. La falta de reacción empresarial y el momento del año hace pensar que lo que está circulando como un rumor, puede ser realidad la semana que viene.
Con la final de la feria judicial, son varios los que estiman que el lunes podría presentarse el pedido de apertura del Concurso de Acreedores para Lácteos Verónica, teniendo en cuenta que no sólo existe una gran deuda en cuanto a los salarios, sino que el acumulado del pasivo incluye todo tipo de insumos y servicios, donde se destacan materiales para la elaboración de los productos, donde la leche cruda, la materia prima fundamental proveniente de los tambos es la clave de un rojo que no deja de crecer, sobre todo desde el mes de abril cuando comenzó el pico crítico de la empresa y ya para julio no tenían más leche propia.
Esta sería una alternativa de sinceramiento para la láctea, aunque a la vez podria demorar alguna salida como la venta total o parcial de la firma.
Desde hace tiempo, Lácteos Verónica no logra cumplir con sus obligaciones básicas, teniendo en el medio a un gremio que no responde a las expectativas de sus afiliados y prioriza solo sus intereses, mientras los 700 trabajadores padecen una crisis estructural a la que no pueden habituarse, a pesar del arrastre de años y de la profundización reciente.

