Las amplitudes térmicas de septiembre redujeron la presencia de chicharrita, mientras que el cogollero preocupa por la pérdida de eficacia de tecnologías Bt. El entomólogo Alejandro Vera destacó la importancia del monitoreo, las intervenciones tempranas y la rotación de modos de acción.
La situación de la chicharrita del maíz mostró un cambio favorable durante septiembre, pero el cogollero plantea nuevos desafíos por la pérdida de eficacia de algunas tecnologías de protección. Frente a este escenario, Alejandro Vera, ingeniero agrónomo y entomólogo de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, recomendó sostener el monitoreo de los lotes y ajustar las estrategias de control para evitar que las plagas comprometan el cultivo y acelerar la aparición de resistencias.
La chicharrita del maíz: un escenario más favorable para la campaña
Después de la incertidumbre inicial por una posible reaparición de la chicharrita, las condiciones meteorológicas de septiembre modificaron el panorama. Vera explicó que “hubo un fenómeno muy importante, que son las amplitudes térmicas, que se dieron mucho en Argentina, y prácticamente la ha diezmado en todas las zonas agroecológicas que estamos estudiando nosotros: litoral, centro norte, centro sur, inclusive en la zona endémica, que es el NEA y el NOA”.
Como resultado, el escenario actual se encuentra en “una situación muy similar al año pasado”. Para el especialista, el cambio “me parece muy esperanzador y prometedor”.
La evolución de la plaga contrastó con las preocupaciones que existían hasta agosto, cuando los productores evaluaban la siembra de maíz temprano. Según recordó Vera, el productor que iba a sembrar en septiembre “estaba muy temeroso, veía algunos lugares con chicharrita y muchos decidieron no hacer maíz”.

Frente a esa incertidumbre, el investigador recomendó “ser cautos”, porque los estudios de los últimos cuatro años muestran que las amplitudes térmicas de septiembre tienen un papel importante en la regulación de las poblaciones del insecto.
La estrategia, resumió, consiste en “ocuparse” y no “preocuparse”. Esto implica “salir a monitorear el campo, elegir una buena genética para el chicharrita y a partir del seguimiento poder tomar buenas decisiones de aplicaciones”.
Vera remarcó que el manejo de la plaga no impide producir maíz en el país: “no es que se vuelva inviable hacer maíz en Argentina, la chicharrita no es un problema irresuelto”.

En ese sentido, destacó el conocimiento acumulado durante las últimas campañas: en los últimos tres años “se ha generado tanta información que está hoy disponible al productor que le permite puede tomar decisiones y poder sacar adelante este problema”.
Cogollero: la pérdida de eficacia de las tecnologías Bt
A diferencia del escenario más favorable para la chicharrita, el cogollero (Spodoptera frugiperda) representa una preocupación creciente por la pérdida de eficacia de tecnologías que anteriormente ofrecían un control eficiente. Vera advirtió que materiales Bt dejaron de ejercer la acción esperada sobre el insecto.
Durante la primavera de 2026, el fenómeno comenzó a manifestarse en maíces tempranos y lotes recién implantados. En el norte de Santa Fe, la presencia de larvas en etapas iniciales del cultivo encendió señales de alerta. “Se comienza exacerbar esa resistencia, comenzó a haber lotes con alta incidencia de cogollero en maíz temprano y recién implantado, en etapas iniciales del cultivo como V4 o V5, que empieza a inquietar y a preocupar”, señaló.
Aunque la resistencia es un proceso natural que no puede eliminarse por completo, el especialista explicó que es posible retrasar su avance mediante buenas prácticas. Entre ellas, mencionó la implementación de refugios con maíces convencionales y, especialmente, la rotación de modos de acción de los insecticidas.
“Cuando yo roto modo de acción y no uso el mismo producto, lo que estoy haciendo es prolongándole su vida útil”, explicó. Y agregó que, dado que en el mercado argentino existen entre nueve y diez productos eficientes para controlar el cogollero, “no hay excusa para no rotar”.

El monitoreo sistemático también resulta determinante para intervenir cuando las larvas son pequeñas y el daño todavía es incipiente. Esperar a que el ataque avance reduce las posibilidades de alcanzar un control eficiente.
Vayego y la importancia de intervenir a tiempo
En este contexto, Bayer lanzó Vayego, un insecticida desarrollado tras 13 años de investigación que incorpora tetraniliprole, una diamida de última generación con un principio activo diferente de las diamidas que ya se comercializaban.
Según explicó Vera, el producto actúa por contacto e ingestión y presenta una rápida incorporación a la hoja, una característica que favorece su desempeño frente a las lluvias. En ensayos de simulación con precipitaciones extremas de 80 milímetros en dos horas, indicó que “no tiene ese lavado” observado en otros agroquímicos.
Otro de los atributos destacados es la rapidez con la que interrumpe la alimentación de las larvas. “A los pocos minutos hace un cese de alimentación”, afirmó. Aunque el insecto no muere de manera instantánea, el daño sobre la planta deja de avanzar.
Sin embargo, el especialista subrayó que la elección del producto debe acompañarse de una aplicación oportuna. La recomendación es intervenir cuando la incidencia del cogollero se ubica entre el 10% y el 15%, sin superar ese último valor, y cuando el daño corresponde a los niveles 2 o 3 de la escala de Davis.
