El INTA Reconquista advirtió por la aparición temprana de insectos en lotes de girasol desde la emergencia y recomendó intensificar el monitoreo. En Villa Minetti, se detectó una alta densidad de orugas en lotes que habían permanecido inundados y fueron recientemente barbechados.
La presencia de distintas plagas en el norte santafesino encendió una señal de alerta de cara al inicio de la campaña gruesa. En el domo occidental, con epicentro en Villa Minetti, departamento 9 de Julio, se reportó una alta densidad de orugas cortadoras en lotes destinados a maíz de primera y daño por gorgojos o picudo en girasol .
La situación también fue advertida por el Equipo de Protección Vegetal del INTA Reconquista, que emitió un alerta por plagas en girasol y remarcó la necesidad de comenzar con el monitoreo antes de la emergencia del cultivo para detectar los insectos y actuar antes de que provoquen pérdidas irreversibles.
Orugas y gorgojos en lotes del norte santafesino
Durante la semana pasada, el especialista en monitoreo de cultivos Amilcar Martel encontró orugas cortadoras en lotes de girasol implantados sobre rastrojos de algodón como cultivo antecesor. Entre los insectos identificados apareció Spodoptera frugiperda, también conocida como cogollero del maíz, además de Agrotis ipsilon, conocida como isoca grasienta o cortadora.
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“En este caso Spodóptera frugiperda asumiendo ese rol (de cortadora), que no es lo habitual; también isoca grasienta y daño por picudos o gorgojos del girasol (escarabajo de la familia Curculionidae que ataca al cultivo principalmente en sus primeros estados de desarrollo) cortando plantas…”, explicó el asesor.
Días después, el monitoreo volvió a detectar ejemplares de Agrotis y algunas Spodopteras en un lote de Colonia La Hiedra, en Villa Minetti. Se trataba de un campo que había permanecido inundado y donde, posteriormente, habían emergido plantas de girasol guacho.
La densidad de insectos observada fue particularmente elevada. En un video registrado durante la recorrida, Martel graficó la cantidad de orugas con una expresión que refleja la intensidad del ataque: “corren carrera las isocas”.

Por qué las plagas permanecieron en el lote
El lote había estado bajo agua y no pudo ser tratado con anterioridad porque las condiciones de piso impedían ingresar con maquinaria. Una vez que el terreno permitió el acceso, se realizó el control de malezas, pero las poblaciones de insectos ya se habían desarrollado. “El lote estuvo inundado, tenía malezas y se controlaron ahora, antes no se podía entrar por falta de piso”, explicó Martel.
Al respecto, añadió que esa vegetación permitió que las plagas encontraran alimento y aumentaran su población antes del barbecho. “Junto con el girasol guacho hacen que tengan comida por lo tanto creció la población de agrostis y spodóptera principalmente.”
Por eso, el asesor advirtió sobre el riesgo que representa sembrar sin revisar previamente la situación del lote. “Si eso no se controla te comen todo lo que siembres apenas nace, sea girasol soja o maíz.”
INTA recomienda monitorear el girasol antes de la emergencia
El alerta del INTA Reconquista pone el foco precisamente en la necesidad de anticiparse a la emergencia del girasol. El organismo sostiene que el monitoreo temprano permite detectar la presencia de plagas antes de que los daños sean irreversibles, especialmente porque los ataques pueden concentrarse en sectores o manchones y pasar desapercibidos en una recorrida superficial.

Por eso, la recomendación es comenzar las inspecciones antes de la emergencia y mantenerlas durante las primeras semanas del cultivo. La recorrida debe repetirse al menos una vez por semana y, cuando exista riesgo de avance rápido de las plagas, cada tres o cuatro días.
La metodología propuesta por el INTA consiste en seleccionar varios puntos representativos del lote, marcar 10 metros lineales de surco en cada sitio y contar las plantas cortadas o dañadas. También es necesario escarbar la tierra junto a las plántulas afectadas para encontrar e identificar los insectos responsables.
El objetivo es distinguir entre las distintas plagas que pueden afectar al girasol en sus primeros estados. Pueden ser gusanos cortadores del complejo Agrotis, Porosagrotis y Peridroma, que tienen hábitos nocturnos y permanecen bajo la superficie durante el día. Las larvas cortan o dañan las plántulas en la base y pueden concentrarse tanto en plantas aisladas como en sectores continuos del surco. Cuando son molestadas, suelen enroscarse.

También se debe prestar atención al gorgojo del girasol, del género Listroderes. Los adultos roen los cotiledones o el tallo a la altura del cuello de la plántula, generando un estrechamiento en la zona afectada, debilitamiento del tallo y, finalmente, el corte o la caída de la planta.
El tercer grupo señalado por el INTA es el barrenador del tallo, Nomophila noctuella. Sus larvas son claras, miden menos de dos centímetros y presentan pequeñas manchas oscuras, cada una asociada a un pelo. Ingresan al tallo a la altura del suelo y forman galerías que pueden provocar marchitamiento y caída de las plantas.
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El umbral de acción y las recomendaciones para aplicar insecticidas
El INTA establece un umbral concreto para decidir cuándo intervenir. Se recomienda adoptar una medida de control cuando se detecta entre un 3% y un 5% de plantas cortadas, dañadas o con presencia de larvas y gorgojos.
En caso de realizar un tratamiento químico, el organismo aconseja hacerlo durante la tardecita o la noche, cuando las plagas presentan mayor actividad. También es necesario asegurar una buena cobertura de la aplicación y una adecuada penetración del producto sobre los rastrojos, donde pueden permanecer insectos y larvas.
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Además, el INTA remarca que deben utilizarse únicamente productos registrados y con asesoramiento profesional. La eficacia del control no depende solamente de la elección del insecticida, sino también de la calidad y del momento de aplicación.
