La diferencia entre el IVA abonado en los insumos y el aplicado a la venta de granos genera un crédito fiscal que puede permanecer inmovilizado durante años. La iniciativa fue planteada ante legisladores como una alternativa para darle utilidad financiera a esos fondos acumulados.
El saldo técnico de IVA se convirtió en uno de los puntos centrales del debate sobre la carga tributaria del campo de cara al Presupuesto 2027. La propuesta que llegó al Congreso busca transformar ese crédito fiscal acumulado en un bono que los productores puedan utilizar como garantía para acceder a financiamiento.
Según un relevamiento de CREA citado durante una jornada de la Fundación Barbechando, el saldo técnico promedia $36.500 por hectárea y, en la agricultura extensiva, representaba unos US$770 millones inmovilizados al cierre de la campaña 2025/26. El monto equivale al 7% de todo el gasto de implantación y desarrollo de cultivos de una campaña.
Por qué el agro acumula saldo de IVA
La situación está vinculada con la estructura impositiva de la actividad. Mientras buena parte de los insumos tributa una alícuota del 21% de IVA, la venta de granos está alcanzada por una tasa del 10,5%.
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A esa diferencia se suman la estacionalidad de la producción, el financiamiento del capital de trabajo y las inversiones en maquinaria y otros bienes de capital. El resultado es una acumulación de crédito fiscal que puede permanecer inmovilizada durante largos períodos.

Durante la jornada, el contador tributarista Mariano Echegaray también advirtió sobre el atraso del mecanismo presupuestario destinado a recuperar los saldos vinculados con inversiones. La partida pasó de $15.000 millones en 2019 a $30.000 millones en 2026, pero medida en dólares perdió más del 90% de su poder de compra.
La carga tributaria pesa sobre la rentabilidad
El saldo de IVA se suma a una presión impositiva que, según el último Índice FADA, representa el 62% de la renta del agro. Antonela Semadini, economista de FADA, señaló que el mayor impacto corresponde a los impuestos no coparticipables.
La presión tampoco es igual para todos los cultivos: alcanza cerca del 74% en trigo, 68% en girasol, 62% en soja y 60% en maíz. En el resultado económico de una hectárea agrícola, apenas el 8% queda como ganancia del productor, mientras que alrededor del 30% corresponde al alquiler de la tierra.

A esto se suma el saldo de libre disponibilidad: al vender su producción, el productor puede sufrir retenciones de entre el 5% y el 8% del IVA según su situación fiscal en el SISA, con reintegros que pueden demorar hasta 75 días.
Barbechando llevó el planteo al Congreso
La Fundación Barbechando organizó la jornada para acercar información técnica a legisladores de distintos espacios antes del tratamiento del Presupuesto 2027. Además de la cuestión tributaria, se analizaron infraestructura, logística, transporte de cargas, educación e innovación.
Participaron Martín Ardohain, Joaquín Benegas Lynch, Emmanuel Bianchetti, Francisco Morchio, Luis Picat, Alejandra Torres, Javier Sánchez Wrba, Silvana Schneider y Eduardo Falcone.
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El objetivo de la propuesta sobre el IVA es que un crédito que hoy permanece inmovilizado pueda convertirse en una herramienta financiera para el productor. Para Barbechando, el debate presupuestario puede abrir una discusión más amplia sobre una reforma integral de la estructura impositiva del sector.
