Una capacitación de INTA Rafaela combinó reconocimiento de patologías, prevención y prácticas sobre animales vivos y pezuñas obtenidas de frigorífico. El objetivo fue que los operarios incorporen herramientas para detectar el dolor a tiempo y actuar antes de que afecte la producción y la reproducción.
En los sistemas lecheros pastoriles, mantener sanas las patas de las vacas es fundamental para que los animales puedan desplazarse, alimentarse, tomar agua y acceder a la sombra sin dolor. Con ese enfoque, INTA Rafaela organizó el curso teórico-práctico “Pezuñas saludables. Prevención y Manejo de Patologías Podales Bovinas”, destinado a operarios tamberos y diseñado a partir de una demanda concreta de los establecimientos de la región.
Daniela Faure, ingeniera agrónoma, responsable del Tambo Roca e integrante del área de Desarrollo Rural del INTA en el departamento Castellanos, explicó a AIRE Agro que la iniciativa forma parte de una línea de trabajo orientada a capacitar al personal de los tambos. “Por estar en una zona donde una de las actividades más importantes es la lechería, hacemos bastante foco en la capacitación de operarios, porque vemos que es un sector que no tiene tantas posibilidades de actualizarse en nuevas tecnologías”, señaló.
Por qué la salud podal es clave en los sistemas pastoriles
La movilidad adquiere especial importancia en los planteos pastoriles, donde los animales recorren distancias considerables para alimentarse y acceder al agua. “Las vacas nuestras caminan mucho”, remarcó Faure.
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Por eso, una afección podal no representa solamente un problema sanitario. Una vaca sin dolor puede desarrollar normalmente sus rutinas: “implica que puedan comer bien, ir caminando hasta donde está la aguada y tomar la cantidad de agua que necesitan, que puedan ir a la sombra…”.
El problema aparece cuando las lesiones no se detectan a tiempo. Patologías podales, dermatitis, golpes y daños provocados por caminos en malas condiciones pueden comprometer la movilidad y terminar afectando el desempeño productivo y reproductivo. “Identificar que la vaca tiene un dolor ayuda a que ese problema no se agrave demasiado y que se pueda tratar lo antes posible sin que eso repercuta en producción de leche y en la parte reproductiva de la vaca”, explicó.
Detectar el dolor antes de que aparezca el rengueo
Uno de los principales objetivos de la capacitación fue que los operarios aprendan a reconocer señales tempranas. “Hacerse el ojo para detectar el dolor en la vaca antes de que tenga un daño importante” es, para Faure, el primer paso.

La observación debe centrarse en los movimientos del animal: “cómo es la motricidad de la vaca, si se apoya bien las patas, si tiene alguna curvatura en su columna, que eso indica que también está dolorida”. El rengueo, en cambio, puede ser una manifestación tardía de un cuadro que ya avanzó.
La detección temprana permite intervenir antes y reducir el impacto sobre el rodeo. “Detectarlo a tiempo ayuda a que justamente el tratamiento se pueda hacer lo más temprano posible para que no haya pérdidas productivas”, sostuvo.
Caminos, pediluvio y manejo: la prevención empieza todos los días
La prevención también requiere trabajar sobre las condiciones en las que se mueven las vacas durante sus desplazamientos. El mantenimiento de los callejones es central: “el rabasteo, justamente para que no haya pozos o cascotes que puedan lastimar las pezuñas”, además de “tener abovedados los callejones, tratar de evitar el tema del barro”.

A esto se suma el manejo del pediluvio, una herramienta preventiva para el control de enfermedades infecciosas de las pezuñas. El curso abordó “cómo usarlo, con qué frecuencia, qué productos hay disponibles” y “qué características tiene que tener el dispositivo para que sea funcional”.
Un curso que llevó la práctica al centro de la capacitación
La propuesta fue desarrollada junto con veterinarios de una consultora especializada y combinó conocimientos teóricos con entrenamiento práctico. “Nos pusimos a armar este curso, que es bastante innovador, porque en la zona nunca se hizo”, contó Faure, quien organizó la actividad junto a su colega Claudia Gaudiño.
El trayecto “consta de una clase teórica y una clase práctica”. En la primera se trabajó sobre las principales patologías, prevención, detección del dolor y procedimientos como “cómo hacer vendajes”.

La instancia práctica tuvo una particularidad: los participantes trabajaron tanto “en vaca viva” como “en las pezuñas de vacas muertas que conseguimos en frigorífico para que ellos puedan hacer las primeras prácticas sin que haya un daño o un dolor en el animal”.
Con animales vivos y mediante el uso de un potro, los operarios pudieron analizar casos y definir “cuál era la problemática que tenía, qué correcciones, qué tratamiento había que hacerle a cada una”. También incorporaron destrezas para “el trabajo con la moladora, con la gubia, cómo hacer un vendaje, cómo colocar un taco”.
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El objetivo es que el operario pueda resolver las situaciones habituales y mejorar la atención sanitaria del rodeo: estas herramientas “ayudan a que el veterinario vaya cuando es necesario y no todas las semanas”.
La capacitación sobre patologías podales se suma así a otros cursos que el INTA desarrolla en la región, como crianza de terneros e inseminación artificial, a partir de demandas planteadas por productores y trabajadores. “Vamos detectando demandas y tratamos de cubrirlas con nuevos cursos”, resumió Faure.
