Agromandriles: un toque de atención para educar en la filosofía libertaria a los argentinos con problemas de comprensión.
La batalla cultural tiene que librarse en todos los ámbitos posibles y el sector agropecuario no es la excepción. La Argentina necesita seguir generando grandes volúmenes de producciones agrícolas hasta que finalmente llegue el aluvión de inversiones hidrocarburíferas y mineras que viene en camino.
La última novedad es que algunos productores se quejan de que no se implementó aún un cronograma de reducción de alícuotas de derechos de exportación agrícolas para generar un cambio de expectativas. Tendríamos que pedirle al gobierno que también implemente un cronograma de precipitaciones proyectadas para cada campaña.
La realidad es que ese cronograma ya está vigente, sólo que algunos no se enteraron. La gestión implementada por el líder Javier Milei en el transcurso del último año procedió a reducir los derechos de exportación, luego subirlos, volver a bajarlos, suspenderlos de manera momentánea, volverlos a implementar y finalmente bajarlos.
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Esa estrategia, alineada con el modelo de la teoría de los juegos a una escala multidimensional, está específicamente diseñada para propiciar un comportamiento adaptativo entre participantes acostumbrados a anquilosarse en comportamientos conservadores, de manera tal de promover la formación de aptitudes creativas en entornos turbulentos.
Podría decirse que se trata de una réplica –con un orden de magnitud mucho menor, por supuesto– de la política emprendida por el presidente Donald Trump en EE.UU., donde el líder del mejor país del mundo cuenta con muchas más herramientas disponibles para propiciar conductas tendientes a generar riqueza de manera exponencial. Así, a través de arancelazos y misilazos, se van forjando las nuevas generaciones de empresarios expertos en resiliencia, capaces de enfrentar cualquier obstáculo y con la imaginación como único límite.
La buena noticia es que esa estrategia ya está dando sus frutos en la Argentina, donde las capacidades adaptativas de los empresarios agrícolas han comenzado a demostrar que las decisiones individuales aparentemente espontáneas se corresponden con dinámicas grupales orientadas a maximizar beneficios en contextos inciertos.
En la presente campaña, por ejemplo, la Argentina generó un volumen colosal de trigo con bajos niveles de proteína y gluten, lo que derivó en la exportación de trigo con valores propios de un producto forrajero, en niveles muy por debajo de los precios FOB del cereal ruso y europeo.
Esa instancia, que en su momento fue juzgada como un perjuicio, actualmente se transformó en una ventaja competitiva, ya que, con el notable aumento del valor de los fertilizantes registrado en las últimas semanas, los países que elaboran trigo pan están en verdaderos problemas, mientras que aquellos que producen grano para dietas animales se mantienen inmunes a esa circunstancia.
Tal especialización diferenciada, producto de múltiples decisiones particulares que definen un comportamiento integrado, termina dando como resultado una acción que beneficia al país en su conjunto en un escenario en el cual el consumo de proteínas cárnicas está en pleno auge.
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Resulta difícil hacer docencia libertaria luego de tantas décadas de adoctrinamiento socialista, pero no debemos desanimarnos. Todas las políticas emprendidas por el gobierno son en beneficio del país, aunque algunos tarden más que otros en darse por aludidos. Sigamos insistiendo hasta el cansancio ¡Viva la libertad, carajo!



